Elecciones en Holanda: ¿Job Cohen es el líder que necesitan los Países Bajos?

Artículo publicado el 2 de Junio de 2010
Artículo publicado el 2 de Junio de 2010
El popular alcalde de Ámsterdam, de tendencia política moderada, ha infundido nuevos ánimos al partido laborista, primero en las encuestas previas a las elecciones del 9 de junio. ¿Será Cohen el milagroso doctor para las mentes preocupadas de los ciudadanos holandeses y recuperará la imagen del país en el mundo? Retrato de un futuro hombre de estado

El 9 de junio, los votantes holandeses se dirigirán a las urnas para las elecciones parlamentarias más importantes del país en muchos años. Los Países Bajos han sufrido su parte en la crisis económica de los últimos años, pero los problemas reales de este paciente son mentales. Durante muchos años, temores sobre la identidad holandesa y su papel en el mundo han dominado la vida pública. La famosa apertura, tolerancia y proyección internacional del país están en decadencia. 

Cinco gobiernos en diez años

ÁmsterdamLa última década ha sido el periodo más turbulento en la política holandesa desde la Segunda Guerra Mundial. Asesinatos políticos y religiosos y la preocupación por la integración de los musulmanes e inmigrantes del Este de Europa han creado una cultura general de miedo y un electorado a la deriva. Los ciudadanos holandeses se han apartado masivamente de los partidos políticos tradicionales hacia movimientos populistas de derechas y de izquierdas, como el anti-islamista Partido por la Libertad de Geert Wilders (Partij voor de Vrijheid, PVV). A menudo las elecciones eran tan predecibles como una apuesta en una carrera de caballos. Con cinco gobiernos en 10 años, incluso Italia podría dar a los Países Bajos una lección sobre estabilidad gubernamental. Al mismo tiempo, los holandeses están cada vez más encerrados en sí mismos y los sentimientos antieuropeístas se han hechos fuertes. Recordemos que los votantes holandeses rechazaron la Constitución Europea en un referéndum en 2005. Desde hace años, una actitud de “queremos que nuestro dinero regrese de Bruselas” ha dominado la mayoría de los debates sobre la Unión Europea. Si a esto añadimos un gran escepticismo sobre la participación del país en la guerra de Afganistán y un sentimiento creciente de que la ayuda a los países pobres es demasiado generosa, sólo podemos llegar a una conclusión: el país abierto, tolerante y de proyección internacional ya no existe. 

En marzo, sólo semanas después de que colapsara el gobierno de centro-izquierda por la decisión de permanecer en Afganistán, el Partido Laborista (Partij van de Arbeid, PvdA) presentó al popular Job Cohen como su líder para las elecciones parlamentarias de junio. Cohen dejó su trabajo como alcalde de Ámsterdam (“el mejor trabajo que he tenido nunca”) para tratar de liderar a su partido hacia la victoria y convertirse en el próximo primer ministro de Holanda. Según las encuestas, existen bastantes posibilidades de que eso sea exactamente lo que ocurra.

Cohen contra Wilders

La popularidad de Cohen es en gran medida resultado de su etapa al frente de la capital holandesa. Tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh por un musulmán radical en noviembre de 2004, la ciudad sufrió crecientes tensiones entre musulmanes y no musulmanes. Como dice Cohen, su trabajo fue “mantener la calma”. “El único ‘nosotros y ellos’ que existe es el de los ciudadanos que quieren vivir en paz y el de los que no”. Su estilo paternal de dirigir las diferencias culturales ente grupos sociales en Ámsterdam fue ampliamente aplaudido, incluso internacionalmente. En 2005, la revista Time, le calificó de “apaciguador del odio” y lo presentó como uno de los “héroes europeos” de aquel año.

durante el desfile del Orgullo Gay en 2008

Geert Wilders, de extrema derecha, ha criticado duramente las opiniones moderadas de Cohen, al que culpa de ser demasiado blando con los inmigrantes, llamándolo “defensor de lo multicultural” y “de verdad, la última cosa que necesita Holanda ahora”. Los liberales, con diferencia los principales rivales de Cohen en las urnas, principalmente critican su falta de experiencia en temas económicos en un momento en el que estos dominan la agenda política. Y eso es cierto. Pero antes que nada, un primer ministro tiene que ser una persona que genere confianza y unidad. Con su habilidad para unir puentes, Cohen debería ser capaz de unir a socialistas y liberales para una nueva era de política constructiva en la comúnmente llamada coalición púrpura. 

Llevó años dañar la reputación de Holanda en el extranjero y puede llevar el mismo tiempo recuperarla. El próximo primer ministro de los Países Bajos deberá restablecer la autoconfianza del país y acabar con la cultura del miedo, y esto no es una tarea fácil. Los holandeses deben volver a lo que hizo al país próspero: mirar al exterior, actuar internacionalmente y estar abiertos al mundo. Cohen parece el hombre perfecto en el momento perfecto para hacer que esto ocurra. Seguramente será necesario mucho más que simplemente mantener la calma, pero según el nombre de su club de fans en Facebook: “Yes, we Cohen”.

Perfil

Nacido en el seno de una familia intelectual judía, Cohen ha trabajado la mayor parte de su vida como académico y funcionario público. Abogado de profesión, trabajó como secretario de Estado de Justicia de 1998 a 2000, tiempo durante el que llevó al Parlamento una controvertida ley sobre medidas más estrictas de inmigración.Como alcalde de Ámsterdam se ha construido una imagen de líder tranquilo que intenta unir las divisiones entre grupos sociales. Si bien puede actuar con dureza en ocasiones (por ejemplo al reducir de manera significativa el tamaño del barrio rojo de Ámsterdam), en general muestra un talante suave.

Fotos: ©PvdA/ Flickr; Photochiel/ Flickr; Charles Fred/ Flickr; Bert Kommerij/ Flickr. Vídeo: Youtube