El Póker enseña sus cartas

Artículo publicado el 30 de Enero de 2007
Artículo publicado el 30 de Enero de 2007
En la tele, en Internet, en las tiendas, y dentro de poco en todos los casinos: la moda del póker arrasa en Francia.

Philippe empezó hace cuatro años, con su pandilla de amigos de juventud. Ahora son unos cuarentones que acostumbraban a jugar a la vídeoconsola en vez de con las fichas del casino. “En una de nuestras reuniones semanales, nuestra Playstation se estropeó y tuvimos que buscar otro entretenimiento”, cuenta entre risas este fotógrafo.

Unos cuantos clics más tarde en Internet -para aprenderse las reglas básicas del juego- y enseguida se envició con las cartas, la estrategia, la suerte y los faroles. “Es una locura, enseguida te vuelves adicto. Nos limitamos voluntariamente a apuestas de 10 ó 20 euros, pero hemos tenido que cambiar el día para nuestra timba semanal: era demasiado duro acostarse a las 4 ó 5 de la mañana en mitad de la semana”.

Philippe y sus colegas no son los únicos en esto. El Club Poker, un portal creado en 2002 para “generar un vivero de buenos jugadores y desmitificar la mala prensa del póker”, tiene 5.688 miembros oficiales, de Marsella a Bruselas, entre los 14 y los 67 años, funcionarios de industria o hacienda, comerciantes o estudiantes, jévenes solteros o jóvenes padres, e incluso mujeres.

Más de 100.000 franceses practican alguna de las numerosas variantes del mítico juego de cartas, en privado, en clubes o en línea. “Es difícil conocer el número exacto de jugadores”, explica François Montmirel, especialista del póker. “Había 15.000 jugadores en 2000: ahora rondan los 150.000. Con una progresión anual del 50%, Francia le pisa los talones al Reino Unido y a los países escandinavos.”

Un universo siempre en movimiento

Aunque el cantante galo Patrick Bruel, campeón del mundo en 2004, contribuyó a popularizar este juego norteamericano en la vecina Francia, la moda arrancó en 1998. “La película Rounders [Los jugadores] tuvo un fuerte impacto en la gente”, retoma nuestro experto, autor de varias obras al respecto, como Póker para inútiles. “Matt Damon interpreta a un aficionado que decide un día dedicarse a vivir de sus ganancias en el póker. Al igual que Steve Mac Queen en El rey del juego, treinta años antes, exalta las sensaciones que experimentan los jugadores de póker: la relación con la suerte, la obligación de los resultados, el hambre de victorias, el estilo...”.

En fín, emociones fuertes que han calado entre los jóvenes. El efecto escaparate, multiplicado por la literatura y el cine, está lejos de desinflarse: hace poco, James Bond se dedica a lo mismo en su última aventura en Casino Royale.

¡Bingo! Con los primeros torneos retransmitidos en los Estados Unidos, verdadero trampolín de la pokermanía, las televisiones preparan toda una batería de programas del mismo estilo. Tras Canal +, pionera en esto con una emisión los viernes por la tarde que arrasa en audiencia, ahora es la cadena Direct 8 la que prevé 25 semanas de torneos en directo en 2007, mientras TF1 proyecta, junto al grupo Partouche (principal sociedad de casinos en Francia) un gran concurso abierto incluso a gente anónima. Las revistas y la prensa en general también sacan tajada de todo esto al sacar desde junio de 2006 casi todas las semanas DVD, vídeojuegos y libros de regalo para aficionados.

Tomando en consideración sólo a los viciosos del póker, François Montmirel calcula que los ingresos ascenderían a 150 millones de euros al año. Y sin contar con Internet, ¡para el que el póker es el rey Midas! “Con 350 webs de póker en línea y 120.000 jugadores simultáneos en todo el mundo, alrededor de 300 millones de dólares cambian de mano cada día. Algunas webs cotizan en bolsa. Las más grandes organizan torneos cotidianos con hasta medio millón de dólares para el ganador.”

¿Un Observatorio del juego?

Hay que tener cuidado con la dependencia. “Como juego absoluto que podamos imaginar”, explica Marc Valleur, psiquiatra y jefe de medicina en el hospital Marmottant de París, “el póker se distingue de otros juegos patológicos dominados por el azar. Cuando se privilegia el azar, apostando a todo, se puede perder el control. Otras maneras de jugar son menos arriesgads: o bien se despluma de modo muy profesional a novatos para hacer caja, lo cual no tiene nada de emocionante, o bien se mide uno a otros iguales, con deportividad, apuestas claras desde el principio y gastos limitados.”

Para este doctor, autor de De las patologías de exceso, el problema crucial está ligado al control del juego por parte del Estado. ¡Anacronismo sin igual, el póker, considerado cmo un juego de azar, está teóricamente prohibido en Francia desde 1930! Sólo mediante derogaciones especiales de la ley se permite la práctica en ciertos círculos y pronto en los casinos, aunque se tolere su práctica en privado siempre que no se publicite.

En cuanto a las webs de apuestas en línea, el ministro francés del interior y candidato conservador a la presidencia francesa, Nicolas Sarkozy, desea declararlos ilegales y prohibir toda publicidad. “Es para tener en cuenta la dinámica de Internet y armonizar las legislaciones europeas que abogamos por un Observatorio del Juego y una autoridad reguladora independiente”, defiende Marc Valleur.

Agradeciemientos a François Montmirel, Le Poker pour les nuls (editorial First, 2005) y Marc Valleur, Des pathologies de l’excès (editorial JC Lattes, 2006)