El sueño nuclear turco

Artículo publicado el 26 de Abril de 2006
Artículo publicado el 26 de Abril de 2006

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Turquía desea construir nuevos reactores nucleares para suscitar el interés de ciertos Estados europeos en su camino hacia la integración en la UE. Un deseo que algunos tachan de poco realista.

El debate sobre el uso pacífico de la energía atómica no es nuevo en Turquía. Regresa al orden del día cada cierto tiempo. Tras la explosión del reactor número 4 de Chernóbil en 1986, las discusiones, sin embargo, se apaciguaron: pero acaban de volver a la palestra. A principios de 2004, el ministro tuco de energía, Hilmi Güler, miembro del partido islamista (AKP) en el poder, presumía de que Turquía “apostaría por el carbón, el agua y las energías renovables”. Cuatro meses después, ya empezó a decir lo contrario: “hemos lanzado una convocatoria pública. De aquí a 2020, construiremos dos o tres reactores nucleares”.

Por fin, a finales de 2005, el gobierno hizo públicos sus proyectos energéticos para los años venideros, confirmando su deseo de construir esas centrales de entonces a 2012. Un plazo muy ambicioso incluso para el ministro de energía, que fijó la fecha de entrada en la era nuclear para 2015. Cuando a principios de 2006, Rusia le cortó el grifo del gas a Ucrania, el debate a propósito de la independencia turca del extranjero ha sido espoleado. El país ha extendido su red de gas natural a conciencia, concluyendo contratos de suministro a largo plazo tanto con Rusia como con Irán. Desde entonces se enarbolan los méritos de la energía nuclear como nunca como solución a esta dependencia.

Comisiones para la UE

Aunque se trate de un proyecto nacional, no hay que subestimar el peso de la energía en la política exterior. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha visitado varias capitales europeas para convencer a Bruselas de abrir un debate con Turquía a propósito de su adhesión a la UE. A este fin, las “razones” económicas podrían ayudar. Así, en verano de 2004, Erdogan dejó entrever la posibilidad de lanzar una convocatoria pública con un volumen de 12.500 millones de euros para la construcción de centrales nucleares. El 21 de julio de 2004, el diario turco Milliyet calificó directamente de “comisión ilegal” esta posible convocatoria pública.

Los representantes de la industria turca se han mostrado dubitativos hasta ahora. El grupo industrial TÜSIAD, en especial, han manifestado su escepticismo tras una entrevista con el ministro de energía: el proyecto les parece incierto y caro. Incluso aunque su interlocutor afirmara que el Estado turco pondría de su bolsillo, acordando créditos especiales en caso de dificultades.

Un consumo energético sobreestimado

Otro argumento en favor de la construcción de reactores nucleares es la hipótesis según la cual el consumo energético en Turquía aumentará considerablemente en los próximos años. Sin estas centrales atómicas, el abastecimiento energético se vería amenazado según cálculos oficiales. El gobierno turco parte del principio de un crecimiento económico permanente que acarreará un aumento del consumo. El ejemplo de los países de Europa occidental demuestra, no obstante, que a pesar de su industrialización su consumo energético desciende. Incluso es posible ahorrar gracias un mayor rendimiento energético. El servicio EIEI, dependiente del ministerio turco de energía, sostiene que hasta el 30% de la energía que se consume puede ahorrarse.

Paso a paso, una oposición ha ido formándose contra los proyectos nucleares del gobierno. El primero de abril, se reunión una plataforma antinuclear turca en Ankara por segunda vez, aglutinando a más de 100 ONG, varios colegios profesionales y los principales movimientos ecologistas del país. Decidió adoptar varias medidas concretas: organización de grandes conferencias en Izmir y Mersin en conmemoración del accidente de Chernóbil y una gran concentración el 29 de abril en la ciudad de Sinop, al borde del mar Negro, futuro emplazamiento de un reactor nuclear. Hasta ahora, los opositores a la energía nuclear han logrado evitar la construcción de reactores, pero esta vez no está aún todo dicho.