El veneno de la Taranta: bacanales y danzas en Salento

Artículo publicado el 24 de Julio de 2006
Artículo publicado el 24 de Julio de 2006

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En las cálidas noches estivales de la Grecia salentina (la Apulia italiana), se celebra en la plaza mayor la tradición de la “taranta” en clave moderna. Conciertos, bailes y ríos de vino.

Lo que pareció una moda pasajera -la fiebre de los bailes salentinos- no se ha extinguido aún. Es más, sigue aumentando el número de sus prosélitos: de los ritos ancestrales campesinos –como el del milagro de San Paolo de Galatina– a las plazas y discotecas de media Europa.

De un tiempo a esta parte, se celebra cada año en Melpignano (sureste italiano) La Noche de la Taranta en el corazón de Salento. Este verano, la cita tendrá lugar del 11 al 26 de agosto. Hablamos del mayor festival musical en homenaje a la pizzica salentina y a su fusión con otros lenguajes musicales, que van desde las músicas del mundo al rock, el jazz o la sinfonía clásica. La pizzica es la música que acompañaba al antiguo ritual de curación de la mordedura imaginaria de la tarántula. Por lo visto, el sudor provocado por la frenética danza actuaba como repelente del veneno de la tarántula en el cuerpo de la mujer. Según la tradición, la mujer mordida por la tarántula, debía comenzar a bailar sin descanso al ritmo endiablado de los panderos hasta que quedaba libre de todo mal.

Contaminaciones: la pizzica reinventada en el tercer milenio

Los primeros días del festival están dedicados a la tradición pura de la pizzica, con las actuaciones de los grupos más importantes del panorama tradicional salentino en idioma grecocalabrés. Algunos de ellos, debido a la edad avanzada de sus miembros, son verdaderos iconos vivientes, como si fueran los Buena Vista Social Club del Mediterráneo: han superado los setenta años los ancianos del Uccio Aloisi Gruppu, al igual que Pino Zimba o i Tamburellasti de Torre Paduli.

En 2004, nació la Orquesta Popular La Noche de la Taranta, absorbiendo a otros conjuntos y enriqueciéndose de todas las secciones de instrumentos típicos de una orquesta. El concierto final que cierra el festival (la "noche" que da nombre al evento y a la orquesta) es fruto del trabajo de un maestro concertista -distinto cada año- en la relectura del repertorio tradicional salentino, ofreciendo siempre un resultado inédito.

Importantes nombres del panorama italiano e internacional ya han sido mordidos por la taranta, dando vida a inéditos diálogos musicales como uno reciente entre la Orquesta Sinfónica de la Provincia de Lecce y la orquesta Ensemble - La Notte de la Taranta; la participación de Jow Zawinul, ex músico de los Weather Report; el encuentro entre la cantante israelí Noa y el idioma griego; la fusión rockera del ex batería de Police, Stewart Copeland, y los ritmos de percusión de la taranta, etc. De hecho, Copeland se considera ya un Apulio de adopción, a tal punto que en pueblo de Melpignano le fueron entregadas oficialmente las llaves de la ciudad.

¿Traición o valorización de la música popular?

Se lo preguntan muchos. Los puristas de la tradición no soportan bien estas manifestaciones, reducidas a una especie de rave-party de la música popular, que poco tienen que ver con el significado antropológico de la taranta: mujeres de una civilización campesina de reglas rígidamente codificadas, que sólo en el “trance” de esta danza endiablada conseguían liberarse de sus opresiones y sufrimientos. ¿Hubiera sido mejor no rescatar del olvido la pizzica? Según Giuseppe Gala, etnomusicólogo reconocido y autor de numerosos estudios sobre la materia, publicados por www.taranta.it: “La pizzica hoy en día es baile y mucho más; es un emblema, un poderoso reclamo, la garra de un nuevo mito cultural que crea tendencia, espectáculo, turismo, mercado editorial y musical. Aun así, detrás de la cuestión de la danza popular se echa en falta en Salento una investigación profunda acerca de los bailes antiguos y unos adecuados estudios etnocoreográficos. Las distintas neo-pizzicas que circulan por los conciertos folclóricos han sido reinventadas sin un cotejamiento real ni una compenetración recíproca coherente entre los modelos tradicionales.”

Pizzica, una pasión internacional

Los ritmos frenéticos de este baile de origen campesino sobrepasa los confines de la Apulia: en toda Europa se organizan cursos y conciertos de pizzica y taranta. El pasado mes de mayo, La Noche de la Taranta tocó en el mismísimo Pekín. En todas las grandes capitales europeas hay al menos un curso de pizzica y varios espectáculos en vivo.

A los europeos les encanta dejarse morder por la “taranta” y dejarse llevar por los ritmos del Sur. Como Guillaume Rabasse, un francés de la región de Normandía. Conoció la pizzica en Italia y cayó enamorado a primera vista de esta tradición: “Para un norteño como yo, ha sido como descubrir el Nuevo Mundo”, comenta. “Aún hoy pienso en Salento como una tierra donde todos tocan un instrumento sin perder la ocasión de tocar juntos..., ¿existe mejor imagen de la excepcional cordialidad que la de la gente del Sur?”