Elecciones en Alemania: Soy un expatriado ¡Déjame votar!

Artículo publicado el 23 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 23 de Septiembre de 2009
Las 17º elecciones para el parlamento alemán del 27 de septiembre de 2009 se acercan y algún que otro alemán que vive en el extranjero se habrá preguntado por un aspecto delicado pero crucial, su participación en las elecciones. Un proceso largo y complicado

"Dime, ¿qué gobierno tenemos en Alemania? ¿Angie es todavía nuestra canciller?" Un jubilado alemán se prepara para volver en tren desde París a su país, y se refresca la memoria sobre sus conocimientos en política en vista de las elecciones del 27 de septiembre. Como para muchos otros compatriotas suyos en el extranjero, ha desconectado un poco de la vida política de su país.

El número de votantes alemanes en el extranjero ha aumentado un 13% entre las elecciones de 2002 y las de 2005, pero al no existir datos científicos sobre cuántos ciudadanos de la república federal viven en el extranjero, las estadísticas continúan siendo aproximativas. La cifra de los abstencionistas que residen en el extranjero sigue, por tanto, sin poder ser determinada.

La dura lucha por el voto de los trotamundos

Aun cuando las estadísticas no reflejan claramente ningún escenario posible, la participación de los alemanes que viven en el extranjero en las elecciones sigue resultando un problema. Eso es al menos lo que opinan los promotores de la campaña por Internet Meine Stimme 09 (mi voz 09) que se esfuerza, con la ayuda de modernos medios de comunicación como Facebook y Twitter, en animar a la participación en las elecciones parlamentarias a los alemanes que viven en otros países. Con el eslogan de '¡Tu voz cuenta!', los responsables de esta página web no solo presentan cinco razones para votar, sino que, además, ofrecen apoyo a aquellos que, temiendo el papeleo y la burocracia, tienen dudas sobre si votar o no.

Si bien Meine Stimme 09 proclama que la participación en las elecciones desde el extranjero es sencilla, esto, por desgracia, ocurre raramente. Inga*, después de docenas de conversaciones telefónicas y aún más solicitudes rellenadas, ha perdido la esperanza. Aunque en Francia, por supuesto, no está al otro lado del globo, la inscripción en el registro electoral alemán es más difícil de lo que se pudiera pensar. Tan pronto como uno se despide de Alemania, es borrado de la lista de electores y no es convocado de forma automática a las urnas. “Para los funcionarios, yo solo era una 'expatriada' que por una razón indeterminada quería insistentemente participar en las elecciones nacionales".

Después de que Inga hubiera rellenado dos veces el mismo formulario, y debido a la falta de organización de las autoridades, recibió para su sorpresa su voto por correo a principios de septiembre. "Marqué rápidamente las cruces y envié la carta. Así que de momento he vencido a los desesperantes funcionarios, ¡pero ahora todo depende de correos!"

El voto desde el extranjero como problema internacional

De todas formas, si se compara la situación de Alemania con la de otros países, los alemanes no deberían tener motivos para quejarse. El libro Voting from Abroad (votar desde el extranjero), publicado en 2007 por el Think-Tank sueco International IDEA, Instituto para la Democracia y la asistencia electoral, pone de relieve el problema en toda su magnitud. Aun cuando en 115 de los 193 países del mundo hay establecidas condiciones para la participación electoral desde el extranjero, esto no significa en absoluto que votar siempre sea posible. Los autores del estudio incluso llegan a la conclusión de que el voto desde el extranjero es una "operación de emergencia" que, sobre todo, adolece de grandes gastos logísticos y de extremadamente escaso plazo. En tiempos de globalización en los que, en el año 2000, uno de cada 35 ciudadanos del mundo era clasificado como 'migrante internacional', sería una solución a un problema cada vez más acuciante.

En Irlanda solo sirven los trucos

Mientras algunos países solo ofrecen participación directa en las elecciones, en la mayoría de democracias existe un sistema de voto por correos. En algunos países incluso existe la opción de 'e-voting', es decir, voto a través de Internet, o voto a través de un representante. No obstante, hay sonadas excepciones. Un ejemplo particularmente sorprendente del desinterés de los políticos hacia los ciudadanos de su Estado que no viven dentro de sus fronteras lo ofrece la propia Unión Europea: en Irlanda no existe ningún tipo de sistema legal que permita a sus ciudadanos que viven en el extranjero tomar parte en las elecciones de su país natal. Como justificación a esta penosa situación se aduce a menudo que hay de lejos muchos más irlandeses en el extranjero que en el país y que el resultado de las elecciones puede verse influido por la participación 'externa'. Incluso cuando organizaciones como la irlandesa Emigrant Advice Network (Éan) han denunciado públicamente tal inconveniente, poco se ha hecho hasta el momento en la esfera política. Sinéad*, una estudiante irlandesa que pasa un año fuera como estudiante Erasmus, ha descubierto un truco: su hermana de 17 años, que se le parece mucho físicamente y que no tiene aún edad para votar. Ella actuará como doble de Sinéad en las elecciones. "Aunque esto obviamente no es legal, está claro que no existe otra posibilidad", dice Sinéad. Ella ve la situación con pragmatismo y asume la transgresión de la legalidad. “Para mí es importante participar en las elecciones, se juega mucho en la ratificación del Tratado (de Lisboa). Y además, ¡mi hermana hubiera votado lo mismo que yo!”

* Nombre cambiado por la redacción