Elecciones presidenciales de Irán: Facebook, peleas y primeras esposas

Artículo publicado el 11 de Junio de 2009
Artículo publicado el 11 de Junio de 2009
Una semana atrás, la UE hacía campaña para movilizar a los votantes para las elecciones europeas. Los candidatos de la oposición saben que un esfuerzo similar es su única oportunidad de derrotar al presidente en ejercicio en las presidenciales iraníes. Un ex Primer Ministro, un jefe militar y un mulá se enfrentan a Ahmadineyad el próximo 12 de junio

Las próximas elecciones presidenciales en Irán han sido un tema muy discutido en los medios internacionales. El motivo: Irán mantiene su protagonismo en las relaciones internacionales de forma indiscutible pero volátil. En su calidad de órgano más influyente de Irán -aprueba proyectos parlamentarios, y sus 6 juristas y 6 teólogos son elegidos cada 6 años- el consejo guardián, ha dado el visto bueno a tres candidatos para que compitan con el actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, que intenta lograr un segundo periodo en la presidencia el 12 de junio. En caso de que no lo consiga será el primer presidente iraní que es derribado. Su principal competidor es el reformista Mirhossein Musavi, primer ministro iraní durante la guerra entre Irán e Irak (1981-89). Los otros dos candidatos que podrían dividir el voto son conservadores: el ex jefe de la guardia revolucionaria (aka, la rama militar de élite) Mohsen Rezai, y el reformista y ex presidente del parlamento Mehdi Karroubi.

©Mardetanha/ Arash Fattahi/ Wikimedia

Campaña de mayo: censura

Pero los escépticos cuestionan la importancia de una elección que, dicen, cambia la cara de un régimen político establecido, pero no la situación vigente. Aunque Ahmadineyad es representado casi como un loco en los medios occidentales, su forma de hacer campaña al estilo de Chávez continúa siendo popular. Es alabado en su país por defender el orgullo nacional y las devotas comunidades rurales lo adoran. Sin embargo, sus rivales señalan su fracaso en cumplir con sus promesas económicas y su belicosa política exterior.

Las acusaciones apuntan a los viajes de Ahmadineyad por todo el país y el uso de fondos del Estado. Han visto la luz informes sobre dádivas a los pobres que van desde patatas hasta dinero en efectivo, en un intento evidente de ‘comprar’ votos. Pero los vídeos de campaña y una serie de seis debates televisivos, de inspiración occidental, han hecho la campaña electoral más profesional, aunque también tramposa. Los candidatos reformistas objetan abiertamente la cobertura tendenciosa de la elección, en la cual la emisora estatal IRIB – la principal fuente de información para los iraníes- presenta los ‘logros’ de Ahmadineyad mientras que censura las actividades de campaña de los otros candidatos. El 21 de mayo, cuando empezó la campaña electoral, fue cerrado el periódico pro-Musavi Yas-e-no, dejando un puñado de periódicos reformistas en circulación. Luego, el 24 de mayo, fue bloqueada la red social Facebook. Aunque fue reabierta tres días más tarde, fue ampliamente considerado como una estrategia política, ya que sirve como un foro para el debate y ha reforzado la base de apoyo de la oposición reformista. La muy publicitada prueba de lanzamiento de un misil de alcance medio ganó el corazón de los patrióticos iraníes y llamó la atención de occidente. ¿Qué mejor gesto para decir a un público inseguro ‘yo os defenderé’?

Las damas primero

©AvidehNajaf/ photoblog.com/avidehnajafiAlgunos sugieren que la oportuna liberación de la periodista norteamericana Roxanna Saberi de la prisión de Evin el pasado 11 de mayo ha servido para mostrar el lado humanitario del actual gobierno. En cualquier caso, la oposición ha tenido que proponer ideas innovadoras para la campaña. La oferta reformista promueve una 'campaña de textos'. inspirada en el popular pasatiempo de enviar bromas vía sms. En un intento por contrarrestar el evidente predominio de la campaña de Ahmadineyad, los lazos verdes que adornan muñecas y bolsos representan la campaña del candidato centrista y principal rival en Teherán.

Y aunque él mismo aburre como orador, Musavi ha salido victorioso con la transformación de su esposa en un elemento visual en la campaña. Elocuente y exitosa, Zahra Rahnavard es la segunda mujer rectora de una universidad en la Historia de Irán (de la universidad de Al-zahra) desde la revolución de 1979. La candidata a Señora Obama iraní no solo está sirviendo de inspiración a las votantes femeninas, sino también a los jóvenes, algo crucial en un país donde más de dos tercios de la población es menor de 30 años. Sin ninguna tradición de ‘primeras damas’, la anónima media naranja de Ahmadineyad raramente ha sido vista, aunque la revista alemana Bild afirmó haberla fotografiado en junio de 2008.

Un juego de dos mitades

(Foto: ©Shahram Sharif/ Flickr)Cualquiera podría ganar esta carrera, pero en última instancia dependerá de una clase diferente de campaña y de un esfuerzo paralelo para movilizar a los votantes. Ahmadineyad está seguro de conseguir por lo menos 10 millones de votos a través de sus leales partidarios en el ejército, el Basij (el ejército de élite), el parlamento y las áreas rurales. Con un bajo número de votantes, esta cifra podría darle la mayoría del 50% que necesita para ganar en una vuelta. 

Conscientes de que solo una segunda votación podría desbancar al actual presidente, los reformistas necesitan un alto número de votantes para efectivamente forzar este enfrentamiento. No es una tarea fácil. Así como los escépticos en el extranjero dudan de que una nueva figura decorativa pueda supervisar un cambio en las políticas, muchos iraníes piensan igual. Por ello, están recordando a los votantes que el ‘varagh sefid’ (‘voto en blanco’) servirá al orden establecido. Esta campaña se ha focalizado en la diáspora, cuyos votos podrían ser cruciales. El comentario en las calles parece predecir un enfrentamiento en segunda vuelta de Ahmadineyad–Musavi con la victoria contundente del actual presidente. Pero si los descontentos se movilizan, la alta asistencia de votantes podría echar por tierra este pronóstico. En el 30 aniversario de la revolución iraní, los defensores de la democracia esperarán ver a las masas ponerse de pie con el mismo espíritu y hacerse oír.