Elecciones en EE.UU: reflexiones europeas

Artículo publicado el 8 de Noviembre de 2016
Artículo publicado el 8 de Noviembre de 2016

La importancia de las elecciones estadounidenses nos ha hecho preguntarnos qué pensarán los ciudadanos europeos residentes en Estados Unidos. Aunque no puedan votar en la cita electoral, el resultado tendrá un profundo impacto en Europa y en todo el mundo...

El mundo sigue con atención, este martes 8 de noviembre, todo lo que pasa en la 58º elección presidencial de Estados Unidos. Mientras que aquí en Europa algunos se muestran expectantes por conocer la elección ganadora, otros hace tiempo que viven a miles de kilómetros de distancia y han tenido tiempo para reflexionar sobre lo que ven, oyen y sienten por sus vecinos estadounidenses. Hemos enviado un mensaje en una botella al otro lado del océano para averiguar qué piensa Fabiana, una ingeniera italiana de 31 años; Argemino, un periodista español de 32 años; Ana Gabriele, una lituana de 24 años que trabaja para una ONG; y Katz, de 22 años, una estudiante de periodismo y traductora de nacionalidad inglesa y holandesa. Aquí va su opinión.  

cafébabel: ¿Quién es tu candidato favorito y por qué?

Fabiana: No me entusiasma ninguno de los dos candidatos, pero prefiero a Hillary Clinton. Bernie Sanders era mi primera opción, pero en comparación con Donald Trump, no debería haber dudas.

Ana Gabriele: No tengo un candidato preferido porque no estoy interesada ni en éstas, ni en ninguna elección presidencial. No creo en el modelo de democracia representativa actual.

Katz: Prefiero a Jill Stein [candidata a la presidencia por el Partido Verde, ndlr] (o Bernie Sanders cuando era candidato demócrata) porque le preocupan asuntos, como por ejemplo en política exterior, que no comparto con Hillary Clinton o Donald Trump.

cafébabel: Es difícil para algunas personas en Europa entender el odio que rodea a Hillary Clinton. ¿Cómo lo explicarías?

Fabiana: Creo que a Hillary nunca se le ha perdonado por culpa de los escándalos de su marido Bill Clinton. Todavía hay un largo camino por recorrer en cuanto a la igualdad de género en Estados Unidos, y el hecho de que aún hoy no haya habido nunca una mujer como presidenta es una buena prueba de ello.

Argemino:  Este país nació en guerra contra una monarquía, así que todo aquello que huela a derechos hereditarios, como una segunda presidencia Clinton, genera desconfianza. Por muy experimentada y competente que sea, Hillary Clinton lleva 30 años en el candelero político y eso la ha desgastado. Es una voz vieja, más de lo mismo. 

Ana Gabriele: Hillary encarna el elitismo dentro de la política estadounidense. Viene de un entorno privilegiado, trabajó para una firma de abogados de lujo, ha estado en un nivel muy alto de la política desde siempre, tiene excelentes relaciones con los bancos y el mundo empresarial, pero no se la ha visto realmente preocupada por ganarse a los votantes.

Katz: Gran parte de la rabia de los estadounidenses proviene de su amistad con Wall Street, lo que resulta aún más doloroso cuando proclama estar 'a favor' de los grupos minoritarios, como latinos y afroamericanos. Es imposible pasar por alto la cantidad de gente que se ha quedado fuera del sistema.

cafébabel: Describe estas elecciones con una sola palabra. 

Fabiana: Espeluznante, inquietante, decepcionante (Bueno, son tres).

Argemino: Radicalización.

Ana Gabriele: LOL.

Katz: Asombrosa.

cafébabel: Si Donald Trump gana, planea construir un muro entre Estados Unidos y México. ¿A ti qué te parece?

Fabiana: Es pura demagogia. No lo hará.

Argemino: El muro sería caro, difícil de construir, y probablemente ineficaz. Dice cosas extremas como ésta para ganar cobertura en los medios. Es así, en parte, como ha llegado adonde está.

Ana Gabriele: Como si eso fuese a detener la inmigración ilegal.

Katz: Me llama la curiosidad por qué algunas declaraciones menos realistas de Trump se escogen y analizan tanto y otras en cambio no se toman nada en serio. Creo que la mayoría de la gente piensa que no va a suceder (especialmente porque quiere que sea México el que lo pague). Pero que genere un muro simbólico en la administración y en lo referente a las leyes sí es un riesgo que me pone nerviosa.

cafébabel: En general, los medios europeos ven con mucho escepticismo los planes de Trump y la retórica que utiliza. Pero nosotros tenemos nuestros propios muros de la vergüenza, como el que se construirá en Calais para mantener a los refugiados fuera del Reino Unido. ¿Crees que hay cierta hipocresía en la cobertura informativa que rodea a Trump?

Fabiana: Sí, creo que hay algo de hipocresía en todo esto. La UE no está haciendo su mejor trabajo en gestión de los flujos migratorios. Lo vemos todos los días, con la muerte de cientos de personas en el Mediterráneo. Aun así, en la UE el debate es más animado que en Estados Unidos, por razones geopolíticas e históricas.

Argemino: Estados Unidos y Europa están siendo presa del populismo. El de derechas es una de las cara de la moneda e incluye recelo hacia los inmigrantes (mayor aún hacia los refugiados), como en Francia, Alemania o el Reino Unido. También hay populismo de izquierdas que, en lugar de culpar a los inmigrantes de todos los males, culpa a una clase alta de ricos y grandes intereses. Donald Trump, Marine Le Pen, Bernie Sanders y Pablo Iglesias son parte del mismo fenómeno: la quiebra general de la confianza en los principios de la democracia liberal. 

