El prestigio en condiciones adversas

Artículo publicado el 3 de Junio de 2003
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Artículo publicado el 3 de Junio de 2003

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El "Prestige" y otros avatares: lagunas negras en la aplicación de una política europea en materia medioambiental que, sin embargo, se caracteriza por su verde riqueza

El 13 de Noviembre del 2002, en condiciones meteorológicas adversas y delante de la costa de Galicia, al noroeste de España, el petrolero Prestige (prestigio), con una carga de más de 77.000 toneladas de fuel sufrió un accidente. Seis días después, la mañana del 19 de Noviembre, el barco se rompió en dos, hundiéndose a más de 3.500 metros de profundidad. Desde el momento inicial del accidente, más de 5.000 toneladas de carburante salieron del petrolero. La marea negra ha afectado los más de 1.175 kilómetros de la costa de Galicia, región cuya economía se centra en fundamentalmente en la pesca. Los lugareños, caracterizados por un sentido del humor particular de esta región, comenzaron así a hablar de « Galicia : ground Zero ».

En efecto, esta ha sido la mayor catástrofe natural de Galicia, que ya ha sufrido siete de los mayores desastres marítimos que han tenido lugar en Europa. A lo largo de los últimos 30 anos, las costas gallegas han recibido en total unas 300.000 toneladas de petróleo, es decir casi tantas como las vertidas por toda Europa. Además de cinco petroleros, esta comunidad autónoma ha sufrido también los incidentes provocados por el Erkowit, con una carga de pesticidas y por el Cason, que se incendió cuando transportaba bidones de substancias toxicas.

Galicia tiene una gran reputación por la belleza de sus rías (valles fluviales invadidos por el mar, típicos de las costas gallegas) y su biodiversidad marina. El litoral gallego tardará unos cuatro o cinco anos en recuperarse. Pero realmente habrá que esperar lustros antes de que la biodiversidad de las costas gallegas se restaure completamente. El parque natural de las Islas Atlánticas (Cíes, Salvora y Ons) ha resultado especialmente afectado. Todos hemos viso las imágenes de los pájaros marinos impregnados de petróleo, las estrellas de mar negras, las olas negras chocando contra las rocas todas negras, los acantilados negros, la arena negra...

Resulta difícil negar la envergadura de esta catástrofe ecológica, económica y social.

Ahora bien, el accidente del Prestige no es el primero de este tipo. En 1967, el Torrey Canyon se hundió cerca de las islas Scilly, en Gran Bretaña, vertiendo en el mar casi 120.000 toneladas de bruto. La costa de granito rosa quedó ennegrecida por 30.000 toneladas de petróleo. Toda una lista de nombres de navíos y de toneladas de petróleo vertido se siguen (Amoco Cadiz, 223 toneladas de fuel ; Urquiola, 100 toneladas de fuel ; Jakob Maersk, 88.000 toneladas de fuel ; Aegean Sea, 72.000 toneladas de fuel ; Haven, 144.000 toneladas de fuel, etc ) hasta el Erika, frente a las costas francesas en 1999, es decir, tres anos apenas antes del Prestige.

La legislación europea

La primera idea que nos viene en mente es « si hubiéramos aprendido algo de los anteriores accidentes, esta tragedia no hubiera ocurrido nunca ». Sin embargo, hay que recordar que el accidente del Erika dió lugar a dos “paquetes” de reformas europeas. El primero concernía los controles en los puertos, el reforzamiento de los procesos de inspección de los navíos, y la aceleración del calendario para eliminar los petroleros monocasco. El segundo paquete se refería a medidas a largo plazo, como el establecimiento de un fondo de compensación para las víctimas de los oil spills y la creación de una agencia de seguridad marítima europea. Pero dichas medidas no están en vigor todavía. Y por tanto no son aplicables. Los Estados Miembros habían decidido su entrada en vigor para el próximo mes de julio. No es tanto cuestión de decir que se deben adoptar medidas draconianas en materia de medioambiente, ni de tener cientos de reglamentos. De lo que se trata es de tener una legislación que sea efectiva.

Las dudas y disputas entre España y Portugal dejaron al Prestige en las aguas gallegas demasiado tiempo, contaminando las aguas atlánticas, incluso antes de que el barcos se rompiera en dos y comenzara a hundirse la mañana del 19 de noviembre. Así, el naufragio del Prestige ha revelado, sobre todo, la falta de medios así como de normas que prevean mecanismos de coordinación que, a su vez, permitan reaccionar de una manera rápida y eficaz ante este tipo de situaciones. Ello es grave pues la catástrofe del Prestige hubiera podido ser, sino evitada completamente, al menos atenuada. El plus de eficacia aportado por las iniciativas y medidas adoptadas por la Comunidad en la protección del medio ambiente, no sirve de nada si aquellas no son seguidas y aplicadas de manera efectiva y estricta por todos los Estados Miembros.

Sin entrar en detalle, cabe recordar que en el Tratado de Roma no había ninguna referencia a la protección medioambiental. Desde Ámsterdam, el Tratado de la Comunidad Europea consagra, en su artículo 2, la protección medioambiental como objetivo independiente, nombrándolo en primer lugar al establecer la lista de tareas que se deben promover por la Comunidad. El artículo 3 indica que la Comunidad, para obtener los fines del artículo 2, incluye una política en el medioambiente. El papel central otorgado a la protección medioambiental está subrayado por el artículo 6 del Tratado CE. Igualmente se deben mencionar los artículos 174 y siguientes.

La legislación europea en esta materia se ha desarrollado sobre todo, aunque de una manera dispersa, en repuesta a las negociaciones internacionales y a los tratados así como también a la presión de la opinión pública y de determinados Estados Miembros. Se debe tener en cuenta que cada una de los avances ha tenido lugar a raíz de graves incidentes. Basta al respecto recordar los vertidos de materiales tóxicos en el Rhin en 1986, el accidente de Chernobil de 1989 o las 37.000 toneladas de fuel vertidas en el accidente del Erika.

Reaccionar ahora

El naufragio del Prestige, número 14 en la lista negra de accidentes marítimos petroleros a nivel mundial, debe ser un punto de inflexión en el capítulo de las medidas de seguridad marítima y de protección del medio ambiente. Y en efecto, esta catástrofe ha sido uno de los raros acontecimientos que ha dado lugar a una reacción instantánea. La necesidad de una acción, o mas bien reacción, rigurosa, con el objetivo de proteger las costas europeas de este tipo de catástrofes, ha sido confirmada, y reconocida por la Comisión Europea en su Comunicación al Parlamento y al Consejo, sobre la mejora de las medidas de seguridad marítima.

Mientras que dependamos del petróleo en procedencia de tierras lejanas, una gran parte del mismo será transportada por diversos medios. Esta previsto que en los próximos 50 anos mas de 150.000 toneladas de petróleo circularán por el mar, y que 70 % de este petróleo va a pasar por delante de Galicia. Según una estimación prospectiva tomando como referencia las estadísticas mencionadas anteriormente, la costa gallega sufrirá al menos otras diez catástrofes a lo largo de los próximos 50 anos. Que ello ocurra o no, no va a depender solamente de condiciones meteorológicas adversas.