El protocolo de Kioto: balance y pronósticos

Artículo publicado el 21 de Enero de 2009
Artículo publicado el 21 de Enero de 2009

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El 31 de mayo de 2002, la Unión Europea ratificaba el protocolo permitiendo así su entrada en vigor el 16 de febrero de 2005. ¿Dónde quedó la caza al CO2 en Europa?

Al firmar este protocolo, la UE fijó varios objetivos. Primero, la reducción de las emisiones combinadas de gas carbónico y otros cinco gases de efecto invernadero (GEI), a un nivel 8% inferior al de 1990, esto entre los años 2008/2012. Cada país miembro de la UE-15 tiene su propio objetivo de reducción. Para poner en práctica ese proceso, la UE utiliza un instrumento clave de su política medioambiental en materia de lucha contra el cambio climático: el intercambio europeo de los derechos de emisión, uno de los mecanismos de flexibilidad que prevé el protocolo de Kioto.

¿Podemos ver los efectos de Kioto?

Cada año, la Agencia Europea para el Medio Ambiente (AEMA) establece el informe anual de emisiones de gases de efecto invernadero. La última observación de 2007 tiene en cuenta las emisiones reales de 2005 que han disminuido en un 0,8% (equivalente a 35,2 millones de toneladas CO2) en un año, o sea, el 2 % respecto al año de referencia 1990. Esta cifra debe ser matizada ya que la emisión de GEI sigue siendo 1,4% superior al año 2000. Además, este resultado está por debajo de la hipótesis inicial, ya que representa apenas un cuarto del objetivo fijado.

Los buenos y los malos alumnos

Entre los países que más redujeron sus GEI encontramos a Alemania (menos de 2,3%), Finlandia (menos de 14,6%) y los Países Bajos (menos de 2,9%). Los peores alumnos de Kioto son Italia, Dinamarca y España. Están en lo más bajo de la clasificación por el aumento en la producción de las centrales térmicas y fuentes de energía fósil. Esos países no parecen poder responder, por el momento, a sus objetivos para el año 2010. Pero los Estados no son la única causa ya que en el transporte tampoco se está llegando a restringir las emisiones de GEI: cerca de 12% de las emisiones de CO2 en la UE provienen de carburante consumido por coches particulares.

Aún así guardamos una sonrisa

Estas cifras no impiden a la UE observar sus ‘progresos’ con optimismo, basándose en las nuevas proyecciones: los pronósticos de reducción para 2010 son mucho mejores que los del año anterior, y la AEMA prevé incluso que, siguiendo las proyecciones actuales, la UE-15 superará los objetivos del protocolo de Kioto. Es verdad que 12 de los 15 Estados miembros prevén alcanzar sus objetivos gracias a la combinación de medidas nacionales y mecanismos europeos. Es justamente ahí donde está la presión: solamente el funcionamiento y la utilización de medidas adicionales, pozos de carbono y de los mecanismos de Kioto, permitirán lograr ese objetivo ambicioso, sin el cual solo se podría lograr una reducción del 4% de gases de efecto invernadero.