Elecciones en Bosnia-Herzegovina: la etnocracia, vencedora

Artículo publicado el 20 de Octubre de 2008
Artículo publicado el 20 de Octubre de 2008
Los resultados de las elecciones generales, con un 54,48% de participación, no se sabrán hasta el 4 de noviembre. Lo que sí se sabe es que la presidencia estará repartida entre los tres partidos representantes de los tres principales grupos étnicos del país

La prensa nacional anunció hace pocos días la reducción de las tropas de la Misión Policial de la UE en Bosnia Herzegovina (Eupm) de los siete mil doscientos soldados del año pasado a apenas mil ciento cuarenta unidades; quizás esa sea la razón por la que sea raro encontrarse a alguien de uniforme al pasear por la ciudad. Las unidades restantes se transformarán posteriormente en Policía Europea para controlar -junto con los agentes locales- las nuevas formas de criminalidad que se están desarrollando en un país donde no hay ni dinero ni inversiones y donde, sin embargo, las sucursales bancarias superan en número a las mezquitas. Empiezan a oírse noticias sobre detenciones e investigaciones, sobre todo por soborno.

Un voto de adhesión

(Foto: davduf/ Flickr)A lo largo de la calle dedicada a Tito, todavía predominan los rostros de los políticos. En los carteles de propaganda los candidatos posan al estilo de los actores de teleseries, fotografiados a tres cuartos sobre un fondo de colores y con un eslogan debajo.Se han presentado ochenta partidos a las elecciones municipales del pasado cinco de octubre, algunos de ellos representantes de pequeñas minorías étnicas, mientras que solo participa un miserable 55% por ciento de votantes, en su mayoría provenientes de "fuera de Sarajevo". "Ha sido una campaña electoral demasiado centrada en cuestiones de importancia nacional y muy poco en las cosas que tienen que ver con la administración de los ayuntamientos. Quien ha votado lo ha hecho sobre todo por un sentimiento de adhesión", cuenta Jasmina, una joven estudiante de Letras, mientras se dirige a la universidad para llegar a clase. Y termina: "Yo no he votado".

Los datos electorales definitivos serán oficiales el cuatro de noviembre, tal y como exige la ley. Por el momento se sabe que se asignarán treinta y dos alcaldes al SNDS (Unión de los Socialdemócratas Independientes) y veintiocho al SDA (Partido de Acción Democrática); malos datos en cambio para el SDP, el partido socialista. En Ferhadija, una de las calles más ricas del centro, en las horas punta se mezclan jóvenes que salen del instituto y ejecutivos que trabajan. Aquí, para acordarte -como turista- de que ha habido una guerra tienes que tropezarte con alguno de los agujeros dejados por las granadas, bajar la vista, preguntar por qué se han cubierto con cal roja y esperar que alguien te cuente todas las artimañas a las que deben recurrir los bosnios para conservar la memoria de lo sucedido. Todo esto mientras caminas a paso lento, interrumpido por la gente que se para delante de los escaparates exteriores de las tiendas de marcas internacionales. En la mesa de uno de los muchos bares chic, Sjnan, lingüista de origen eslavo, lee la sección de política de un diario: "Han ganado los musulmanes del SDA y los socialdemócratas del SNDS. No es ninguna sorpresa. ¿Qué he votado yo? Socialista", dice mientras bebe un café turco.

El 90% de la opinión pública quiere entrar en Europa

(Foto: mzec/ Flickr)Tanto el café como la preferencia en las urnas por los musulmanes anticipan la llegada al barrio turco, al final de Ferhadija. Las chicas compran sus vestidos en la avenida y luego van a por oro y pañuelos a los puestos del mercadillo ubicado en los alrededores de la mezquita de Gazi Husrev Beg. En la zona de culto, dejan entrar a todo el mundo, incluso a las mujeres sin velo, pero es obligatorio quitarse los zapatos. "Nos hemos convertido después de la guerra porque los muyahidines han sido los primeros, por no decir los únicos, en ayudarnos contra los serbios. Pero nuestra fe no es fundamentalista o terrorista, es más, en Bosnia hay mucha tolerancia", dice Haris confesando su voto por la SDA. "¿Has visto las estrellitas de la unión europea en los carteles?", pregunta Marko, italo-bosnio. "Aquí todos los partidos son nacionalistas y al mismo tiempo son también europeístas", dice inspirado por un euro que se encuentra en el suelo. Nacionalistas de un modo diferente (entre bosnios, serbios y croatas) y europeístas de un mismo modo.

Habla el embajador italiano en Bosnia Herzegovina, Alessandro Fallavolita, sobre la relación del país con la UE: "Bosnia quiere entrar en la Comunidad Europea. Está trabajando para ello, el noventa por ciento de la opinión pública lo está pidiendo. Lo que pasa es que la situación política es complicada: ciento ochenta ministros y tres parlamentos son demasiados, por muy república federal que se sea. Hay que agilizar la burocracia. También implica anular la etnocracia: los bosnios que buscan su propia independencia, los serbios que quieren la unión y los croatas que buscan una mayor representación".

(Image: davduf/ Flickr)

Estamos en el lunes siguiente a las elecciones, el 6 de octubre. Hace pocas horas que se ha sabido a través de la CNN de las "dificultades financieras" que atraviesa Unicredit: delante de una sucursal del banco italiano, en pleno centro de Sarajevo, las banderas del partido socialista se entrecruzan con las del instituto de crédito. Con dificultad se distingue una de la otra (usan el mismo rojo sobre fondo blanco y letras en negro): una simple casualidad o, tal vez, una ráfaga de viento con espíritu crítico.