Emmanuel Macron: ¿el salvador de Francia frente a Marine Le Pen?

Artículo publicado el 9 de Marzo de 2017
Artículo publicado el 9 de Marzo de 2017

[OPINIÓN] De Marine Le Pen a Donald Trump, estos últimos meses han estado dominados por candidatos ajenos a la política. ¿Se convertirá el independiente Emmanuel Macron en el próximo presidente de Francia? 

Tras el sorprendente voto popular a favor del Brexit y la reciente elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el mundo está impaciente por saber qué pasará en Francia. Las elecciones presidenciales se celebrarán a finales de la primavera del 2017 (en marzo se celebrarán en los Países Bajos y, en septiembre, en Alemania) y, en los tres países, los partidos de extrema derecha están muy bien situados en las encuestas y podrían obtener unos resultados históricos. 

En Francia, Marine Le Pen ocupa el primer lugar en intención de voto en primera vuelta según las encuestas, pero a la líder del Frente Nacional le pisa los talones el candidato más joven en concurrir a unas elecciones presidenciales, Emmanuel Macron, con un 23% en intención de voto. Como prueba del nuevo enfrentamiento que se vive en la política frencesa, el exministro de Economía del gobierno de Manuel Valls ha dado un mitin el pasado domingo 5 de febrero en Lyon, la misma ciudad que eligió el día anterior Marine Le Pen para comenzar su campaña delante de 5000 militantes.

A menos de dos meses de las elecciones, podemos decir que Le Pen es una recién llegada. Macron, por su parte, sigue surfeando sobre un entusiasmo popular que solo tiene por corolario la excitación mediática que provoca. Sus mítines concentran cada vez a más gente, sus declaraciones llenan cada vez más artículos, sus decisiones tienen cada vez más apoyos. Este joven candidato de 39 años también puede contar con circunstancias inverosímilmente ventajosas. La reciente salida a la luz de lo que se ha convertido en 'el caso Fillon' -acusaciones de desvío de un millón de euros de dinero público en sueldos oficiales que se habrían embolsado su mujer y sus hijos- ha debilitado considerablemente la campaña del vencedor de las primarias de los republicanos.

Macron podría aprovechar los problemas de François Fillon y atraer hacia sí a parte de sus electores. En la izquierda, el pasado 29 de enero, los ciudadanos eligieron en primarias a otro recién llegado para representar al Partido Socialista en su carrera hacia el Elíseo. Lo mismo, el posicionamiento muy a la izquierda de Benoît Hamon beneficiaría al presidente del movimiento político socioliberal En Marche!, Emmanuel Macron, que podría contar con antiguos apoyos partidarios de la política más liberal del ex primer ministro Valls. Dependiendo de lo que ocurra en las primarias y la curiosidad que continúe generando Le Pen (o, en menor medida, Jean-Luc Melenchon), parece que la representación política francesa tira hacia los extremos, dejando un espacio a Emmanuel Macron para reagrupar a sus 'marchosos'.

"En Marche!"

A principios de febrero del 2017, el movimiento En Marche! ya contaba con cerca de 170 000 miembros que apoyaban lo que a Macron le gusta llamar "su insurrección política". Pocos esperaban que el ex primer ministro lo hiciese tan rápido. Sin embargo, no solo el calendario político ha ayudado a Macron, él también ha ido convenciendo con sus regulares apariciones públicas en televisión y su discurso impecable. Su imagen de persona segura, a pesar de no tener un programa claro, ha llevado a algunos críticos a llamarle el JFK francés. Además, como posible último obstáculo a la presidencia de Le Pen, Macron puede lograr unir Francia mejor que cualquier otro político veterano.

Emmanuel Macron, un joven carismático y plurilingüe, no ha estado nunca afiliado a ningún partido político antes de crear el movimiento En Marche! Siendo ministro de Economía de Manuel Valls, aprobó muchas políticas liberales como la controvertida reforma de la ley del trabajo. Considera que Francia será mucho más competitiva a nivel internacional si permanece dentro de la UE, pero manteniendo sus valores socialistas. Es capaz de defender sus propias ideas y posiciones en debates largos y le gusta provocar a otros candidatos.

Macron nunca ha sido elegido para las presidenciales y, por tanto, nunca ha tenido que hacer campaña. En consecuencia, nunca ha perdido. Esto podría convertirle en un rival muy peligroso para Le Pen, ya que no forma parte del sistema que hay que desmantelar.

Macron pronuncia sus propios discursos antisistema desde su movimiento En Marche!, manteniéndose siempre fiel a su visión capitalista y cosmopolita de Francia. Esto le aporta votos de los conservadores moderados y de los liberales sin provocar, así, el rechazo de la izquierda moderada: algo inaudito para un exbanquero Rothschild y para un graduado de la prestigiosa Universidad París Nanterre.

Para el votante tradicional de izquierdas, sigue representando la profunda división de la sociedad francesa: la élite política y el pueblo. A Macron le gusta que le consideren como un "desbloqueador" de Francia y el rostro de la insurrección política contra la élite, aunque el recién llegado podría no estar limpio: dos periodistas han lanzado la noticia de que Macron habría gastado un total de 120 000 euros del presupuesto asignado al Ministerio de Economía para financiar su campaña, mientras su exjefe Valls ha calificado a su movimiento de "populismo lite." También es verdad que no se ha podido demostrar. 

Por otro lado, Macron sabe cómo pinchar a la izquierda tradicional. Para anunciar su candidatura a las presidenciales eligió Bobigny, un municipio que forma parte del área metropolitana de París, donde cinco años de gobierno socialista no han reducido las desigualdades en los extrarradios parisinos. Defiende un planteamiento más liberal de las leyes laborales y de la empresa, conservando siempre una base social. Una posición que podría ser reflejo de la del republicano Alain Juppé, el gran perdedor en las primarias frente a François Fillon. 

Macron haría bien en mantener su rol de provocador hasta el 27 de abril. La cuestión es saber durante cuanto tiempo logrará mantener a flote ese estatus "joven y popular" antes de que las redes de la política lo atrapen a él. Hasta ahora, su movimiento político ha ido ganando miles de simpatizantes y los sondeos revelan que su candidatura goza de confianza. Pero, por el contrario, el candidato no ha revelado nada relativo a su programa y la gente está a la espera de conocer sus propuestas. Así que nada está decidido en cuanto a su capacidad para salir victorioso de esta carrera en solitario, pero el clima político francés está de su parte.

Mientras que la candidatura de Fillon está cada vez más debilitada, Le Pen se ha convertido en una candidata elegible. Macron será probablemente la única alternativa para los electores moderados en una segunda vuelta. Si en este caso la opción es Macron o Le Pen, es posible que Macron lograse aglutinar a las fuerzas de derecha e izquierda para ganar la presidencia.