En busca del Jeremy Corbyn alemán

Artículo publicado el 6 de Agosto de 2015
Artículo publicado el 6 de Agosto de 2015

Los partidos socialdemócratas de toda Europa están siendo extrañamente autodestructivos estos días. Por ejemplo, a los socialdemócratas alemanes se les ha dado particularmente bien últimamente molestar a sus votantes. Jeremy Corbyn, uno de los candidatos a liderar el Partido Laborista británico, podría ser quien cambie las reglas del juego para terminar con la actual hegemonía conservadora.

Hace unos días, el político alemán Torsten Albig dijo que la canciller Angela Merkel había hecho un trabajo "excelente". Pero Albig no es uno de esos diputados sin cartera que suplican ascender. Más bien al contrario, es de hecho el Ministr-Presidente socialdemócrata (Ministerpräsident en alemán) del estado de Schleswig-Holstein, al norte de Alemania. Al mismo tiempo, sugirió que no merecería la pena proponer un candidato a Canciller para las elecciones generales de 2017, sencillamente porque "sería demasiado complicado ganar unas elecciones contra la Canciller actual". Esta consideración muestra la trágica situación en la que se encuentra el partido socialdemócrata Sozialdemokratische Partei Deutschlands (SPD).

El sadismo parece haber reemplazado a la esperanza. La última vez que el SPD se situó por encima de los Demócratas Cristianos (CDU) de Merkel en las encuestas fue en 2006, según el instituto Forsa. Actualmente la intención de voto del SPD se sitúa en el 24%, mientras que la CDU casi dobla esta puntuación (41%). Junto con el SPD como socio minoritario, la CDU de Merkel gobierna Alemania en coalición cómodamente desde hace diez años. No es improbable que la canciller pudiera batir un nuevo record si reemplaza a Helmut Kohl (CDU), que lleva en una oficina la asombrosa cifra de 16 años.

¿Por qué votar por la Merkel-élite?

Pero la profunda crisis del SPD no es una coincidencia. Su líder (también Ministro de Asuntos Económicos alemán) Sigmar Gabriel ofrece pocas alternativas a las políticas de Merkel. Al contrario, apoyó los duros términos del rescate impuestos al Gobierno griego que habían sido propuestos por el Ministro de Finanzas Schäuble (CDU). Esta actitud no funciona demasiado bien con las bases de su partido, que habrían deseado un acuerdo más "humano" con Grecia. Gabriel se distanció más tarde de la propuesta de Shcäuble de un "Grexit" temporal cuando las negociaciones sobre el rescate ya habían terminado.

Algunos han llegado a decir que Gabriel quería a Grecia fuera de la Eurozona. Lo que le hace aún más impopular dentro de su propio partido es que sigue siendo muy ambiguo en relación con el posible Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (el llamado TTIP) con Estados Unidos. Muchos socialdemocrátas desearían que se mantuviera fuerte contra este acuerdo que muchos piensan que sólo beneficiará a las multinacionales. En lugar de eso, Gabriel permanece indeciso y se inclina hacia refendar el acuerdo. En vista de esto, la pregunta se convierte entonces en: ¿Cómo puede el SPD ganar las elecciones si el partido se presenta a sí mismo como el representante moderado del Gobierno conservador?

La muerte prematura del Laborismo

El Partido Laborista británico cómo los anuncios sobre la muerte de un partido pueden ser a veces prematuros -incluso cuando el paciente parece haber dejado de respirar. El partido hermano del SPD sufrió una derrota histórica tras perder las elecciones de mayo por goleada. Ahora, el veterano de la izquierda Jeremy Corbyn se situa primero en las encuestas, por encima de Blair y de los candidatos centristas, mientras el partido parece elegir a su nuevo líder (que será anunciado el próximo 12 de septiembre). 

Este "dinosaurio marxista", como el consejero tory por Hampstead Oliver Cooper le apodó, lidera las encuestas en la batalla por el liderazgo del partido. La novedad está en que Corbyn se sitúa sin dudarlo en contra de los recortes en bienestar y mantienen sus principios sobre la precariedad y los menos favorecidos en su país. Casi como el SPD en Alemania, el Partido Laborista tuvo líderes indecisos en el pasado. El New Statesman describe así la reciente campaña electoral: "HQ estuvo produciendo tazas que celebraban una 'dura' postura en temas de inmigración, mientras que un ejército de laboristas trataron de convencer a todo el mundo puerta por puerta de que el Partido Laborista era la alternativa a los racistas de Ukip y del Partido Tory". 

Ahora, Corbyn continúa instransijente en su campaña para una mejor redistribución y la renacionalización de los servicios públicos, al mismo tiempo que se opone a las guerras británicas en el extranjero. Las tazas de Corbyn acabarán representando signos de la paz, en caso de que se asegure el puesto como líder del partido.

Viviendo en las sombras

El arriba mencionado consejero tory Cooper, tenía razón cuando afirmaba: "Nuestras ideas mo sólo ganan cuando lo hace nuestro partido, sino cuando es el otro partido quien las defiende también". En los últimos cinco años, los laboristas sólo se han mezclado con el partido conservador al no ofrecer una alternativa consistente. La mayoría de diputados laboristas se abstuvieron en la votación en Westminster sobre la última roda de recortes en bienestar de los conservadores, lo que agudizó la crisis de identidad del partido aún más. 

Pero entre los 48 laboristas que votaron en contra de los recortes se encontraba, por supuesto, Corbyn. Él personifica una alternativa creíble y envía una fuerte señal al pueblo británico de que el partido está listo para mudar a una "nueva piel laborista". No debemos olvidar que cuando se le preguntó por su mayor logro, fue la propia Margaret Thatcher quien dijo: "Tony Blair y el nuevo Partido Laborista". Merkel está probablemente tan orgullosa como Thatcher, dado cómo el SPD se ha amoldado hoy en día a su propia ideología.

Seguramente los personajes de Albig y Gabriel pronto pertenecerán al pasado, teniendo en cuenta que el SPD no quiere seguir siendo la sombra fantasmagórica de Merkel. El SPD debería encontrar a su propio Corbyn.