Empecemos por la sociedad civil

Artículo publicado el 30 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 30 de Septiembre de 2008

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Jóvenes militantes asociativos se encontraron a principios de septiembre en La Rochelle con motivo de las jornadas cívicas europeas. Fertiles y florecientes, la democracia y el compromiso ¿Fundamento de la utopía europea?

El tren sale de Bruselas a las 6 en punto hacia La Rochelle. En el andén reconozco a Xavier. El visitó el puesto de mi asociación en el Salon des Initiatives des Paix en París hace algunos meses. Los ciudadanos activos que participan y utilizan su tiempo en diferentes organizaciones, cooperativas, grupos religiosos, en aficiones comunes o para la sociedad civil en su conjunto, se muestran mucho más sensibles a iniciativas similares y proyectos de otros colectivos dirigidos al magmático, fértil y floreciente terreno en el que la ciudadanía europea parece encontrarse. 

(Fotos: moyogo/ theyblinked/ Flickr)En el autobús hacia Espace Encan el representante de una federación de asociaciones de estudiantes llamada Animafac.fr compara la situación de las asociaciones de estudiantes en Francia y en los Países Bajos. En Holanda “algunas asociaciones son solamente grupos que promocionan las cogorzas (es decir, conciertos con un absoluto descontrol de bebidas) y recaudar un montón de dinero mediante fiestas o mediante la venta de libros de texto. Bien es cierto que otras son muy profesionales y más serias, como el Model United Nations United Netherlands, pero no consiguen satisfacer las necesidades de los grupos de estudiantes en general”. Las asociaciones de estudiantes francesas se orientan hacia los servicios, es decir, a ayudar y a animar la vida estudiantil. Algunas personas están “más concentradas en sus estudios, mientras que otras participan en las asociaciones únicamente por su propio interés,” afirma Xavier.

Ciudadanía de la UE

Evidentemente, no es la tendencia mayoritaria aquí. La conferencia comienza con todo el jaleo institucional que requeriría un evento de mayor calado correspondiente a la presidencia francesa de la UE. Frente a los representantes de las autoridades locales, la directora general de Educación y Cultura y el mundo universitario, ágil y con la indudable elegancia que ella posee, Ségolène Royal, toma la palabra en un remolino de verde y amarillo. Con referencias a Bronislaw Geremek, Francois Mitterand y Jean Monnet (“la falta de imaginación es la muerte del pueblo”), ella habla de participación, inspiración y compromiso. Yves Déloye, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad París I de la Sorbona, nos lleva a un terreno europeo más sólido. Como estatus jurídico y mezcla de derechos, la ciudadanía nos permite evitar ser absorbidos por el Estado. Hasta finales del siglo XIX, evolucionó conjuntamente con el Estado-nación como una identidad colectiva. Con el Tratado de Roma de 1957 y la “creación de una unión entre los pueblos” se dio inicio a algo más allá de la utopía. La idea en la que se fundamente la CECA, la entonces CEE y la UE; es la de que el vínculo que llamamos ciudadanía es económico. Hemos nacido y nos hemos convertido en “ciudadanos del Mercado Común”. La primera mención de “ciudadanía europea” se produce en el Tratado de 1992, afirmando claramente que “la ciudadanía de la UE no aspira a reemplazar a la nacional”. En aquella época, Dinamarca no hubiera aceptado ninguna formulación alternativa. Pero la ciudadanía de la Unión, en lo que se refiere al concepto asociado con residencia, se extiende y se vincula con la idea de la movilidad que se nos ofrece en Europa, ampliando y cambiando el significado de nuestras fronteras físicas y mentales.

Suecia y Reino Unido: Karin

(Image: alitzzz/ Flickr)Karin Gavelin, una sueca que celebra su séptimo año en Inglaterra, contribuye a lo que está brotando y floreciendo no solo en Porto Alegre (referencia mundial del altermundismo), sino también en nuestra casa europea: un tercio de la población en Reino Unido participa en el voluntariado. “La participación pública conlleva una democracia más profunda. La participación proporciona sugerencias y consultas al gobierno y autoridades, mediante la investigación y los proyectos prácticos. La situación en el Reino Unido ha cambiado drásticamente en los últimos 20 años. La gente se muestra menos dispuesta a votar o pertenecer a partidos políticos. 

Llegar al ciudadano

El gobierno tiene que llegar a la ciudadanía. Cada vez más, las instituciones se dirigen a las oenegés para saber cuáles son las preocupaciones de la ciudadanía”. La clave para esto podría ser la creatividad y el sentido común. “Yo no tengo que hablar con mis vecinos. Puedo sonreír y decir buenos días, si me siento bien esa mañana, si mi café no estaba frío. Pero si soy un gruñón, no lo hago. No se trata de una utopía”, tal y como se afirma en una entrevista recogida en un libro por Involve. Karin confiesa que ella no había coincidido para nada con sus vecinos hasta que se mudó a su nuevo apartamento. En este caso se trata también de redes de trabajo, amigos y colegas, compromiso y dedicar tiempo. “Tengo pensado volver a casa con todo lo que he aprendido y contribuido para el impulso del creciente compromiso cívico aquí”.

Vera, fundadora de una organización rumana, que organiza campañas sobre la responsabilidad política en la “pesadilla urbana” en que se ha convertido Bucarest, critica la subida astronómica de los precios de las viviendas, la falta de regulación del tráfico y el surgimiento, cuales champiñones, de construcciones por todas partes. No obstante, se muestra optimista y confiada. El último año su organización fue capaz de conseguir un amplio apoyo y una gran difusión en los medios, y todos los partidos firmaron un “pacto cívico para Bucarest”.

En un tren hacia la lluviosa Bruselas, Alina, de Ajaccio, que ganó un concurso de ensayo sobre Europa, es todo sonrisas y entusiasmo europeo. “La escuela me permitirá practicar todo sobre Europa” dice la joven de diecisiete años que aspira a ir a Sassari y estudiar veterinaria. “Estudiaría en inglés e italiano”. Esta soñadora dedica su tiempo a algunas actividades voluntarias. Después de esto, ya tengo en mi bolsillo algunas buenas ideas sobre lo que es democracia participativa.