Elecciones en la UE, pero nadie acude a las urnas

Artículo publicado el 16 de Abril de 2009
Artículo publicado el 16 de Abril de 2009
A unas siete semanas de las elecciones al Parlamento Europeo, el 62% de los ciudadanos con derecho a voto ignora que se van a celebrar. De acuerdo a un estudio del Eurobarómetro, solo un 28% concurriría a las urnas. Se generaliza un cansancio respecto a Europa

Le Quotidien - Luxemburgo

©europarl.euEn el periódico Le Quotidien, Delphine Dard comenta la falta de entusiasmo de los europeos por las elecciones parlamentarias: "Es una verdadera bofetada para esa institución que es el Parlamento Europeo, sobre todo cuando la encuesta añade que el 53% de las personas encuestadas declara no tener ningún interés por el escrutinio y el 62% opina que su voto no cambiará nada. En la encuesta parece que Luxemburgo ha logrado un buen lugar en lo que respecta a las intenciones de voto. Pero, en el fondo, ¿es verdaderamente revelador si se sabe que el voto es obligatorio en el Gran Ducado [de Luxemburgo]? [...] La crisis está aquí y, como muestra el Eurobarómetro, los europeos están más preocupados por el desempleo, la inflación y su poder adquisitivo, por los problemas que relacionan con su Gobierno nacional. [...] En el fondo, cuando el Parlamento comunica, parece incapaz de explicar de manera simple sus acciones a los ciudadanos. Hace un esfuerzo durante la campaña electoral para publicitarse, pero el resto del tiempo permanece en la sombra".

15/04/2009

 Delphine Dard

ABC - España

No sorprende el poco interés por las elecciones europeas, escribe Ignacio Camacho en el periódico español ABC. A fin de cuentas, para muchos políticos, el Parlamento Europeo es algo así como un cementerio de elefantes: "Hace tiempo que el Parlamento Europeo viene siendo un retiro de privilegio, una especie de lujoso aparcadero para políticos amortizados, desgastados en la contienda doméstica o desplazados por los vaivenes de las luchas partidarias. El escaño en la Eurocámara está muy bien retribuido –por encima de los siete mil euros, más dietas, viáticos y asignaciones–, facilita viajes internacionales, proporciona una agenda de relaciones muy útil en los negocios y, aunque la mayoría de sus decisiones tienen un impacto real muy relativo, ofrece a sus titulares la sensación de continuar en la política, ocupados en asuntos muy conspicuos, como una especie de metadona para amortiguar el síndrome de abstinencia del dirigente prejubilado".

16/04/2009

Ignacio Camacho

Göteborgs-Posten - Suecia

El 64% de los suecos carece prácticamente de interés por las próximas elecciones europeas. Uno de cada tres no sabe ni siquiera que hay elecciones. Acerca de ello escribe Malin Lernfeldt en el periódico Göteborgs-Posten: "Hay que tomar en serio el desconocimiento, pues las elecciones de la UE son importantes. En muchas cuestiones, el Parlamento de Bruselas tiene más que decir que nuestros parlamentarios suecos. [...] Los electores suecos deben comprender que juegan un papel relevante el hecho de cómo se constituya el Parlamento: si son los verdes o los liberales los que poseen la mayor influencia o resultan los conservadores o socialdemócratas los que presentan en toda Europa sus propuestas. ¿En qué dirección quiere usted y quiero yo que vayan el Parlamento y Europa? Si uno tiene una opinión al respecto, hay buenas razones para ir a votar".

16/04/2009

Malin Lernfeldt

NRC Handelsblad - Holanda

Europa sufre la división entre un ciudadano medio volcado a lo nacional y euroescéptico y la élite de ideal cosmopolita, escribe el columnista Christiaan Weijts en el NRC Handelsblad: "Necesitamos un populista que pueda introducir al ciudadano medio en un contexto más amplio. [...] Se necesita al populista sobre todo porque los políticos establecidos resultan demasiado provincianos y nos hacen creer que nuestro 'paquete de rescate' tiene realmente influencia cuando no puede ser más que un paraguas contra la tormenta mundial. El populista podría aclarar que Europa es exitosa económicamente, pero democráticamente es aún inmadura. Justamente para abrir ese cuarto trasero de la élite, Bruselas necesita un representante popular comprometido. El populista no debería querer deshacer Europa desde dentro como el autor de un atentado, sino devolvérsela más bien a las personas, obligar a crear allí más transparencia y control democrático".

16/04/2009

Christiaan Weijts

Etelä-Suomen-Sanomat - Finlandia

El diario finlandés Etelä-Suomen Sanomat adscribe parte de la responsabilidad a los medios por el desinterés por las elecciones de la UE: "Los representantes de los medios se deberían mirar al espejo. Entonces verían que la imagen está desfigurada: al leer los artículos sobre la UE, no sorprende la poca concurrencia a las votaciones. En ese sentido, muchos corresponsales enviados a Bruselas escriben en jerga de conferencias de prensa, y Fulanito no tiene ganas de leer más allá del primer párrafo. La UE está allí, nosotros estamos aquí –los periodistas nos hemos conformado con ese hecho. La cumbre tiene lugar, y el Parlamento también reúne votos. Pero ¿cómo se logra el rock an' roll de la UE? De ningún modo, si se parte de la base de los medios. El actual ministro de Exteriores, Alexander Stubb, ha sostenido en alguna ocasión que el 80% de las leyes que competen a los finlandeses llevan el sello de la UE. Tal populismo podría llamarse 'el principio de Stubb', pues en realidad nadie conoce el verdadero porcentaje, [aunque] seguro que es elevado. La tarea de los medios es informar sobre cómo influyen las decisiones en la vida de los ciudadanos".

16/04/2009