Emigración interna, la respuesta polaca al "hygge" danés

Artículo publicado el 23 de Diciembre de 2016
Artículo publicado el 23 de Diciembre de 2016

Hay que reconocer que, teniendo en cuenta todas las tragedias del año 2016, la perspectiva del hygge parece tentadora. No obstante, resulta que nos hemos dejado llevar por una campaña de márketing. Pero no hay nada que temer, cafébabel tiene una alternativa para vosotros. En vez de comprar un libro caro sobre el estilo de vida danés, únete a nosotros para hacer un viaje al corazón de Polonia.

El 2016 nos ha dejado al borde de una depresión aguda. Alepo, Muhammad Ali, Bagdad, Bowie, Brexit, Bruselas, Leonard Cohen, Niza, Orlando, Prince, Trump, Zika, referéndums estúpidos, tragedias humanas, la muerte de grandes personajes, guerras y destrucción... los medios de comunicación, casi a diario, nos llenaban de historias escalofriantes.

No sorprende, por tanto, que el hygge ganara tanta fama precisamente este año. Porque, ¿acaso hay quien no quiera recluirse de las noticias trágicas al calor de una chimenea, debajo de una manta, bebiendo gløgg (vino caliente), acompañado de quien más quiere? 

La moda del hygge no ha aparecido de la nada. En realidad, esta moda la han promocionado las empresas publicitarias británicas. Una agresiva campaña de márketing ha llevado los libros sobre el hygge a las cimas de las listas de los más vendidos. Incluso en la misma Dinamarca, el hygge no es un fenómeno del todo positivo, especialmente desde el momento en el que las agrupaciones antiinmigrantes de derechas se apropiaron de él.

Ofrecemos entonces una alternativa. Del mismo modo que este año 2016, los años ochenta en Polonia tampoco fueron del todo bueno. ¿Para qué engañarse? Fue mucho peor. La ley marcial destrozó los sueños de la oposición democrática, cualquier actividad antigubernamental equivalía a largos años en la cárcel. A esto hay que sumarle una crisis económica eterna, una gran falta de libertad de prensa, y ante todo, un sentimiento de impotencia. La solución a esto era la emigración interna. El retiro de la vida pública, la permanencia en el círculo de amigos y familiares, el regocijo de aquellos placeres que eran alcanzables. Ésta es la versión gris y sombría del hygge de la Europa del Este. He aquí unas razones por las que deberíais rechazar invenciones danesas y emigrar internamente.

Fuego

Hygge – la chimenea es un elemento imprescindible del hygge. Como se sabe, todos los hogares daneses cuentan con una. Su mantenimiento es costoso y no es nada ecológica.

Emigración interna - Koksownik (hoguera callejera). ¿Quién ha dicho que un emigrante interior tenga que quedarse en casa? Una hoguera callejera permite disfrutar del aire fresco, incluso durante los días más fríos. Además, permite salvar las minerías polacas de la ruina. Al sentir como la circulación vuelve a tus manos, ten cuidado de no pillar el contacto visual con un desconocido: la contemplación del sufrimiento es un ejercicio solitario. 

Libros

Hygge - No hay nada mejor que entregarse a la lectura. Y no en un e-book o una tablet - Nada podría sustituir a este sonido, olor ni tacto... Lo mejor sería, por supuesto, leer algún libro sobre el propio hygge. A unas malas, podría ser un libro de cocina escandinava.

Emigración interna - en este aspecto, la cultura polaca se parece a la danesa. Pero la selección de lecturas es diferente. Os recomendamos especialmente algún libro sobre disidencia en el Bloque Soviético del este. Lo importante es que se cuartee en las manos y que transfiera un mensaje revolucionario. Las obras con un toque de política produndizan el estado de impotencia de una manera más eficaz.

Bebidas

Hygge – Una tarde con un libro en la mano o con amigos será más agradable si se adereza con un buen vino caliente. Naranjas, canela, clavo y mucha miel. Esta combinación puede caldear los recovecos del cuerpo y del alma a los que no llegan a alcanzar ni siquiera los calcetines de lana, una manta o una chimenea.

Emigración interna - El vodka es un compañero fiel de cada emigrande interno. Servido en vasos, calienta mucho mejor que un vino más cálido. Dosificado correctamente, permitirá olvidarse del año que se está acabando. Y de los demás anteriores también.

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¿2016, año de mierda? Sí, la verdad es que sí. Pero ésa no es una razón para quedarse quieto. En cafébabel hemos decidido pensar en estos 12 meses y escribir sobre ellos. Historias de ficción, historias divertidas, inspiradoras, en caída libre, irónicas... Todas están aquí, en nuestro especial Best.Year. Ever.