El poder del amor incondicional

Artículo publicado el 21 de Abril de 2016
Artículo publicado el 21 de Abril de 2016

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«La chica danesa» narra la transformación del famoso pintor Einar Wegener en Lili Elbe. Describe su sensación de haber nacido en el cuerpo equivocado y su lucha por convertirse en mujer, algo que le llevó toda su vida. Si bien el filme no es totalmente fehaciente a la historia real, transmite un importante mensaje sobre la importancia de aceptarnos como somos y el poder del amor incondicional.

Tras haber ganado el Oscar el año pasado por interpretación su estelar de un joven Stephen Hawking en «La teoría del todo», no sorprende su nominación por interpretar a Einar Wegener durante su transformación como Lili Elbe. Su actuación es tan sutil que, como espectador, resulta muy difícil detectar el momento exacto en que Einar decide sucumbir a su verdadera naturaleza. En retrospectiva, da la impresión de que él siempre supo quién era en realidad —bueno, de que «ella» siempre lo supo. Lili habita en el cuerpo de Einar y ha estado latente desde la más tierna infancia, como podemos ver a lo largo de la película. Como pintor, Einar se ha convertido en alguien conocido en la Copenhague de la década de 1920, viviendo y trabajando felizmente junto a su esposa, la artista Gerda Wegener. Esta es la parte realmente cautivante de la película: la ininterrumpida historia de amor y apoyo entre Einar y Gerda y, posteriormente, entre Gerda y Lili. A pesar de que la trama no es fiel a los hechos reales —como supe tras ver la película — lo importante es que sí le permite a la audiencia observar cómo un cambio de tal magnitud podría y debería ser manejado por las dos personas en cuestión.

Alicia Vikander en el papel de Gerda Wegener es simplemente deliciosa. Interpreta a la perfección el delicado despertar ante la realidad de que su marido es una persona distinta de quien ella creía que era. Al principio, le es difícil comprender las recurrentes apariciones de Lili, sobre todo cuando esta comienza una especie de relación con un hombre. Hay una escena muy poderosa en la que Einar expresa su incapacidad para controlar a Lili. Por primera vez, se hace evidente su necesidad de ser mujer, la cual proviene de lo más profundo de su ser y que no tiene nada que ver con el amor que siente por su esposa. Él sí ama a su esposa pero no puede cambiar lo que siente respecto de sí mismo. Más tarde, luego de mudarse a París —lugar donde la carrera de Gerda como pintora profesional se dispara— Lili emerge en su totalidad. Hay una escena en la que Gerda le pide hablar con su esposo y Lili le explica que Einer ya no existe. A veces, estas escenas son un tanto difíciles de interpretar. ¿Por qué Einar creó a Lili? ¿Es acaso una forma de separar su vida como hombre de su deseo por ser mujer? ¿O fue Lili la que siempre existió y Einar es, en realidad, una fachada para mantener las apariencias? Contemplar el proceso de cómo Lili va convirtiéndose en un ser de carne y hueso es fascinante. Súbitamente, pareciera que ella siempre hubiera sido el «verdadero Einar».

Lo que quedó grabado en mi mente fue la forma en que Gerda le brinda apoyo a su esposo. Uno de los momentos más intensos en la película es cuando Gerda y Einar al fin encuentran un doctor dispuesto a ayudarlos. En este punto, Gerda finalmente acepta plenamente creer que su esposo es una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Y a partir de allí, ayuda a Lili en su búsqueda por cambiar su cuerpo. Ser testigo de cómo Gerda va perdiendo a su esposo, si bien este ni había muerto ni la había abandonado, es desgarrador y a pesar de todo, como espectador, uno no siente lástima por ella. El que haya decidido apoyar a su esposo, enfatiza el hecho de que ella ama a la persona, no al cuerpo, y que ese «amor» puede tomar muchas formas. Los sentimientos y las circunstancias pueden cambiar a lo largo de una relación. Quedarse y hacer que las cosas funcionen es una decisión. El amor incondicional es dejar que la relación se transforme en algo más. Quizá la intensidad es lo que cambia o tal vez uno se sienta atraído por alguien más. En la película, pareciera que en un matrimonio como el de los Wegener todo es posible porque el respeto mutuo es el ingrediente fundamental. Ninguno quiere perder al otro, así que toman la decisión de que cada cual sea libre de hacer lo que guste. Una pareja extraordinaria plasmada en la ficción. El interrogante es si esto sería plausible en la vida real. Quisiera creer que sí. La película ciertamente nos hace reflexionar sobre el tema.

En la realidad, Lili Elbe sí fue la primera persona transgénero en operarse. La verdadera Lili murió tras un fallido trasplante de útero. Deseaba con desesperación poder ser madre. Una vez más, era una adelantada a su época. No les contaré lo que sucede en la película, pero sí les diré que sobre todo las últimas escenas fueron rodadas con una belleza exquisita. La cinematografía en general es imponente.

Así, la transición a Lili se refleja, por supuesto, en el cambio de vestimenta. Y también es visible cuán sublime es la forma en la se logra mostrar el proceso de metamorfosis de Einar a Lili. Lo que me sorprendió fueron los cuadros que Gerda pintó de Lili—razón principal por la que la primera se convirtió en una pintora reconocida. Estas obras contaban con gran precisión, todas según el estilo propio de la verdadera Gerda Wegener. Dicho esto, me quito el sobrero ante el diseño de producción.

Creo que este filme —si bien no es muy fehaciente a la historia real de Lili Elbe— es un importante aporte a la educación sobre las personas transgénero, además de recordarnos que, en definitiva, todos somos seres humanos intentado vivir nuestra propia verdad. Lo más importante es que nuestros seres amados nos apoyen incondicionalmente y que, del mismo modo, nosotros los apoyemos. Por favor, vean esta joya del cine, claro que asegúrense de investigar un poco sobre la fascinante vida real de Lili Elbe.