El reconocimiento del genocidio armenio: El eterno tabú

Artículo publicado el 5 de Junio de 2015
Artículo publicado el 5 de Junio de 2015

Las recientes polémicas que han seguido a las conmemoraciones del centenario del genocidio armenio han puesto de manifiesto el eterno tabú existente en torno al reconocimiento (o no) de este último. Un tema que provoca, todavía hoy,  numerosas tensiones en el seno de la comunidad internacional.

Después de la ausencia de Emir Kir durante el minuto de silencio guardado en el Parlamento belga en homenaje a las víctimas del genocidio armenio, son las declaraciones del diputado del Centro Democrático Humanista (CDH), Ahmed El Khannouss, las que han levantado la polémica la semana pasada. He aquí un extracto: "Me gustaría expresar mi exasperación por las acusaciones vertidas contra Turquía. En primer lugar, esta polémica se ha producido por las masacres, cometidas durante el imperio otomano, de millones de armenios. ¿Hay que calificarlas de genocidio o no? Una pregunta que causa división hasta en el backstage de la diplomacia belga".

Estas declaraciones han provocado numerosas reacciones dentro de la esfera política y cultural belga como, por ejemplo, la del bloguero Marsel Sel, que arremetió contra Ahmed El Khannouss, en uno de sus últimos artículos, calificándolo de "negacionista". Este, que también es concejal en Molenbeek, reaccionó inmediatamente y expresó su indignación a través de su cuenta de Facebook: "No acepto que se me tache de negacionista. He reconocido siempre el genocidio armenio y me sorprende desagradablemente la tergiversación de mi texto relativo a la estigmatización de la que es víctima la comunidad turca".

Una comunidad que, a su vez, se moviliza en el tema del genocidio armenio. Una plataforma informal, reunida a través de las redes sociales, ha hecho un llamamiento a una "acción específica que tiene que ver con las polémicas sobre el supuesto genocidio armenio y arameo", en forma de una manifestación que se celebró el sábado 24 de mayo y que reunió a más de mil personas en la Estación del Norte de Bruselas.

Una veintena de países reconocen actualmente el genocidio

Más de un mes después de las conmemoraciones del centenario del genocidio que costó la vida a cientos de miles de armenios del imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial, la cuestión del reconocimiento provoca todavía fuertes tensiones en el seno de la comunidad internacional. Aunque a lo largo de 100 años una veintena de países han acabado reconociendo el genocidio armenio –entre ellos Francia, Italia Rusia- Turquía continúa negando el carácter organizado y sistemático de aquellas matanzas.

El Vaticano, pero también Alemania Austria -dos aliados históricos de Turquía-, no han reconocido hasta muy recientemente el "genocidio" de los armenios. El presidente alemán Joachim Gauck lo señaló el jueves 23 de abril, víspera de las conmemoraciones, al reconocer  acto seguido "una corresponsabilidad e incluso, potencialmente, una complicidad" alemana en aquellos crímenes. El Parlamento austríaco hizo lo mismo el 22 de abril al guardar un minuto de silencio en memoria del genocidio de los armenios, una primicia en este país, en otro tiempo aliado del imperio otomano, y donde este término no se había utilizado nunca oficialmente. Esa decisión empujó a Turquía a llamar a consultas a su embajador en Austria, tal como había ocurrido unos días antes con el embajador en el Vaticano tras las declaraciones del papa Francisco afirmando que los armenios habían sido víctimas del "primer genocidio del siglo XX".

Reconocer o no el genocidio es una cuestión de estrategia diplomática

Reconocer o no el genocidio armenio es con frecuencia una cuestión de estrategia diplomática, lo que explica por qué a Estados Unidos le cuesta tanto avanzar en este punto: Turquía es una antigua aliada de la OTAN y juega un papel estratégico para los intereses norteamericanos en Oriente Medio. Durante las conmemoraciones, Barack Obama se abstuvo de utilizar el término "genocidio", prefiriendo la expresión "terrible carnicería" para calificar las masacres perpetradas durante la Primera Guerra Mundial. 

En el ReinoUnido, el tema sigue siendo muy delicado. Sus diplomáticos tampoco hablan de "genocidio" sino de "lo que pasó entre 19151923". El país cuenta con muchos residentes turcos y tiene que preservar las buenas relaciones con Turquía. Esto no ha impedido a los parlamentarios escoceses y de Irlanda del Norte votar una moción general, en enero de 2010, reconociendo el genocidio y mostrando así que este asunto también puede provocar distensiones dentro del conjunto parlamentario.

Otro ejemplo: Si bien el Parlamento Europeo tiene reconocido el genocidio armenio desde 1987, la Comisión y el ejecutivo en su conjunto se niegan todavía a hablar de "genocidio" ya que este término no es utilizado por todos los Estados miembros de la Unión Europea, los 28. Como  ocurre a menudo, Europa no consigue acuñar una única voz y le resulta difícil resolver un asunto convertido en tabú a lo largo de los siglos.

Turquía-Armenia: ¿Una reconciliación imposible?

¿Por qué la palabra "genocidio" provoca tanta ira? ¿Cómo terminar con un siglo de hostilidades entre los dos vecinos? Las condolencias presentadas el año pasado por el primer ministro turco RecepTayyip Erdogan dejaban entrever la hipótesis de una próxima reconciliación.

Un deseo que, finalmente, duró poco puesto que este último descartó recientemente cualquier reconocimiento del genocidio e incluso dio pie a una nueva polémica al invitar a su homólogo armenio, Serge Sarkissian, a las celebraciones del centenario de la Batalla de los Dardanelos fijadas para el 24 de abril, precisamente el día que Armenia conmemora las masacres de 1915.

Mientras el poder sigue mostrándose inflexible y permanece anclado deliberadamente en el pasado, una buena parte de la sociedad civil turca se "autonomiza" y acepta poco a poco la idea de un genocidio al evocarlo abiertamente. Según el economista turco Ahmet Insel, autor de Dialogue sur le tabou arménien [Diálogo sobre el tabú armenio], se están dando muchos "pasitos" que se revelan como "muy importantes en el camino de normalización del reconocimiento del genocidio armenio". Señala la publicación de numerosos libros sobre el tema, la proliferación de exposiciones y conferencias, o incluso la rehabilitación de iglesias armenias en Turquía.

Muchos turcos interesados por el genocidio descubrieron que tenían antepasados armenios, prueba de que estos dos vecinos no son finalmente tan diferentes y de que un esfuerzo mutuo de reconciliación puede llevarse a cabo, siempre que cada uno se esfuerce y recorra un trozo del camino para acercarse al otro. 

En un mundo en constante cambio, es hora de rechazar esta mentalidad de otra época y de acabar con un siglo de hostilidades para renunciar definitivamente a repetir los errores cometidos en el pasado.