Ana Gabriele: Aplicamos una doble moral a la hora de juzgar nuestras propias acciones y las de nuestros vecinos. Existe una gran discriminación étnica y racial de los europeos occidentales hacia los europeos orientales, sin mencionar a los refugiados que están incluso más aislados en cuestiones de identidad. Nosotros los "europeos" tenemos nuestras propias crisis de identidad que se reflejan en acciones tan drásticas como la construcción de muros para evitar afrontar nuestros problemas.

Katz: Creo que en Estados Unidos hay mucho más miedo a los "extranjeros" y a los inmigrantes ilegales. Sin embargo, no he tenido mucho contacto con personas de extrema derecha en Europa (en parte porque es menos aceptable socialmente y en parte es porque está más separada). En Estados Unidos estás obligado a aceptar a tus vecinos, amigos o primos que apoyan abiertamente a Trump en lugar de separarlos. 

Cafébabel: ¿Tiene Estados Unidos, una tierra de inmigrantes, miedo a la inmigración?

Fabiana: Los estadounidenses están abiertos a otras culturas (aunque están profundamente orgullosos de la suya) y hay espacio para personas extranjeras competentes que pueden beneficiar su economía. Pero parecen tener miedo de aquellas personas que no pueden hacerlo con sus propias fuerzas, como algunos inmigrantes y muchos otros estadounidenses que viven por debajo del umbral de la pobreza.

Argemino: En el año 2044, según el censo, las población blanca caerá por debajo del 50%. En los años 60 era del 90% y hoy es del 62%. Esto es nuevo e imagino que preocupa a mucha gente, porque ya no reconocen su idea de "América".

Ana Gabriele: Estados Unidos no tiene los medios necesarios para facilitar la migración continua y eso asusta a la gente. Pero no creo que los estadounidenses tengan miedo a los inmigrantes, sino a mayores impuestos, inestabilidad financiera, etc.

Katz: Los políticos estadounidenses sí desconfían de la inmigración. Pero no quiero generalizarlo con el resto del país. ¿Acaso los países europeos tienen menos miedo porque han aprendido las terribles lecciones de lo que pasa cuando se involucran demasiado en el nacionalismo?

Cafébabel: Al hablar con tus amigos estadounidenses, ¿notas que tienes una perspectiva "europea" de las cosas?

Fabiana: ¡Definitivamente, sí! Me acuerdo de una conversación que tuve con un matrimonio de unos sesenta años. Básicamente decían que si no trabajas duro en tu vida, no mereces tener acceso a servicios básicos como hospitales y escuelas. "Quiero que mis hijos vayan a una buena escuela. ¿Por qué debería pagar por la educación pública de los niños de otras personas?", dijeron. tal vez eran más representativos del electorado republicano, pero creo que hay un fuerte sustrato cultural que es común para todos los estadounidenses, el concepto del self-made man (una persona que para salir adelante no necesita a nadie más que a sí misma). 

Ana Gabriele: Es difícil determinar si las opiniones difieren puramente debido a las diferencias culturales, la educación o las experiencias personales. No estoy de acuerdo con los holandeses y los franceses en todo lo que dicen sólo por el hecho de que también sean europeos. 

Argemino: Los europeos venimos de países mucho más viejos; no cuestionamos tanto al Estado. Le pagamos impuestos y éste nos da sanidad, educación y ostenta el monopolio de la violencia [un concepto a través del cual los ciudadanos renuncian a la defensa propia y ceden la tarea de la seguridad al Estado, ndlr]. En EEUU aún no hay esa confianza; el derecho a llevar armas es sagrado en parte por eso, para que uno se pueda defender del gobierno si este se vuelve tiránico. En el clásico equilibrio entre libertad y seguridad, yo diría, generalizando mucho, que el americano valora más la libertad y el europeo la seguridad. 

Katz: Dejando de lado las cosas que no me gustan de EEUU, también hay muchos aspectos positivos. La gente aquí es mucho más sensible en temas de raza y género. Recuerdo haber estado en una reunión en Polonia en donde se decía que teníamos un grupo muy multicultural porque había gente de muchos países. Un americano se preguntó entonces cómo podían hablar de diversidad cuando todos los allí presentes eran blancos.

Cafébabel: ¿Qué es lo que Europa debería aprender de EE.UU. y viceversa?

Fabiana: Europa debe aprender a mejorar e invertir en innovación porque EE.UU. es de verdad la tierra de las oportunidades. Los estadounidenses probablemente deberían aprender de nosotros a ser más inclusivos, especialmente respecto a las partes más vulnerables de la población.

Argemino: Quizá al europeo le vendría bien aprender a ser un poco más trabajador, constante, pragmático y original. Al americano: aprender a relajarse y a disfrutar un poco más de la vida.

Ana Gabriele: Estados Unidos debería aprender más a proteger los derechos humanos y la rendición de cuentas institucional.

Katz: Los ciudadanos y los medios europeos tienden a ser mucho más conscientes de lo que está sucediendo en el resto del mundo, pero prestan menos atención al pensamiento eurocéntrico. En Estados Unidos hay una fuerte autocrítica de la prepotencia que hay detrás de ser tan inconsciente sobre lo que está sucediendo en el resto del mundo. No hay una gran pretensión por estar informado, lo que a veces da como fruto personas increíblemente abiertas y humildes.