El toreo está en buena forma

Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2008
Entre el Arte, deporte, pasión, muerte y, siempre, la polémica. ¿Qué es el toreo?

Flexibilidad, ligereza, concentración, resistencia fondista o capacidad pulmonar; todas estas cualidades podrían responder a los requisitos de un buen deportista, sin embargo, son sustantivos con los que el torero sevillano Ángel Luis Carmona, de 24 años, define las exigencias físicas para la puesta a punto de un buen matador de toros. Deporte y tauromaquia: puntos comunes y diferenciadores de ambas disciplinas.

Ángel Luis Carmona entrena diariamente entre siete y ocho horas. Por la mañana, dedica una de estas a carrera continua con el fin de aumentar su capacidad pulmonar. Además, ejercita musculación en el gimnasio y realiza arduos estiramientos para fomentar la elasticidad y la flexibilidad. Hasta aquí, el sujeto de toda esta actividad podría ser cualquier deportista, pero el aspecto fundamental que supera y eleva el toreo a categoría de Arte, según indican los expertos de esta fiesta ancestral, es la pasión que siente el torero por el animal que está destinado a morir.

CF

Un torero inglés

Para Francis Evans Kelly, matador de toros inglés, el deporte y el toreo comparten solo la buena condición física, imprescindible para ser practicado. Mover a un animal de 500 kilos durante una media de 20 minutos por cada toro en las corridas (dos por torero), con muleta o capote, “implica una gran resistencia”. Incluso aclara Francis que su preparación muscular es la misma que cuando jugaba al rugby en Inglaterra. Lo que para este británico no da lugar a dudas es que, a diferencia de cualquier deporte, en el toreo no hay competencia, es la lucha del hombre contra la bestia, la inteligencia frente a la fuerza. “Precisamente en esta disputa, las formas, los pases, el tempo, la velocidad, la verónica… (pase de capote en que la posición del mismo recuerda a la sábana con que Verónica recogía la sangre y sudor a Jesucristo) son la clave para alcanzar el estatus de Arte.

"Mi preparación muscular como torero es la misma que la que seguía como jugador de rugby"

Perpetuación y muerte

Aunque pueda parecer contradictorio y paradójico, el gremio de los toreros asegura respetar y valorar al toro “mucho más que algunos ecologistas que piden la abolición de su fiesta”. Es más, los taurinos consideran que colaboran en la conservación del toro bravo (especie destinada a las corridas). Si no existiesen las corridas de toros, desaparecerían. La carne de vacuno se obtiene de ejemplares de entre 7 y 8 meses alimentados con pienso genéticamente manipulado, en espacios muy reducidos. El toro bravo, en cambio, vive en libertad alimentado con pienso y productos completamente naturales hasta cumplir 5 ó 6 años. Llegado este momento, “se enfrenta a su destino”, explica Carmona.

CFOtra razón por la que un torero cree ser un deportista “solo en parte”, es por el contacto directo que desde muy temprano tiene con el toro. Ángel Luis Carmona recuerda que su primer tentadero (toreo de becerros para seleccionar qué ejemplar vale como semental, madre, corridas, etc...) tuvo lugar cuando tenía ocho años. Ver la evolución de un ser vivo, como becerro (menos de un año de vida), como novillo (entre 1 y 2 años) y como adulto “es una experiencia que solo un ser vivo puede transmitir”. En el acercamiento que ha podido tener cafebabel.com a toros en libertad, hemos podido comprobar que Ángel Luis Carmona conoce a todos y cada uno de los nombres de las reses que ha toreado en sus entrenamientos.

El sacrificio y la farándula

Como toda profesión, el toreo, y en esto sí se asemeja al deporte, tiene su cara y su cruz. “El toro está por encima de todas las cosas”, indica Carmona con énfasis. “Una vez que decides dedicarte a esto, hay que renunciar a muchísimos aspectos de tu vida, entre otros, el anonimato”. “No existe el pleno descanso, ni la copa de más, ni la distracción, nos preparamos para jugarnos la vida en una plaza ante un cliente que quiere espectáculo”.

Además, como cualquier personaje público, el torero está en el punto de mira de la opinión pública, especialmente en aquella que antepone la vida personal de los matadores de toros a su carrera. En este sentido, aunque aún a pequeña escala ya que acaba de recibir la alternativa (paso de categoría de novillero a matador) en Osuna, provincia de Sevilla, Ángel ya ha probado la sensación de “vigilancia”.

Diferencias fiscales

Una de las mayores críticas que recibe la fiesta de los toros, es la cantidad de dinero que se maneja. Sin embargo, en comparación con otros grandes espectáculos como es el fútbol, recauda un porcentaje muy destacable por corrida para el Estado español, aunque se celebre en España, Francia o Portugal, países taurinos en Europa. Cada matador de toros debe dar el 54% del cobro por corrida en la mayor categoría de su profesión. Es decir, más de la mitad de su ganancia, frente a cualquier deportista que, como profesional libre, otorga el 15% de IRPF (impuesto sobre la renta de personas físicas en España). Además, el torero debe administrar el dinero para toda la cuadrilla, que es el equipo que lo acompaña: dos picadores, tres banderilleros, un mozo de espada, chófer y apoderado. No siempre ocurre así en la jerarquía deportiva.