El viejo fantasma en los nuevos medios

Artículo publicado el 27 de Enero de 2004
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 27 de Enero de 2004

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La discusión entre el congreso mundial judío y la Comisión de la UE suscita la pregunta: ¿Cuán antisemita es Europa?. Veamos los hechos.

Un fantasma recorre Europa. Es el viejo fantasma del antisemitismo. Desde el estallido de la Intifada de Al-Aksa en octubre de 2000, el atentado al World Trade Center y la escalada del conflicto en Oriente Próximo, no sólo aumentan los actos de violencia antisemitas sino también las diferencias entre las organizaciones judías y los políticos. Así, vemos cómo el 5 de enero los presidentes del congreso mundial judío Edgar M. Bronfman y Cobi Benatoff acusan a la Comisión de la UE de complicidad pasiva y activa con el antisemitismo. ¿Qué había sucedido? Ya en noviembre de 2003 se habían dado a conocer los resultados de una encuesta en la que el 59% de los ciudadanos de la UE declaraban que Israel representaba una amenaza para la paz mundial. Ningún otro estado, ni siquiera Libia o Corea del Norte obtuvieron un porcentaje tan alto. No se preguntó siquiera por la Autoridad Autonómica Palestina. Posteriormente, a comienzos de este año, se dio a conocer que la Comisión de la UE había censurado un estudio, en el que se diagnosticaba un “nuevo antisemitismo en Europa”.

¿Qué pasa en Europa? ¿Es que no sólo hay un antisemitismo público de una minoría extrema sino que quizás hay un antisemitismo oculto de una mayoría que no se pronuncia?

Un nuevo antisemitismo

Con tanta agitación merece la pena echar un vistazo rápido a los hechos. La primera pregunta, sobre si la Comisión de la UE es antisemita se responde rápidamente. El estudio no había sido encargado por la Comisión sino por el European Monitoring Centre on Racism and Xenophobia (EUMC). Sin embargo la colaboración entre el EUMC y el Centro para la investigación del antisemitismo de Berlín no resultó. El EUMC facilitó a los investigadores de Berlín sólo material para un periodo muy corto, del 15 de mayo al 15 de junio de 2002, por lo que los investigadores se vieron obligados a recopilar ellos mismos información para el periodo anterior y posterior a estas fechas.

Es obvio que de esta manera no se haya podido realizar un estudio con fundamento sobre antisemitismo en Europa. Tampoco está claro si la decisión de censurar el estudio fue política. En realidad el EUMC es independiente de la Comisión Europea pero está financiado por ésta.

Pero no tendría sentido reprochar por esta razón a la Comisión una “censura” o hasta incluso antisemitismo, aparte de que el EUMC reconociera su error y se decidiera a encargar un nuevo estudio más completo.

También un vistazo en el estudio constata sólo en parte la afirmación de que hay un “nuevo antisemitismo” en Europa. De hecho el informe es muy cuidadoso en este aspecto, no pretende propagar histeria. En cuanto al antisemitismo público, es decir atentados incendiarios contra instalaciones judías así como violencia verbal y física contra judíos, el informe constata un claro aumento desde el comienzo de la segunda Intifada, aumento que tuvo su punto álgido a comienzos de 2002, cuando el conflicto en Oriente Medio se agravaba claramente. El 17 de abril unos desconocidos incendiaron una librería en Bruselas, sólo tres días después se efectuaron 18 disparos a una sinagoga en Charleroi. También se informó de un aumento de actos violentos similares en otros países de la UE. Sin embargo, el estudio dice tajantemente que después los actos de violencia disminuyeron y que en Europa ya había habido antes este tipo de olas de violencia antisemita, en concreto, siempre en momentos de escalada del conflicto árabe- israelí, es decir en 1963, 1972 y sobre todo en 1982. ¿O sea que no hay un nuevo antisemitismo en Europa?

Tampoco es tan fácil el asunto, ya que el informe del EUMC muestra también que los jóvenes musulmanes en Europa incurren cada vez más en ideologías anteisemitas y que con frecuencia esto también lleva a actos de violencia. Sobre todo en Francia, donde viven 600.000 judíos y 5 millones de musulmanes, se suceden frecuentemente choques en los Banlieus parisinos entre éstos. La socialización política de la minoría musulmana, también víctima de rasismo y perjuicios, se concentra más y más en la teoría de que una potencia mundial americano-judía conspira contra el mundo árabe. El hecho es que está surgiendo aquí, en medio de Europa, un peligroso foco de violencia.

El papel de los medios de comunicación

Lo nuevo del antisemitismo es su propagación. Internet es hoy la primera vía que toman la extrema derecha y los fundamentalistas islámicos para propagar ideologías antisemitas. Pero también medios de comunicación prestigiosos no están excentos de ello, como por ejemplo el diario italiano “La Stampa”, que el 3 de abrilde 2002 publica en los titulares una caricatura en la que el niño Jesús en el pecebre pregunta con miedo “¿me matarán una segunda vez?“

¿Un caso aislado? Seguro. Pero también otros diarios prestigiosos exponen las cosas de forma xilográfica. Un buen ejemplo de esto es “El País“, que el 24 de mayo de 2001 publicó una caricatura en la que se ve a un judío narigudo con una bandera de Israel anunciando: “somos el pueblo que fue escogido para producir armas”. Cuando se igualan el pueblo de Israel, sus raíces históricas y tradiciones con la política de su gobierno se pierde una diferencia que ofrece un caldo de cultivo al antisemitismo. Los judíos no son lo mismo que Israel y Sharon tampoco es el estado israelí. Israel no sólo nos ha dado un Sharon sino también un Rabín. También se pierden en la brevedad de la información periodística la dimensión histórica del conflicto y con esto también el hecho de que Israel, en el transcurso de su historia, siempre ha tenido que armarse hasta los dientes para poder sobrevivir. La imagen de Sharon se reduce a la del enemigo porque se proporciona así una imagen fácil de conmprender. Nuestros medios de comunicación no son antisemitas, pero la presión de tiempo es grande y la información

periodística a menudo es superficial, por lo que no extraña que de esta manera Israel aparezca como una amenza para la paz mundial.

Investigar a fondo las cosas y exponerlas detalladamenete va en contra de los intereses del panorama actual de los medios de comuncación. Pero un periodismo fundado es imprescindible y precisamente en tiempos de agitación es el mejor remedio contra el fantasma del antisemitismo.