En Edimburgo no los llaméis 'ninis'

Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2014

Europa los etiqueta de "NEET" (acrónimo de Not in Education, Employment or Training) y España los ha tachado de "ninis": son jóvenes que han decidido abandonar los estudios antes de tiempo, comprometiéndose así el futuro. A menudo retratados como personas sin esperanza o con problemas con las drogas, los NEET de Edimburgo realmente no parecen una generación perdida, más bien al contrario.

No ha sido fácil encontrar a jóvenes NEET en una ciudad como Edimburgo. Después de contactar con el presidente de Tomorrow’s People, una asociación que les ayuda a dar de algún modo un "sentido" a los días sin clase, consigo entrevistar a tres de ellos. La sede de esta asociación está en la periferia de la ciudad, lejos de los fríos barrios institucionales del Ayuntamiento de Edimburgo. Por fuera, un edificio gris de cemento; por dentro, un estallido de color en las paredes y de grafitis. Heather, la responsable, me acoge con una taza de café y me acompaña hasta la sala donde están los chicos trabajando y sirviendo las mesas. Me espera Danielle, de 18 años; lleva un sombrero que le cubre la larga melena y tiene los brazos cruzados. Me da la sensación de que no tiene muchas ganas de hablar conmigo. En cambio, rompemos el hielo mientras me cuenta su experiencia personal. Tuvo un bebé después de terminar el colegio y el embarazo la obligó a abandonar el instituto. Actualmente participa en un programa de voluntariado con Tomorrow’s People. A pesar de que ya no estudia, puntualiza que las actividades que lleva a cabo ahora le están ayudando a crecer y a saber qué es lo que le gusta de verdad. Le pregunto qué piensa de los jóvenes school-leavers y me sorprende la decisión en su respuesta: "a los 16 años [es la edad mínima de escolarización obligatoria en Escocia] me parece bien que dejen de estudiar y que hagan sus propias elecciones". Además, subraya que "creo que quien decide abandonar los estudios debería tener también la misma variedad de opciones".

"Una vez estás fuera se ha terminado"

A la entrevista se unen otros dos chicos: Shawn, de 16 años, y Dean, de 23. Ambos iban a institutos de un cierto nivel, pero suspendieron los exámenes. "Quizá si hubiera estudiado más habría podido seguir, pero después de haber perdido el año no se me dio otra alternativa. Una vez estás fuera se ha terminado", comenta Dean. Después de suspender, la escuela lo dirigió hacia un curso militar. "No es que quisiera entrar en las fuerzas armadas", confiesa, "pero quería seguir estando dentro del sistema educativo". Y la cuestión implica directamente a la escuela escocesa. "No fueron solo los problemas escolares lo que determinaron mi elección", prosigue el joven, "provenimos de comunidades en las que no tenemos un buen ejemplo y no basta con el empeño de los profesores para convencernos de ir a la escuela. Una vez se alcanza una cierta edad, ya no se tiene la fuerza de volver a empezar a aprender desde el principio". Estamos sentados en círculo y tengo curiosidad por saber qué piensan de la etiqueta que les viene atribuida desde Europa, o sea, la de NEET (Not in Education, Employment or Training). Para Danielle "no ayuda al pleno desarrollo de la persona" y, en efecto, la exclusión y la estigmatización no parecen el camino más adecuado. "Tanto el gobierno como Europa deberían esforzarse en promover más actividades también para quien deja de estudiar, de modo que los que suspenden tuvieran más oportunidades y alguna cosa que escribir en el currículum". En esto y respecto a la experiencia positiva en Tomorrow’s People todos los jóvenes están de acuerdo. Una experiencia de este tipo les ha permitido encontrar nuevos amigos y no sentirse solos.

Edimburgo los conoce uno por uno

En realidad, el ayuntamiento de Edimburgo ha emprendido numerosas iniciativas al respecto. Para hacerme una idea, decido ir a su sede, que se encuentra en East Market Street, en el centro de la ciudad. El edificio municipal es muy moderno y me impacta el ir y venir de la gente que se aglomera con carteles colgados al cuello. Por suerte, tengo un punto de referencia: Mr.​ Shaw, el responsable del programa The Edimburgh Guarantee, ideado precisamente para los NEET. Nada más plantearle la primera pregunta me recrimina algo que en cierta manera me satisface. "Yo no hablaría en absoluto de NEET", dice. "En Escocia preferimos hablar de jóvenes en su complejidad. Los definimos como aquellos que necesitan más opciones y más oportunidades". Exacto. Esta es la visión con amplitud de miras que tienen los escoceses al respecto: "sin etiquetas, solo mirar hacia delante y crear nuevas oportunidades". Tengo la impresión de que la mayor parte de los NEET está casi controlada. Y me lo confirma Patricia Thomson, responsable de otra asociación llamada Skills Development Scotland, colaboradora del gobierno y ente esencial para el empleo de los jóvenes NEET. Según Patricia, la agencia sabe exactamente quiénes son los jóvenes en riesgo porque reciben comentarios de las escuelas e intervienen inmediatamente con acciones específicas ahí donde detectan un empeoramiento en los resultados de los estudiantes. En realidad, los datos europeos no siempre hablan claro: "Es cierto que cada año abandonan los estudios 3.500 jóvenes, pero solo un pequeño porcentaje elige malos caminos como el vandalismo o el alcoholismo". Nuevamente se ha invertido el punto de vista inicial. Solo ese día la sede está llena de jóvenes que buscan el puesto de trabajo que más se adapta a ellos.

"Es lícito que Escocia escuche su opinión"

Quiero saber más. Quedo con el profesor David Raffe en el Instituto de Educación y Sociología. Le pido que me comente una cita de François Mitterrand que me impactó: "Si los jóvenes no siempre tienen razón, la sociedad que los ignora y los excluye está, en cambio, siempre equivocada". Sonríe y me dice que está de acuerdo. No es casualidad que los jóvenes de 16 años hayan votado por primera vez en el referéndum del pasado septiembre sobre la independencia escocesa. "Se les responsabiliza, la crisis los ha puesto a prueba más que a nadie". Son ciudadanos, forman parte de la sociedad y "es lícito que Escocia escuche su voz y su opinión. En este momento están pidiendo una cosa: emancipación". Y Edimburgo parece tener los oídos bien abiertos.

Este artículo forma parte de nuestra edición especial EU-IN-MOTION dedicada a Edimburgo, con la colaboración del Parlamento Europeo y de la Fundación Hippocrène.