¿El rumor será el rey?

Artículo publicado el 4 de Abril de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 4 de Abril de 2005

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Todo es muy fácil. Basta con tener un ordenador conectado a Internet para publicar lo que sea. Ahora nadie tiene la exclusividad para decir lo que quiera. ¿Pero no nos estaremos hundiendo en un pozo de información?

El escritor conservador Tom Wolfe decía en una entrevista al diario español El País que lo mejor que le ha pasado al periodismo en los últimos años han sido los blogs. Contaba Wolfe que los bloggers hacen circular información y que eso, por sí sólo, ya es positivo. Wolfe reconocía que en su mayoría son una porquería, pero que, en algunos, se puede encontrar material interesante, sobretodo teniendo en cuenta su capacidad “para publicar rumores que la prensa no publica”.

También hay otros optimistas que dicen que con los blogs ha nacido el periodismo 3.0. Si el 1.0 fue el paso de analógico al digital, el 2.0 sería la creación de periodismo en la misma red, mientras el periodismo 3.0 la capacidad de socializarlo... Pero, ¿no estaremos siendo demasiado ciberoptimistas?

Es cierto que los blogs nos aportan una información que antes no teníamos, pero, de toda esta fuente de datos, ¿cuánto merece la pena? Por desgracia, la mayoría suele ser lo que los analistas de la información llaman ruido: desinformación, informaciones no contrastadas. ¿Por qué necesitamos, por poner un ciberejemplo, tener 200.000 entradas en Google sobre una palabra si el 80% no nos sirven de nada?

Poco rigor y muchos rumores

Aquí yace el principal problema de los blogs y de muchos medios de comunicación digital: abocan información de tal manera que lo único que provocan es complicar la red. Y en este sentido lo peor es el rumor, muy frecuente en tiempos difíciles, siendo el peor enemigo de todos. Bueno, no de todos, porque esta confusión da pie a algunas empresas para sacar provecho y utilizarlos como estrategia de comunicación lanzando globos sonda para dar a conocer un producto. Un ejemplo de esto es el llamado vaporware, productos que se dan a conocer y que, sospechosamente, nunca llegan a venderse. No es moco de pavo, la revista Wired redacta cada año una lista.

El problema que tienen los blogs es que el ser rigurosos con la información pasa a un segundo término. Se prioriza sobre todo su vertiente innovadora, basada en que hasta la gente que no sabe hacer webs puede publicar, pero descuida todas las otras consideraciones tenidas por manías de los periodistas. Como algunos dicen, los bloggers creen haber inventado el mundo.

Participar sí, sustituir no

Hay periódicos españoles, como es el caso del gratuito ¡Qué!, que incluyen una página dedicada a los comentarios, las fotografías y los blogs de los lectores. Los medios escritos también se han abierto mucho más al público. Pero, aun así, existe demasiado optimismo alrededor de esta cuestión. Es el caso del estudio norteamericano publicado por Shayne Bowman y Chris Willis titulado We media que describe lo que es el periodismo participativo y asimila la participación en las páginas de los internautas al periodismo. Sería necesario estudiarlo mejor y ser más exigentes. Si se trata de personas que recogen, contrastan, filtran, editan y comprueban la información sí, pero las prácticas no suelen ser éstas.

El periodismo tendría que ser siempre participativo en el sentido de que tendría que dar voz a todo el mundo, que muchos tendrían que sentirse implicados y que se necesitan lectores críticos. Ahora bien, esto no tiene que hacernos olvidar que necesitamos profesionales más que nunca para que esto no se convierta en un lío. Durante la invasión de Irak los blogs captaron la atención de muchos lectores. Pero, ¿de quiénes eran? De los periodistas profesionales que publicaban más relajadamente lo que en sus medios no podían. ¿Es periodismo participativo? Sí a medias, quizás sea más bien periodismo divulgado por una vía no convencional.

La conclusión -y estos ejemplos lo demuestran- es que es necesaria una apuesta para acotar mucho más lo que significa “periodismo participativo”. Que en una web se dé espacio para que los lectores puedan comentar y esmerar un artículo puede ser fantástico, pero esperar hacer información entre todos y que salga fantástica simplemente por ser popular, no parece ya tan fantástico. Es necesario entender el periodismo participativo como lo hace Rusty Foster, creador de la web colectiva Kuro5hin.org, en el estudio We Media antes citado: que la noticia es sólo un punto de partida, no un producto final. Que hace falta que los lectores opinen, actúen, y no sean pasivos. Incluso que controlen los medios (mediawatching), pero que no sean los medios. Si no, mal andamos.