Emigrantes y fieles: los sij, del Templo Dorado a Europa

Artículo publicado el 7 de Mayo de 2012
Artículo publicado el 7 de Mayo de 2012
La diáspora de los indios de religión sij ha interesado, en los últimos años, a diversos países de la Unión Europea, más allá de su lugar de destino tradicional, el Reino Unido.
Hoy hablamos de uno de los primeros inmigrantes llegados a Italia: tras un largo periodo de dificultades económicas, el señor Singh ha conseguido encontrar trabajo como panadero y sentar las bases de una de las comunidades más importantes de la región. A cambio, ha tenido que renunciar a uno de los símbolos de pertenencia a su religión.

Una compleja sucesión de hechos ha contribuido en el curso de los años a trazar los rasgos de la emigración sij. La peculiaridad de este fenómeno puede atribuirse a la recurrente política de la India en ciertos momentos históricos. Según los datos del Annual Report de 2011 difundido por el Ministerio Indio de Asuntos de Ultramar, de entre los 27 millones de indios esparcidos por el mundo, cerca de 3 millones son sij, muchos de los cuales han partido para así incrementar la presencia de fuertes comunidades regionales dentro del tejido social europeo.

Huida de la India por un puesto fijo en una panadería

El señor Singh ronda los sesenta años. Es alto y esmirriado, tiene la barbilla bien afeitada y su pelo corto acaba en dos patillas que apenas se distinguen. Lleva puestos una camisa beige y un pantalón gris. A primera vista, difícilmente se le reconocería como sij. De hecho, la tradición religiosa impone el uso de las "cinco K", es decir, los cinco signos distintivos obligatorios para cada fiel bautizado: Kesh, la barba y el pelo largo; Khanga, el peine; Kara, el brazalete de hierro; Kirpan, el puñal; Kach, unos pantalones que llegan hasta la rodilla.

El fuerte simbolismo, junto al clásico turbante, ha contribuido a menudo a crear estereotipos facilones y aproximaciones ambiguas, por no hablar de las dificultades con la policía para justificar la posesión de un puñal. Estamos ante una ritualidad práctica, concreta, que se muestra como una señal indisoluble de pertenencia.

La sobria sala de estar de la casa de los Singh en Cori, en la provincia de Latina (Roma), está adornada con dos cuadros colgados en la pared. El primero es una imagen del Templo Dorado de Amritsar (véase la foto de portada). El segundo, por otra parte, es una foto del padre, un viejo fiel militante asesinado en el enfrentamiento con el ejército indio en junio de 1984, durante la Operación Blue Star. Después de estos crueles enfrentamientos ocurridos en la ciudad sagrada del Punyab, en los cuales murieron más de mil personas, Indira Gandhi fue asesinada por sus guardaespaldas sij, y los años siguientes fueron testigos de la incitación al pogromo en todo el país. Fue en esa época en la que Singh huyó de la India.

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Tras un breve periodo transcurrido en Grecia, llega a Italia, convirtiéndose en uno de los primeros en asentarse en la región de Lazio y en sentar las bases de una de las comunidades más importantes de la zona. Al principio trabajaba la tierra por poco más de un euro al día. Poco después, con el tiempo, y gracias sobre todo al espíritu de sacrificio y trabajo que caracteriza a la religión del Gurú Nanak (el fundador del sijismo), consiguió un puesto fijo en la panadería del pueblo.

Sull'altare è custodito il Guru Granth Sahib, il testo sacro della religione. In segno di rispetto, tutte le persone, fedeli e ospiti, devono coprirsi il capo e togliersi le scarpe.

Sin embargo, le advirtieron que llevar barba y pelo largo, el Kesh, uno de los 5 símbolos de su religión, no cumpliría las normas higiénicas para trabajar en la elaboración del pan. Es por este motivo por el que aún no se ha bautizado. De hecho, dicho ritual impone la obligación de respetar las 5 K tradicionales.

La comunidad sij en Europa

El empujón definitivo a la emigración sij hacia Europa viene dado por la crisis económica de los años sesenta y por la política posterior al asesinato de Indira Gandhi. Por lo que respecta a Inglaterra, el panyabí es la segunda lengua más hablada después del inglés y muchas familias llegan ya hasta la cuarta generación. En los otros países el fenómeno es, sin embargo, mucho más reciente y se encuentra aún en proceso. Testimonio de ello es la siempre creciente presencia de Gurdwaras en todos los países de la Unión Europea.

Italia se ha convertido en el segundo lugar de destino después de Inglaterra. En 2000 se inauguró el Gurdwara de Novellara, en la provincia de Reggio Emilia, por el entonces presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, mientras que en agosto de 2011 se inauguró en Pessina Cremonese el segundo Gurdwara más grande de Europa, de 2.000 metros cuadrados, y con capacidad para 600 personas.

El gesto tiene un gran valor simbólico

Cada vez son más los sij que llegan a las Lagunas Pontinas y la llanura padana para dedicarse a la agricultura y a la ganadería. Un artículo aparecido en el International Herald Tribune puso de manifiesto como el queso Grana Padano puede haberse salvado gracias a los sij, convertidos en los nuevos “bergamini” italianos (como se llamaba a los queseros en el dialecto lombardo, oficio casi desaparecido antes de la llegada de los sij). Hoy en día son una comunidad bien asentada que, gracias a un esfuerzo colectivo, ha conseguido recaudar por su cuenta los fondos para la construcción del Gurdwara (que literalmente significa "la puerta del gurú", el lugar de culto sij) de Lavinio.

La presencia de los sij es continua y constante desde hace ya décadas, contribuyendo de manera constructiva a forjar un nuevo ideal de identidad que desde Asia se hilvana entre las diversas provincias del Viejo Continente. Una presencia destinada a quedarse, a diferencia de las habituales modas mediáticas en la India.

El artículo original en el blog L'Europeo Napoletano

Fotos: portada,  (cc) planemad/flickr; texto: © Ilaria Izzo