El problema de la retórica occidental

Artículo publicado el 7 de Abril de 2003
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Artículo publicado el 7 de Abril de 2003

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La ineficacia del sistema, la hipocresía de occidente, la falsa filantropía, todas son razones para alargar la creación de nuestro río sobre aguas turbulentas.

Durante casi 12 meses, George W. Bush y Tony Blair han estado intentando desesperadamente convencer a su correspondiente opinión pública así como al resto del mundo de la necesidad de llevar a cabo un ataque militar contra Irak. Dicen que el régimen de Saddam Hussein es una amenaza para la paz mundial porque posee armas nucleares, biológicas y químicas con poder de destrucción masiva. Afirman que ha violado las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en lo que se refiere al desarme de tales armas de su arsenal. Al igual, también señalan que Saddam es un cruel dictador que ha torturado y asesinado a su propia gente y que existe una obligación moral de destronarlo y de establecer una democracia en Irak. ¿Pero cuáles son las verdaderas cuestiones escondidas entre tanta verborrea?

Una tentativa

Si un país quiere plantear una amenaza a la seguridad mundial tiene que cumplir dos condiciones. Primero, tiene que tener la capacidad de poder realizar una tentativa y segundo debe poseer la voluntad política para llevar a cabo un ataque. Irak no ha cumplido ninguna de estas dos condiciones por lo menos en los últimos doce años. No existe prueba alguna de la posesión de alguna de esas armas con tal poder de destrucción y tampoco ha amenazado o demostrado hostilidad alguna hacia ninguno de sus vecinos después de la Guerra del Golfo.

Semanas después de la terrible tragedia de las torres gemelas, el gobierno estadounidense cambió su dogma estratégico en materia militar y exterior y por primera vez se mencionó una “tentativa” cuando y donde pensaban que su seguridad nacional se veía amenazada. Los miembros de la administración de los EE UU han repetido que están preparados para realizar un ataque con o sin la aprobación de las Naciones Unidas. Han declarado recientemente que si el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas declara un veto “irracional” presionarán dirigiendo una “coalición de voluntades” hacia un ataque contra Irak. Un ataque militar en Irak llevado a cabo por los EE UU sin provocación de la otra parte será una “tentativa”. Esto significaría el fin del derecho internacional y el final del gobierno mundial (aunque ya está limitado) ejercido por la comunidad internacional a través de las Naciones Unidas. Si el gobierno de los EE UU sigue en esta línea de actuación romperá los estatutos de las Naciones Unidas y arrastrará a la comunidad internacional hacia el caos y la inestabilidad.

La incompetencia del sistema actual

Pero incluso si el gobierno de los EE UU llega a conseguir una resolución positiva para comenzar las guerra del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el hecho fundamental de que este ataque sería una un golpe instigador no cambiaría. El proceso de toma de decisiones dentro del Consejo de Seguridad de la ONU ha estado manipulado terriblemente por los EE UU después del balance de poder en el sistema internacional tras la caída del bloque soviético. Los EE UU han estado comprando de forma sistemática los votos de países pertenecientes al Consejo de Seguridad más pequeños y mucho más débiles económicamente. Los han comprado ofreciéndoles un comercio real o intercambios economicos o ofreciedoles alianzas militares (la incorporación de los estados de europa del Este en la OTAN) que benerficiaría a estos paises más pequeños. Es por tanto evidente que no es correcto pensar que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es la autoridad suprema del derecho internacional.

La mayor prueba de esta ineficacia del sistema actual de tomas de decisiones de la ONU es sin duda las infernales sanciones impuestas a Iraq por el Consejo de Seguridad de la ONU que no constituyen otra cosa que una idiotez diplomática. Estas sanciones han tenido lugar durante 12 años consecutivos y han desembocado en una catástrofe humanitaria que explican el medio millón de muertos iraquíes según cálculos de las agencias humanitarias de la ONU. Las sanciones económicas han ayudado a Saddam Hussein consolidar su poder y han despertado el sentimiento anti-occidental en la gente de Irak, lo cual es comprensible. Si la ONU va a ser una institución imparcial y democrática, entonces el sistema de toma de decisiones que se adoptara debería asegurar que las decisiones del Consejo de Seguridad están ratificadas por la Asamblea General de Naciones Unidas.

Razones reales más allá de la propaganda y la hipocresía de Occidente

¿Pero por qué sucede esta guerra? Las razones reales de esta guerra pueden resumirse en dos puntos. Paul Wolfowitz, subsecretario de Seguridad de la ONU, escribió un libro en que describía el curso de las acciones que los EE UU deberían tomar en lo que se refiere a política exterior. Apoyaba la visión de que el mayor reto al enfrentarse con los EE UU en los albores del siglo XXI era asegurar que ningún país fuera lo suficientemente fuerte como para retar la hegemonía estadounidense. En ese sentido la amenaza más inmediata es China, que según las previsiones será la mayor economía mundial para el año 2020. Por tanto los EE UU tienen que asegurar sus logros en control geopolítico de Oriente Medio y Asia Central, áreas geográficamente interesantes para China. Tal tarea ayudaría a los EE UU a consolidar su control geopolítico y militar del continente euroasiático y a acercarse al fin ultimo de cualquier imperio, el dominio imperial. En segundo día, los EE UU están desesperados por tener acceso a las reservas de petróleo de Irak, las segundas más grandes del mundo después de las de Arabia Saudita. El petróleo es la base de toda economía moderna y el gobierno de los EE UU saben que quien quiera que lo controle, tiene una enorme ventaja sobre sus rivales económicos en la cada vez más globalizada economía de marcado.

