Elecciones generales en Reino Unido: el juego de los votos

Artículo publicado el 31 de Mayo de 2015
Artículo publicado el 31 de Mayo de 2015

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A menos de un mes para las elecciones generales en Reino Unido, la agenda política de cada uno de los candidatos entra en la recta final. Es el momento de los discrusos iteligentes y de las promesas; el momento en el que las palabras han de persuair lo suficiente como para hacer cambiar de opinión a la gente.

Desde una perspectiva histórica, si nos remontamos al siglo xix, al Reino Unido de la reina Victoria, ya existía el juego de los votos, al que jugaban mayoritariamente laboristas y tories, tal y como lo hacen a día de hoy. Si nos imaginamos la Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores como un lugar en el que los amigos se reúnen a menudo para tomar café, como acontecimiento social, podemos darnos cuenta de lo banal que puede llegar a ser la política. El malentendido, la fricción y la burla son los principales ingredientes de lo que se supone que debería ser un diálogo educado, respetuoso, solemne y fructífero entre partidos, aunque lo que se suele escuchar a menudo son gritos y risas sarcásticas. Este fenómeno no solo sucede en el Reino Unido, sino en todas partes. Incluso hemos sido testigos, no hace mucho, de una pelea en el Parlamento ucraniano. Los políticos no son más que seres humanos, que provienen de la sociedad y que se han asentado en una posición privilegiada. Algunos valen para ser políticos y otros son la peor pesadilla de todo un país.

La convivencia en Reino Unido ha sido uno de los puntos más candentes de los debates y discusiones desde mucho antes de la campaña electoral. Algunos temas como la inmigración, la recuperación económica o la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea han acaparado el debate político durante bastante tiempo. Ahora, a menos de un mes para las elecciones generales, el panorama político está que arde. El último sondeo de TNS concede a los tories el primer puesto, con una intención de voto del 34% del electorado, seguidos por los laboristas, que obtendrían un 32% de los votos.  Además, el UKIP sería la gran sorpresa, ya que perdería en intención de voto un 5%; Nick Clegg seguiría en la cuerda floja, con un 9% de los votos; y el partido ecologista de los Verdes obtendría un 5%.

Conservadores y laboristas

¿Qué prometen los politicos británicos? En el Partido Conservador, la recuperación económica es uno de los principales asuntos que se están abordando, así como la inmigración y el prometido referéndum sobre la permanencia en la UE. Cuando a David Cameron se le preguntó en una entrevista de The Daily Telegraph sobre el abandono de miembros de su partido para unirse al UKIP, este respondió: «Le diría a todos ellos que comprendo perfectamente la frustración de la gente en respecto a asuntos como la inmigración, en los que quieren que se tomen más medidas al respecto, y eso haremos». Asimismo, advirtió de los riesgos de votar al UKIP, refiriéndose a una posible victoria de Ed Miliband si esto sucediese. 

Como era de esperar, la marcha de tories al UKIP representa un claro descenso en el número de votantes del actual primer ministro. Los conservadores también han prometido la construcción de 200.000 viviendas para el año 2020, destinadas a los jóvenes. De hecho, el Gobierno de coalición ya ha anunciado medidas para facilitar a los jóvenes el acceso a la vivienda.  Sin embargo, Ed Miliband también ha prometido la construcción de nuevas viviendas para los ciudadanos británicos y la reducción de las tasas universitarias, con el objetivo de garantizar a los jóvenes un futuro mejor sin deudas ni préstamos.

En cuanto a la líder del SNP (Partido Nacionalista Escocés), Nicola Sturgeon, esta defiende el acceso gratuito a la universidad. «El acceso a la educación debería basarse en el deseo de aprender y no, en la renta de las familias», declaró la líder escocesa en el primero de los debates retransmitidos por la BBC.

