Emprendedores ecologistas en Bruselas

Artículo publicado el 24 de Enero de 2011
Artículo publicado el 24 de Enero de 2011
Hace tres años, la greco-danesa Nike Kondakis encontró un paracaídas usado tirado en el suelo y decidió que sería un material excelente para un vestido. Ahora, con 28 años, es la propietaria de una pequeña empresa de moda hecha con paracaídas y joyas de madera vieja en Kenia. No es más que un ejemplo entre muchos otros de cómo compaginar ecología y ánimo de lucro.

“La moda siempre ha sido una afición verde para mí, en lo que concierne a rediseñar cosas que ya tenía”, explica Nike Kondakis sobre un paquete de astillas moradas. Ella es una de los eco-empresarios de todo el mundo que participaron en el taller de co-creación organizado por la Generation Europe Foundation (GEF) en Bruselas el pasado diciembre. “Trabajé un año en un proyecto de desarrollo para las chicas de la tribu massai de Kenia. Luego lo dejé en manos de dos gestores locales y creé mi empresa”. Profesionales y representantes de los sectores público, privado y social estuvieron tres días pensando en formas de crear proyectos sostenibles en sus respectivos países.

Bruselas, una gran anfitriona

La capital europea acoge con regularidad este tipo de convenciones. Ya sea por su proximidad al centro de decisiones (El Consejo Europeo y su Oficina de Medioambiente), por la cosmopolita atmósfera de una ciudad en la que casi ninguna lengua es extranjera, o por una combinación de factores, Bruselas continúa siendo un importante centro neurálgico verde y de colaboración con la Green Streets Conference, la próxima European Convention 2011 y la  Green Week, la mayor conferencia anual sobre política medioambiental y cuya decimoprimera edición tendrá lugar en mayo de 2011.

Esta moda ecológica lleva tantos años barriendo el planeta, que parece haber superado los pensamientos capitalista y socialista. Nike cuenta con siete empleados y crea prendas a medida por unos mil dólares cada una. Sin embargo, ella no es una idealista que decidió luchar contra la contaminante industria de la moda, sino una astuta mujer de negocios que tuvo una idea original y que la está llevando a cabo con éxito. Cuando se le pregunta por cómo enfocar la falta de conciencia verde en Kenia, da una respuesta impropia de un político. “Yo no voy a arreglar eso. No tengo ninguna intención de hacerlo”.

Los negocios ecologistas

La nueva empresa de Jean-Claude Bwenge, Entreprise la Perfection, trabaja en varios proyectos ecológicos, incluidas las energías renovables, el biogás y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). “Todos tenemos que hacer el esfuerzo de apoyar los negocios verdes y luchar contra los que degradan el medio ambiente como camino para eliminar las actividades contaminantes y, así, salvar el mundo”, afirma este ingeniero y empresario de Ruanda en el folleto de su taller. Cara a cara, este hombre de 29 años reconoce que sus motivos para escoger este proyecto fueron bastante menos románticos. “En el ámbito verde estás seguro de no correr ningún riesgo. Con otras tecnologías, las autoridades pueden llegar a los tres días y parar la producción. Por el contrario, centrarse en las tecnologías verdes significa que puedes conseguir apoyo por su parte”.

Poco a poco, pero sólidamente, estamos consiguiendo lo que Stien Michielis, el guía del taller GEF, llama un “matrimonio entre los hombres de negocios y los ecologistas". El blogger y activista turco Didem Uygun, de 22 años, añade:  "Hay muchas personas activas que trabajan para hacer de este mundo un lugar mejor, pero piensan que los negocios son un área maldita y oscura. Es más sostenible en los negocios, creas dinero para re-invertir en proyectos sociales y medioambientales y puede medirse mejor en el mercado”. Otro empresario es Tariq al Olaimy, un joven de 22 años procedente de Bahrein y y co-fundador y director de Al Tamasuk (término árabe para “cohesión”), un premiado empresario social que impulsa la concienciación sobre la diabetes mediante la educación. “He estado pensando en cómo enfocar el tema desde la iniciativa social”, comenta Tariq; “pero, por el momento, el catalizador fue la Global Entrepreneurship Week (Semana de la Iniciativa Global) del año 2009 en Bahrein. Fue una competición de planes de negocios en la que presentas una idea y obtienes los fondos necesarios. Conocí a los otros tres co-fundadores allí, con los que realmente conecté ¡y además gané!”. La organización de los talleres educativos sobre la diabetes fue realizada en la oscuridad por personas ciegas para transmitir lo que se siente al perder la vista por culpa de una retinopatía diabética. Los sueldos provienen de los talleres corporativos por los que Al Tamasuk cobra, y sus beneficios se invierten en realizar talleres gratis para las escuelas.

Alguno podría discutir que mezclar negocios y placer es un matrimonio maldito. Después de todo, ¿quién daña más el medio ambiente que los principales conglomerados y grandes empresas? Sin embargo, un segundo vistazo revela un fundamento diferente: cuidar el medio ambiente se está volviendo más rentable que contaminarlo, y ¿no es eso por lo que se ha estado luchando?

Fotos: (cc) kygp/ Flickr; © Diana Duarte