Empleo de los jóvenes : ¿dónde está la representatividad política ?

Artículo publicado el 21 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 21 de Diciembre de 2014

El espacio mediático está saturado por la publicación del libro de Valérie Trierweiler, (expareja de  François Hollande), el iPhone 6, y las nalgas de Kim Kardashian. Sin ninguna pretensión de rivalizar mediáticamente con el trasero de la mujer de Kanye West, deseamos únicamente poner sobre la mesa un informe candente: el desempleo de los jóvenes.

¡Sin crecimiento, no hay paraíso!

La comunidad de los jóvenes es la más vulnerable ya que no está protegida ni social ni económicamente por el derecho del trabajo. Han sido los más afectados por los "ajustes" realizados. De ahí el sentimiento de injusticia que experimentan unos jóvenes más cualificados que la generación de sus padres o de sus abuelos, pero que sufren un desempleo masivo. Con una tasa media de desempleo juvenil en Europa del 23% en el primer semestre de 2014 (56% en Grecia, 49% en Croacia, casi el 23% en Francia, y solamente el 7,8% en Alemania), la situación es más que crítica. El tema del empleo de los jóvenes, que en su mayor parte han prolongado sus estudios por falta de trabajo, no aparece en las cifras de la economía. Estadísticamente, la medida del desempleo juvenil es incorrecta y no representa la situación real . En efecto, segun el barómetro del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE), los jóvenes en paro contabilizados en las estadísticas tienen entre 1624 años. Ahora bien, los jóvenes titulados tienen habitualmente más de 24 años, y por tanto se contabilizan con el conjunto de las personas en búsqueda de empleo, sin poder beneficiarse del mismo estatus. En esas condiciones, ¿cómo esperan los responsables políticos poder luchar eficazmente contra el desempleo juvenil? 

Como nos recuerda Éric Hayer, Director de estudios del Observatorio Francés de Coyuntura Económica (OFCE), bastaría con un 2% de crecimiento para absorber el paro masivo y relanzar la maquinaria económica. Esto es imposible hoy en día, dado que la política económica que se lleva a cabo a escala europea está basada en la reducción de los déficits públicos, lo que contrae la demanda y por tanto, la actividad. El "contrato de generación" de François Hollande no cambiará nada ya que, llegado el momento, las empresas no harán contratos indefinidos a los jóvenes mientras no tengan visibilidad sobre su futuro económico.

Hoy en día, ni siquiera la vía del emprendimiento puede servir de alternativa para sacar a los jóvenes del paro, porque las fuentes de financiación procedentes de los actores financieros tradicionales, son escasas. La financiación a las pymes es cada vez más complicada, a pesar de las soluciones alternativas de urgencia como el microcrédito o la financiación participativa (crowfunding). La problemática del mercado de trabajo es común y global al conjunto de economías europeas, pero la falta de coordinación política afecta a la eficacia de una solución global. La respuesta debe tener en consideración el riesgo de competencia desleal (dumping social, económico, medioambiental). Efectivamente, este enfoque deberá poner plenamente en perspectiva la armonización de los sistemas fiscales, del mercado de trabajo, de la seguridad social, del desempleo, y llegado el momento, del sistema de pensiones de jubilación. En una zona económica donde los capitales y las personas pueden circular libremente, ofreciendo teóricamente una adecuación entre la oferta y la demanda, las disparidades frenan esta armonía.

Aunque existir existen, los dispositivos compensatorios son débiles: el Fondo Social Europeo (FSE), el programa francés vía las oficinas de empleo y las agencias de empleo joven, el programa Juventud en Movimiento (JEM).  Pero ninguno de ellos está a la altura del problema. El Parlamento Europeo ha reclamado un presupuesto más ambicioso para luchar contra esta pandemia económica. El economista francés Thomas Piketty nos recordaba que la crisis de confianza económica y política se debió a las disparidades dentro de la zona euro entre 18 sistemas fiscales diferentes, 18 tipos de interés, 18 deudas diferentes y 18 políticas presupuestarias.

¿Qué representatividad democrática  hay para la nueva generación ?

Un estudio publicado por France Télévisionspublicada por Le Monde el 25 de febrero de 2014, alertaba ya sobre el sentimiento de frustración y de injusticia que tiene la juventud. El estudio destacaba las inquietudes de los jóvenes franceses que se convierten en fractura social y en desconfianza hacia la clase política. En efecto, el 71% de los franceses son conscientes de que sus hijos vivirán peor que ellos. Algunos elementos pueden explicar las inquietantes cifras plasmadas en este estudio. En primer lugar, la política de austeridad que asfixia la economía. Una rigidez del mercado de trabajo que solo deja sitio a los becarios (Insiders contra outsiders); en definitiva, la tasa de paro y la precariedad de su situación. El conjunto de esos elementos alimenta los temores de la generación Y (nacida entre los años 80 y 90) y exacerba su rencor hacia la clase política.

Por ahora, las respuestas políticas no han estado a la altura de este desafío. En el fondo, pocas cosas han cambiado tras la presencia de Jean-Marie Le Pen en el segundo turno de las elecciones presidenciales en 2002. Entre tanto, el Frente Nacional ha pasado a ocupar un lugar importante en el panorama político francés, apoyándose en los continuos escándalos y en la ineficacia política del "bloque republicano". Con casi el 25% de votos obtenidos en las últimas elecciones legislativas europeas, el FN se ha convertido en el primer partido de Francia cuya principal reserva electoral son los jóvenes. Además, los casi 27 millones de abstencionistas en las últimas elecciones, deberían alertarnos igualmente sobre la debilidad de la oferta política. El abandono político de los partidos tradicionales por parte de los jóvenes ha dejado como única arma el voto de la desesperación y de la ira para oponerse a una Europa que solo se concentra en una competitividad asfixiante de nuestros modelos sociales. 

La juventud, hoy en día la generación Y, es contemplada cuando vota, como un electorado que simplemente calca las convicciones políticas de sus padres. Como si sus problemas fueran idénticos a los nuestros. Debemos pues, ser tratados como un componente político real, de lo contrario seremos utilizados políticamente tanto por parte de la derecha como por parte de la izquierda, en cada convocatoria electoral, únicamente para rejuvenecer la imagen de los partidos. Nuestro papel no debe ser solo el de  sufrir el "saneamiento" de las finanzas públicas para hacer frente a las deudas contraidas por la generación de los Gloriosos Treintañeros.

"Con cada generación nace un pueblo nuevo". Sería bueno guardar en nuestra memoria esta frase de Alexis de Tocqueville llena de sentido común. La ambición de este siglo debe conjugarse con la emergencia de la situación actual. Nuestra juventud rebosa de talentos y de ganas, y tiene sed de éxito. Debemos lograr de expresarnos libremente, aún  a riesgo de, como señalaba Jacques Attali, dejarnos llevar por la ira : "Es una fuerza vital que no encuentra la manera de expresarse en un país" . Por eso, debemos ser capaces de emanciparnos intelectualmente para tomar el relevo de nuestra propia ambición.

El papel del político es crear puentes entre el pasado y el futuro. Esperando una respuesta a la altura de estos retos, cafébabel en colaboración con Politicus os invita a su conferencia sobre el empleo juvenil