El VJ, el nuevo DJ de la imagen

Artículo publicado el 25 de Julio de 2007
Artículo publicado el 25 de Julio de 2007
La creación VJ es una disciplina en plena expansión, que mezcla en directo imágenes y sonidos.

Hace diez años nadie conocía esta disciplina artística. El término VJ vio la luz en los años 90. Nacido en el mundo del tecno, este movimiento se ha apropiado de nuevos espacios festivos, valorizando tanto la estética como la acústica.

La abreviatura VJ (Vidéo-Jockey), popularizada por la cadena musical americana MTV, hacía referencia en su origen a los animadores y presentadores de videoclips. El término evolucionó y desde entonces, designa a los creadores de animaciones visuales. Unido a la época en la que le ha tocado vivir, el VJ prospera a la par que los avances tecnológicos. Conoce hoy un éxito creciente y se abre a numerosos estilos musicales: jazz, rock, e incluso música clásica.

VJ Tintin y VJ Templar son dos artistas marselleses que trabajan, de forma eventual, en colaboración con la asociación lionesa Mediatone. En lo que dura una velada, rinden homenaje a grandes artistas desaparecidos, desde Kurt Cobain a Sergio Gainsbourg. “El interés está en mezclar los clips del artista con imágenes y en presentar en directo una parte de nuestra propia cosecha. Se produce así una fusión sobre las pantallas, reforzando el alcance del homenaje", explica VJ Templar.

Stiouf Allright, de 38 años, y Collagiste, VJ en Toulouse, sacan sus ideas de sus vivencias, así como de su ambiente artístico. "El movimiento humano 3D y el cine SF son mis principales fuentes de inspiración ", cuenta Collagiste.

Palabras de imágenes

Al ser creador de experiencias visuales, el VJ debe ser polivalente: un artista pero también un técnico, ya que tiene que ser capaz de elaborar el material necesario para la mezcla visual: bucles, sampling, animaciones, creación de imágenes fijas y manipulación de cámara. “El VJ es un artista técnico, que crea un experimento visual como una pintura de vídeo efímera sobre una pantalla gigante", explíca Collagiste. Para Stiouf, un VJ "no necesita palabras para expresarse, sino que habla en términos de imagen”. Todo un artista nómada, Stiouf trabaja en América del Sur y en Asia, particularmente en Tailandia. En Francia, se dedica al arte callejero y organiza proyecciones de sus trabajos desde lo alto de los tejados de París, sobre los muelles o en lugares abandonados.

Los pioneros del arte VJ trabajaban con proyectores de diapositivas, cuya instalación dependía a menudo de la proeza. Esta práctica todavía existe y permite creaciones imposibles que hay que realizar con los vídeo-proyectores modernos. Gracias al magnetoscopio, los artistas pudieron recrear mini-estudios de montaje en tiempo real. Pero los primeros VJ emergieron con la irrupción del PC y de Internet. Hoy, estos juglares catódicos utilizan mesas virtuales de montaje o de mezcla de sonidos. Con este uso masivo del ordenador, han aparecido importantes comunidades virtuales que proponen nuevas reflexiones sobre la escena VJ y su futuro.

Desde hace algunos años, estos artistas frecuentan lugares como las salas de espectáculo, las discotecas, las galerías de arte, los salones, los teatros... en definitiva, todo lugar susceptible de acoger presentaciones efímeras o proyecciones de clips publicitarios. Los museos de arte contemporáneo y los festivales de música (AVIT, Contacto-Europa o Visión R) presentan con mayor frecuencia instalaciones de este tipo.

Falta de visibilidad

VJ Collagiste se lamenta de la escasa notoriedad que sufre aún este arte, sobre todo en Francia. “Dado el poco reconocimiento de la labor de los VJ, es muy difícil hacerse una plaza en la escena y obtener un caché conveniente”. Para remediar esta ausencia por parte de las instituciones nacionales, VJ Tintin y VJ Templar han fundado Vizu Hell, una asociación que promueve a artistas emergentes y les guía a agruparse en torno a una línea artística precisa. Stiouf no participa demasiado en festivales y, en ocasiones, se queja del aspecto comercial de la creación VJ. El sitio de internet MySpace sigue siendo a sus ojos una excelente plataforma promocional.

Stiouf comparte la opinión de VJ Collagiste. “Los franceses son muy buenos pero no toman bastante perspectiva con respecto a su trabajo. Se concentran en el culto al yo y no en el ambiente. Se plantean también los problemas de propiedad intelectual, del temor a que se robe su propia obra con el riesgo de caer en una paranoia egocéntrica”.