El ramadán: sacrificarse por la cultura con el estómago vacío

Artículo publicado el 10 de Octubre de 2008
Artículo publicado el 10 de Octubre de 2008

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Ayunar durante el Ramadán supone un gran esfuerzo corporal. Romper con el ayuno es un alivio. Se come al ponerse el sol y de madrugada

Cuando le pregunto a Özgür si celebra el ramadán, no puede evitar reírse: “Celebrarse se celebra durante 4 días cuando acaba el mes de ayuno, pero el ayuno propiamente dicho es una práctica bastante dura para el cuerpo”, dice. “Yo no ayuno desde hace dos años, porque el ayuno me acarreaba problemas de concentración y dolores de cabeza”. Özgür Yıldırım tiene 26 años, estudió Historia Otomana y actualmente reside en Berlín, donde estudia alemán en un centro de formación estatal. Nos reunimos con él en una panadería y mientras nos tomamos un té y unas almendras, hablamos de almorzar y ayunar. Durante el mes del ramadán (en turco,ramazan) los musulmanes practicantes no pueden tomar nada desde la salida a la puesta de sol, ni siquiera un vaso de agua. Nos comenta que el ayuno ha sido para él una experiencia enriquecedora. “No se trata solo de no comer, sino de dominar las necesidades propias, de la autodisciplina y de la reflexión interna. Durante el ramazan es especialmente importante tener un buen comportamiento”.

Lo principal, comida consistente

El ramadán se celebra el noveno mes del año lunar de los mahometanos. El año lunar tiene entre diez y once días menos que el año solar, por eso el mes de ayuno no coincide con el del calendario gregoriano. Este año, el periodo de ayuno empezó el uno de septiembre. A primera hora de la mañana, antes de la salida del sol, almuerzan con el suhoor, a menudo la comida fuerte del día. “La mayoría de las veces tomamos un desayuno muy fuerte a base de pide (pan turco) o mantı (pasta rellena parecida a los ravioli). Lo principal es que sea consistente”.

(jenniferlisa/flickr)Por la tarde, se reúnen familias o comunidades musulmanas para el iftar, la comida nocturna con la que se rompe el ayuno seguido durante todo el día. Durante el día, el hambre se va acumulando y el iftar se coge con ganas. Se comienza tomando por ejemplo hurma (dátiles) o aceitunas, seguido de una sopa y, finalmente, el plato principal acompañado de una ensalada y un postre. A los 29 días, acaba el periodo de ayuno y comienza la ansiada fiesta del ramadán (en turco, Şeker Bayramı, literalmente fiesta del azúcar), este año el 30 de septiembre. Por la mañana se acude a la mezquita, después se visita a los abuelos o parientes y por supuesto se sirven manjares: baklava casero, uvas o melocotones, dolma (hojas de parra rellenas) o platos con cordero o ternera.

Y ahora para terminar, la receta del baklava

Ingredientes para 12 porciones:

-150g de mantequilla

-375g de pasta filo

-150g de nuez moscada

-150g de almendras

Para el almíbar

-225g de azúcar

-250ml de agua

-1 cucharada de zumo de naranja

-2 cucharadas de agua de rosas

Para preparar el almíbar, calentar el agua y el azúcar en un cazo a fuego lento. Esperar hasta que hierva y dejarlo 10 minutos hasta que se haga espeso y se forme el sirope.

Añadir el zumo de naranja y el agua de rosas y dejarlo enfriar.

Calentar el horno a 180ºC. Untar un molde con mantequilla. Cortar la pasta de filo para que quepa en el molde y cubrirla con un paño de cocina. Colocar dos láminas de pasta filo en el molde y untarlas con un poco de mantequilla. Poner otras dos láminas untadas con mantequilla encima de las dos anteriores. Mezclar la nuez moscada con las almendras y esparcir la mitad de la mezcla sobre las láminas de pasta de filo. Repetir el procedimiento hasta conseguir la altura de seis láminas teniendo en cuenta que cada dos láminas se ha de volver a untar la mantequilla y esparcir la mezcla de nuez y almendras restante. Untar la mantequilla que sobre en la última capa. Cortar el baklava en seis cuadrados grandes y a su vez partir cada cuadrado por la mitad y en diagonal. Hornear el postre durante unos 40 minutos hasta que se dore la pasta. Retirarlo del horno y añadir el sirope frío. Dejarlo enfriar antes de servirlo.