Elecciones en Italia: una guarrada

Artículo publicado el 25 de Marzo de 2008
Artículo publicado el 25 de Marzo de 2008
Los días 13 y 14 de abril, Italia votará con una ley electoral que no gusta a nadie. ¿Sistema mayoritario o proporcional? ¿Porcentaje mínimo al 4% o 2%? Retrato de una anomalía europea.

La reforma electoral provoca tormentas políticas en Italia desde hace décadas. Considerada como la única receta eficaz para combatir los inconvenientes de la política, el país ha visto sucederse dos reformas electorales en los últimos 15 años, con sus respectivos referendos. Se prevé una tercera consulta popular en 2009 para volver a cambiar la vigente, aprobada por el último Gobierno Berlusconi en 2005. En aquella época, su propulsor, el entonces ministro para las Reformas, Roberto Calderoli, la bautizó como una “guarrada hecha para poner en dificultad a la izquierda y a la derecha” frente a los electores.

A la sombra del bipolarismo

Cada político italiano que se precie ha pasado en los últimos años de la admiración por la doble vuelta del sistema francés a la fascinación por el modelo proporcional alemán, mirando con interés también el ejemplo español. La verdad es que, como siempre, Italia, no sabiendo ni queriendo elegir, se encuentra ahora con un sistema de sufragio que es sobre todo italiano.

Tras medio siglo de régimen proporcional, en 1993, tras un referendo, Italia pasó a un sistema mayoritario. El Parlamento aprobó, timorato, una ley electoral all’italiana; mayoritaria en general, pero con un nostálgico residuo: el 25% de los escaños al congreso y al senado seguían asignándose mediante un método proporcional.

El nuevo bipolarismo nació entonces enfermo: el objetivo de la primera reforma, es decir la reducción drástica del número de partidos representados, no se logró. Más tarde, tras años de odas al sistema mayoritario que, para bien o para mal, garantizaba al país un cierto bipolarismo, en 2005 Italia regresó a un sistema proporcional puro. Eso sí, con un porcentaje mínimo de sufragios para poder estar representado en las cámaras del 4%, eludible si el micro-partido en cuestión alcanzaba el 2% y se aliaba a otra lista electoral que hubiera superado la barra del 4%.

Su aspecto más criticado tiene que ver con el Senato: como para esta cámara la asignación de escaños no se hace en base a la provincia, sino a la región, se puede dar el caso [como en España, Nde] de que haya mayorías distintas en el senado y en el congreso. Para terminar, la ley votada por el Gobierno Berlusconi “bloquea” las listas electorales, de modo que el electoral vota a un partido y este elige los miembros que componen la lista del partido [como sucede en España, Nde].

El primer ensayo de esta nueva ley electoral fueron las elecciones de 2006 que otorgaron a Romano Prodi el Gobierno, pero que arrojaron fragmentación de partidos e ingobernabilidad. No por ello el Parlamento ha aprobado otra ley distinta de la vigente y los italianos vuelven a las urnas en poco tiempo.

Como un búmeran, la ley aprobada a toda prisa hace tres años por el centro derecha para dificultar la victoria del centro izquierda, puede ahora volverse en contra de los intereses de un Berlusconi favoritísimo en los sondeos.

Mamma mia, ¡cuántos partidos!

La actual campaña electoral presenta particularidades inesperadas, en apariencia suicidas. Tras ganar en 2006 por sólo 24.000 votos de diferencia, el centro-izquierda esta vez se divide: el Partido Democrático de Walter Veltroni se presenta coaligado con el Partido Radical y al Partido Italia de los Valores del ex magistrado Antonio di Pietro, pero sin contar con la Izquierda Arco-iris (formación heredera de Refundación Comunista, Comunistas Italianos y Verdes), que en 2006 logró un nada despreciable 10% de los sufragios. El partido del centro católico, de derechas, UDC, aliado de Berlusconi desde 1993, se descuelga para correr por su cuenta con un cabeza de lista propio, Pier Ferdinando Casini. ¿Qué probabilidad tiene de vencer con la actual ley electoral que favorece el reagrupamiento? Ninguna. ¡¿Y qué?!

Pareciera que en vez de prepararse a gobernar se estuvieran preparando para no gobernar, es decir para hacer valer el peso propio en una mesa de negociación para formar un gobierno. ¿Política ficción? No para el caso de Italia.

Los sistemas electorales en Europa

Haga clic en cada icono para conocer el sistema electoral de los demás países europeos. Para conocer el sistema que opera en la UE busque el melón.

google map de Marco Riciputi

Foto en texto: El ex ministro italiano Calderoli (foto, ZioDave/Flickr)