El tabaco es malo, fuma solo porros. Holanda dixit

Artículo publicado el 21 de Junio de 2008
Artículo publicado el 21 de Junio de 2008
Un triunfo para los puristas: a partir del 1 de julio rige la Ley antitabaco también en los coffeeshops holandeses. A partir de esa fecha, el consumo solo estará permitido si la marihuana es pura.

Solo durante un par de días más podrán los amantes del cannabis fumar sus porros con tranquilidad en los coffeeshops holandeses. Después, se acabó: a partir del 1 de julio rige en los Países Bajos una prohibición para fumar en bares y restaurantes, que incluye a los más o menos 750 coffeeshops del país, aunque esto solo concierne al tabaco.

La nueva Ley prohíbe fumar tabaco o cigarrillos que lo contengan en coffeeshops, así como en restaurantes y cafés. Sin embargo, en los coffeeshops se puede seguir fumando hachís o marihuana pura, es decir, sin tabaco. Y es que ello produce menos humo, el cual, además –aspecto decisivo–, es menos nocivo para la salud. De acuerdo a las estimaciones de algunos trabajadores de coffeeshops, solo el 18 por ciento de los clientes fuman sus porros sin mezclar, ya que la marihuana sola es demasiado fuerte para la mayoría.

¿Pérdida de beneficios?

(Lollyman/nieckQ/flickr)En vano intentó la asociación nacional de coffeeshops de los Países Bajos (Landelijk Overleg Coffeeshopbonden) conseguir una excepción legal para sus locales. En una carta a la asociación, el ministro de Salud holandés, Ab Klink, del partido democristiano CDA, escribió lo siguiente: “Los trabajadores de los coffeeshops tienen el mismo derecho que trabajadores de otros sectores a ser protegidos de las consecuencias del humo del tabaco”. 

¿Constituye ello una amenaza para los coffeeshops? “¡De ninguna manera!”, dice Martijn van Bennekom, propietario del primer coffeeshop holandés en el que no se puede fumar tabaco. En Boerejongens, uno de los aproximadamente 225 coffeeshops en Ámsterdam, no se puede fumar ya desde el 1 de febrero. “Yo no fumo porros desde hace nueve meses y me parece estupendo el no tener que estar todo el día sometido al humo”, señala Van Bennekom. Su negocio no ha registrado pérdidas hasta ahora. Aunque –matiza– el 90 por ciento de sus visitantes son clientes locales, que compran el hachís o la marihuana en Boerejongens para fumarlo en casa.

El vaporizer, la nueva moda

La cosa es distinta en el Mellow Yellow, que abrió sus puertas en Ámsterdam en 1972. Según el administrador, Mike van Duyn, todos los días abarrotan hasta 2.000 clientes el principal coffeeshop de los Países Bajos. Pero, gracias a esa afluencia, Van Duyn afronta con tranquilidad la prohibición. “Los turistas van a seguir viniendo, dice. A más tardar, dentro de dos meses ya se han acostumbrado todos”.

A partir del 1 julio habrá en el local una sala para fumadores. En la parte de delante, alrededor de la barra, solo se podrán fumar porros sin tabaco. Todas las infracciones contra la Ley, así como contra el reglamento vigente en la actualidad, serán castigadas. Después de una primera amonestación les cae una multa, después de la quinta está prevista la clausura del local. Pero los propietarios no están dispuestos a llegar tan lejos y planean de antemano –según el tamaño del local– la ambientación de una sala para fumadores o la prohibición completa del tabaco.

Muchos trabajadores de los coffeeshops ven en el vaporizer una alternativa a los porros. En el aparato de ese nombre se calientan hachís o marihuana hasta los 180 grados y se deja luego fluir el vapor en un globo. Después de ello, los clientes pueden inhalar el vapor que sale de la bombilla. Esa es la variante más ligera para consumir hachís o marihuana y no es más cara que un porro.

Movimiento europeo

“Es la nueva moda”, dice Giermo, un trabajador de Greenhouse. Él, personalmente, no tiene nada en contra de la prohibición, más bien al contrario. Y tampoco cree que el ministro Klink tenga que ver mucho con la nueva Ley. “La UE presiona al Gobierno holandés, ya que la mayoría de países europeos tiene ya una prohibición o están a punto de introducirla. Holanda no se puede quedar atrás”.

¿Y qué dicen los turistas? Tres jóvenes suizos, que suelen frecuentar a diario los coffeeshops de Ámsterdam durante su estancia, están bastante contrariados por la prohibición, pero piensan seguir pasando sus vacaciones en la ciudad después del 1 de julio. “Seguro que pasaremos menos tiempo en los coffeeshops. Pero Ámsterdam tiene por suerte más que ofrecer que solo porros”.