En lo referente a la recuperación económica, Miliband ha arrinconado a Cameron, tras haber prometido que no subirá la tasa del IVA si es elegido como próximo primer ministro. Cameron sí que ha prometido eliminar el déficit sin especificar, exactamente, cómo, mientras que Miliband ha anunciado su intención de eliminarlo y de aumentar en 2.500 millones y de libras el gasto en la NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido), que se recaudará casi en su totalidad por la implantación de un impuesto a las viviendas valoradas en más de dos millones de libras. Asimismo, los conservadores han prometido una inversión extra de 8.000 millones de libras en la NHS para el año 2020 y también se han comprometido a no aplicar el impuesto sobre la renta mínima a las personas que trabajen treinta horas; a proporcionar treinta horas semanales de cuidados infantiles a padres de niños de tres y cuatro años que trabajen; y a convocar el ansiado referéndum sobre el futuro de Reino Unido en la UE. 

Liberal-demócratas

El Partido Liberal de Nick Clegg, que lucha por no perder ningún asiento en la Cámara de los Comunes —algo más que probable—, ha prometido equilibrar el presupuesto del Estado de forma justa, mediante la aplicación de recortes e impuestos a las rentas más altas; aumentar la asignación libre de impuestos en 12.500 libras y garantizar la financiación de la educación desde la educación infantil hasta los 19, con una inversión de 2.500 millones de libras y con profesores cualificados en todas las aulas. En cuanto a la NHS, Nick Clegg se ha comprometido en invertir 8.000 millones de libras tanto en salud mental como en salud física, y, respecto al medio ambiente, cabe esperar medidas las medidas que han prometido los Verdes, aunque, aparte de ellos, solo los liberal-demócratas han propuesto aprobar cinco nuevas leyes para proteger el patrimonio natural y luchar contra el cambio climático. 

UKIP

El partido de Nigel Farage ha sufrido altibajos y, últimamente, los expertos han estimado que el partido de ultraderecha podría perder uno de sus feudos electorales más importantes, South Thanet. El partido xenófobo que confía en ocupar cuatro o cinco asientos en Westminster, podría ganar solo uno, según los sondeos de los expertos. Al parecer, la donación millonaria al partido de Farage por parte del dueño de The Daily Express podría no haber sido suficiente para la campaña de las elecciones generales. Sin embargo, gracias a la deserción de miembros de los tories para unirse al UKIP, este se ha visto beneficiado por una imagen de confianza que han dado los principales medios de comunicación del país.  El partido de Nigel Farage aboga por la convocatoria de un referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea; por el control de la inmigración; por el aumente de la inversión anual en la NHS de Inglaterra de 3.000 millones de libras; por suprimir los impuestos sobre la renta mínima; y por invertir el 2% del PIB en defensa.  

Los Verdes

Natalie Bennett, líder de los Verdes, pretende poner fin a las políticas de austeridad y restaurar el sector público, mediante la creación de puestos de trabajo que permitan, al menos, vivir a los ciudadanos; detener la privatización del Servicio Nacional de Salud; cooperar con otros países para asegurarse de que la temperatura máxima no aumente más de 2 ºC; un programa de aislamiento térmico de viviendas, energías renovables y protección del suministro de alimentos, que costaría 85.000 millones de libras; construir 500.000 viviendas sociales por renta para el año 2020; controlar los niveles de renta; y devolver la gestión de la red ferroviaria a entidades públicas. 

Comienza el juego

La batalla por el número 10 de Downing Street se librará entre David Cameron y Ed Miliband. Nick Clegg está haciendo campaña con el fin de continuar formando parte del Gobierno de coalición, observando con temor la popularidad de Farage. Por otra parte, aunque se descarte una coalición entre el Partido Laborista y el UKIP, Farage y Cameron, juntos, podrían convertirse en una de las peores pesadillas que haya tenido Reino Unido. Comienza el juego y no solo en Reino Unido, sino en toda Europa, donde el foco de atención apunta al resultado del 7 de mayo; día en el que se sabrá si Europa tendrá que hacer frente al Brexit o no.

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