Nadie discute el hecho de que Saddam Hussein es un cruel dictador y que ha violado las resoluciones del Consejo de Seguridad. Pero al mismo tiempo, la hipocresía y la doble moral de los líderes occidentales y especialmente de G.W. Bush y Tony Blair en este asunto ha sido evidente. Nos recuerdan lo horrible que es el régimen de Saddam mientras que ellos cooperan mano a mano con dos de los regímenes más opresivos del mundo, Arabia Saudita y Pakistán, que tienen un terrible historial de violaciones a los derechos humanos. También creen que sus mayores aliados son países cono Turquía o Israel, países que también han llevado a cabo atrocidades contra el pueblo kurdo y palestino respectivamente y que también han violado varias resoluciones del Consejo de Seguridad de las NU (en el caso de Israel, 69 resoluciones sin cumplir) G.W. Bush y Tony Blair han repetido varias veces que la obligación moral de Occidente es liberar al pueblo de Irak. Realmente, la obligación moral de Occidente es garantizar que se cesará de crear, armar y financiar crueles dictadores como Saddam Hussein que quieren llevar a cabo sus planes imperialistas en cada rincón del mundo. Si esta guerra tiene lugar no liberará al pueblo de Irak porque la ONU ya ha indicado que un general estadounidense que impondrá una “democracia” apropiada para los intereses imperiales americanos tomará el lugar de Saddam. Por el contrario, esta guerra supondrá la pérdida de decenas de miles de civiles iraquíes y desestabilizará la región más sensible del mundo, Oriente Medio. También arriesgará la seguridad de los ciudadanos de Occidente porque aparecerán cientos de terroristas potenciales como resultado de la desesperación y la opresión del mundo musulmán.

Aprender de la historia

La solución al problema de Irak sería ampliar el número de inspecciones de armas y darles a los inspectores el tiempo que consideren necesario para desempeñar su tarea de forma efectiva. Al mismo tiempo el levantamiento inmediato del embargo económico debería ser ordenado por la ONU, un embargo que asesina a cientos de civiles inocentes al año mientras que impulsa la amenaza del pueblo árabe hacia Occidente y consolida el poder de Saddam Hussein. Si va a haber un cambio de régimen en Irak, tiene que venir del pueblo de Irak y de nadie más. El bombardeo de Yugoslavia de 1999 no consiguió derrocar a Slobodan Milosevich. Lo único que consiguió fue asesinar cientos de civiles yugoslavos y contaminar su país con uranio empobrecido durante los próximos 50 años. Fue un movimiento popular en el verano de 1999 el que consiguió destronar a Milosevich y estableció de nuevo una democracia en el país y esto es lo que debería suceder ahora en Irak.

Era en los 70 cuando Henry Kissinger afirmaba que los europeos no deberían nunca tener una voz independiente para las relaciones internacionales. La Política Europea de Seguridad y Defensa ha sido diseñada para salvaguardar la soberanía de los estados miembro de la Unión Europea. Esto significa que el proceso de toma de decisiones en asuntos de política exterior de la UE funciona sobre un principio denominador común más bajo. La creación de todas las políticas dentro de la UE se basa en el consenso porque hay que tener en cuenta muy diversos actores. Cualquiera que sea la tendencia política que se sigue dentro de la UE llegará a un punto en que la UE tendrá que afrontar el dilema más importante de todos: si desprenderse o no de la hegemonía de los EE UU en las áreas de comercio internacional y relaciones internacionales. Esto podría suceder teóricamente ya que es obvio que el grado de integración en la UE está creciendo a grandes pasos y en algún momento del futuro las condiciones que beneficiarán la ruptura con la hegemonía americana aparecerán.

No más razones filantrópicas para oponerse a la guerra

La oposición de Francia así como de Rusia y China a la guerra no es ni benevolente ni humanitaria. Existen solo tres compañías que han llegado a un acuerdo con el régimen iraquí para la explotación de las reservas de petróleo: una francesa, una rusa y una china. Por tanto, no ha sido por solidaridad con el pueblo iraquí o por cualquier otra razón filantrópica por la que estos tres gobiernos se han opuesto a toda acción militar americana. La otra organización a la que pertenecen todos los países occidentales europeos es la OTAN. Y es ahora más que nunca evidente que la única razón para que siga existiendo la OTAN, después de más de una década tras la caída de la Unión Soviética, es la manipulación de la autonomía de Europa y la destrucción de la unidad de la Unión europea, que está empezando gradualmente a emerger como un actor global e independiente en las relaciones internacionales.

Sea cual sea el caso, si es muy conveniente recordar que incluso los líderes del gobierno de los estados miembro de la UE están profundamente divididos por el tema de Irak. La gente de Europa y del resto del mundo está unida contra toda acción militar. Esto debería llevar a la cuestión de si existe un déficit democrático en el mundo occidental a la luz del primer día de protesta mundial que tuvo lugar el 15 de febrero en 600 lugares alrededor del mundo contra la guerra en el que participaron unos 20 millones de personas. Los gobiernos democráticos existen para representar y llevar a cabo la voluntad del pueblo y esto no parece estar sucediendo en este o cualquier otro asunto actual quizás con excepción de Alemania (por lo menos en el tema de la guerra) Siempre ha dependido de la gente normal el intentar hacer del mundo un lugar mejor y ahora no tiene por qué ser diferente. El mundo, los americanos, los europeos, asiáticos africanos y los habitantes de Oceanía tienen la obligación histórica de solidarizarse con los iraquíes, de oponerse a cualquier acción militar y de negarse a que la élite mundial lleve a cabo sus planes imperialistas en su nombre.