Elecciones europeas: Alemania necesita una Europa más polémica

Artículo publicado el 1 de Junio de 2009
Artículo publicado el 1 de Junio de 2009
2009 podría haber sido el año de Europa. Como nunca antes, se daban todos los ingredientes. Sin embargo, el contexto político en Alemana impide que la campaña electoral se desarrolle desde una perspectiva realmente europea

Para empezar, el 20 aniversario de la caída del telón de acero que dividía Europa; de segundo, la crisis financiera internacional en la que el rol de la Unión Europea (UE) es decisivo; y de postre, para que el explosivo cóctel sea perfecto, la participación por vez primera en el panorama político alemán de un partido contrario a la UE: el Libertas Deutschland. 

Parecían darse todos los ingredientes para poder llevar a cabo un auténtico debate europeo. Sin embargo, la campaña electoral ha demostrado que el debate alemán sigue, como en el pasado, reducido a temas nacionales. 

“El dumping social votaría a la CDU (Unión cristiana demócrata - conservadores)”, “La palabrería votaría por la Linke (izquierda alemana)”, “los tiburones de las finanzas votarían al FDP (Partido democrático de la libertad)”. Así rezan, provocadores y poco cercanos a Europa, los carteles electorales del SPD (Partido socialdemócrata alemán).

A pesar de ello, la llamativa campaña de los socialdemócratas alemanes deja abierta la pregunta de a quién votaría Europa. La ausencia de un discurso europeo se explica mediante distintos argumentos: las elecciones europeas serían tan solo un test preliminar para las próximas elecciones del Bundestag alemán en otoño. Para algunos, serían solo un medio para hacer estallar la paz pactada entre Angela Merkel y Franz-Walter Steinmeier; y para otros, Europa simplemente no interesa…

Una Europa polémica

Aunque, estos argumentos no deban infravalorarse, parecen ser insuficientes. Acerquémonos al problema

¿Es capaz Europa de incentivar por sí misma el debate? ¿Genera polémica en Alemania? Un vistazo a los programas electorales de los distintos partidos nos convence rápidamente de lo contrario. Más allá de las diferencias programáticas y técnicas, existe un entendimiento común: Europa es necesaria y, tal y como está ahora, satisface -con sus más y sus menos- nuestras expectativas.

Todos los partidos, exceptuando Die Linke, contrario al Tratado de Lisboa, apoyan la reforma institucional más importante de la UE de los últimos 10 años.

Otro síntoma del consenso existente fue la actitud de la gran coalición en varias de las cumbres internacionales y europeas celebradas. Allí pudo percibirse un gobierno alemán unido, quizá más unido que algunos gobiernos monopartidarios. Por ello, si Europa últimamente no ha generado tensiones en la política alemana, ¿por qué estropearlo ahora? 

Coexistencia y unión

A su vez, debería subrayarse que la gran coalición alemana no es una excepción en el contexto europeo. También la cúpula política de la UE es una coexistencia entre los grupos mayoritarios y, probablemente, continuará siéndolo. 

Los dos grupos políticos más grandes a nivel de europeo (PPE-ED y el PSE) están en el mismo saco.

Además, miembros destacados del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo defiende la política liberal del presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso. Incluso el alemán Martin Schulz, líder del Grupo Socialista, contempla esta opción. 

Bajo estas condiciones, no sorprendente que sea imposible llevar acabo un auténtico debate sobre Europa. Al electorado le puede resultar difícil saber en qué puede influir su voto cuando las dos mayores fuerzas europeas han decidido, de antemano, ponerse de acuerdo. 

En 2004, el 54% de los votantes alemanes se dieron cuenta justo de este hecho y decidieron, simplemente, quedarse en casa.