El Sahel, entre el terrorismo y el tráfico de cocaína: Europa debe reaccionar

Artículo publicado el 6 de Mayo de 2010
Artículo publicado el 6 de Mayo de 2010
Terreno de juego para terroristas, zona de tránsito masivo de cocaína hacia Europa, espacio de pobreza endémica y de polémicas fronterizas... El Sahel, una franja de tierra situada al sur del Magreb, es una apuesta en seguridad prioritaria y urgente para la Unión Europea.
A continuación, el análisis de Adeline Taravella, responsable de Estudios en Securymind y Antonin Tisseron, investigador asociado del Instituto Thomas More

Conocemos mal las fronteras de la Unión Europea: ¿son geográficas, culturales, históricas? Una cosa está clara, las fronteras de su política de seguridad se extienden más allá del Mediterráneo. El 25 de febrero de 2010, los ministros de Exteriores de la Unión Europea han adoptado la primera Estrategia de Seguridad Interior para la UE. El documento insiste en “la interdependencia entre seguridad interior y seguridad exterior” y en la necesidad de elaborar “un acercamiento de 'seguridad global' con respecto a terceros países”, como por ejemplo, los del Magreb.

El Magreb y la UE: una misma lucha 

Desde 2004, España y Marruecos llevan a cabo una vigilancia conjunta para evitar este fenómeno

Los "terceros países” del Magreb son aquellos que concentran los mayores problemas en materia de seguridad, pero también el mayor potencial de cooperación. Estas antiguas colonias se han convertido en un puesto avanzado de lucha contra la inmigración clandestina, sobre todo la relacionada con los inmigrantes subsaharianos que pasan por el Magreb en su intento de llegar a Europa. Marruecos y España comenzaron así en febrero de 2004 patrullas conjuntas y, más tarde, en 2007, reforzaron su cooperación mejorando los controles alrededor de los puertos de Tánger y de Algeciras. Gracias a estas medidas, la inmigración clandestina desde Marruecos ha disminuido un 60% entre 2007 y 2008, según datos de las autoridades españolas.

El Sahel, un territorio sin derechos 

Pero la estabilidad del Magreb se juega, cada vez más, al otro lado de las orillas de Mediterráneo. En el Sahel, donde prosperan y conviven traficantes y grupos terroristas. La corrupción aún difusa, la porosidad de sus fronteras, la carencia de formación de policías locales y la inadaptación de los sistemas judiciales de muchos países del oeste de África, constituyen verdaderos problemas de seguridad. Estos problemas han permitido el desarrollo de una “ruta africana de la cocaína” que se extiende desde las selvas de América del Sur hasta las calles de Europa. Según la Interpol unas 50 toneladas de cocaína llegan todos los años de esta manera por los puertos de Senegal, Nigeria, o Guinea. Casi un tercio de la droga consumida en Europa transita hoy en día por el oeste de África y el Magreb. Paralelamente, bajo la presión de la lucha antiterrorista llevada a cabo por Argelia, Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) ha desplazado el centro de gravedad de sus ataques, refugiándose en la zona subsahariana, donde realiza sus actividades criminales, constituidas sobre todo por secuestros de occidentales, fundamento de la financiación del terrorismo.  Puesto que el establecimiento de una zona-refugio en el Sahel supone una amenaza no solo para la seguridad de toda África del Norte, si no también para Europa y Estados Unidos, la atención está puesta sobre los intereses existentes y los residentes extranjeros. 

Una cooperación urgente

La estabilización de la zona subsahariana es esencial para el desarrollo de una seguridad sostenible para los magrebíes, y por extensión, para los europeos. Pero la ausencia de una cooperación regional supone un problema. Todo esto a pesar de la puesta en marcha de la Unión del Magreb Árabe (UMA) en 1989, que reagrupa los cinco países de la región (Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia). Por ejemplo, el conflicto del Sahara Occidental pesa en el desarrollo económico y en el futuro de la seguridad de la región. Este conflicto enfrenta a Marruecos, que siempre ha considerado el Sahara Occidental como una región perteneciente al reino; al Frente Polisario, movimiento independentista que se desarrolló en la década de los 70 y que reclama la separación de la zona, y a su defensor, Argelia. Por su propia seguridad, Europa debe ayudar a estos actores a superar la desconfianza y establecer un diálogo entre ellos. La propuesta de autonomía presentada por el rey de Marruecos, Mohammed VI, podría servir como base para resolver este conflicto, que permanece atascado desde hace tiempo. Una propuesta que, en su momento, fue bien acogida por varios estados, entre ellos Portugal y Gran Bretaña. 

Por una seguirdad duradera en el Maghreb, una oportunidad para la región, un compromiso para la Unión EuropeaLa reciente conferencia contra el terrorismo organizada por Argelia el pasado 16 de marzo, en la que se reunieron siete países de la zona del Sahel y del Sahara, supone otro signo esperanzador. Pero más allá de esta iniciativa, la notable ausencia de Marruecos, Túnez y Senegal, que no fueron invitados, demuestra que la cooperación está lejos de ser una evidencia. Solamente una coordinación integral que asocie a todos los actores implicados en la zona permitirá gestionar de manera conveniente el control de las fronteras y luchar contra el tráfico y la violencia en el Sahel, permitiendo controlar sus repercusiones en el Magreb y en Europa. Las ONG presentes en el terreno previenen de que detrás de las cuestiones sobre seguridad de la región del Sahel, existe un drama humanitario en gestación. Oxfam Francia considera que al este del Sahel cerca de diez millones de personas pueden ser víctimas de la hambruna en los próximos meses. Además de la corrupción y el tráfico de droga, la población del Sahel padece una fortísima sequía. Otra buena razón para que la UE se implique urgentemente. 

Adeline Taravella, responsable de Estudios de Securymind, y Antonin Tisseron, investigador asociado del Instituto Thomas More, coautores del informe Por una seguridad sostenible en el Magreb: una oportunidad para la región, un compromiso para la Unión Europea

Fotos: principal ©deepchi1/Flickr; patera ©Giorgio/Flickr