En el corazón de la naranja – 1: Invierno en Kiev

Artículo publicado el 28 de Enero de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 28 de Enero de 2005

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Primera entrega de una serie de tres reportajes escritos la víspera de las elecciones presidenciales ucranianas del pasado 26 de diciembre. ¿A qué aspiran y qué motiva a los jóvenes que han salido a la calle?

Hrynjokly tiene un futuro prometedor. Desde que este grupo antes desconocido en Ucrania cantó "Razom Nas Bagato", los habitantes de Kiev viven al ritmo de esta canción. Simplemente porque se trata del himno de la campaña de Yuschenko. En la calle Kreshiatyk no se puede andar 100 metros sin escucharla. La ciudad no es la misma desde que el pasado 21 de noviembre se instalaran 600.000 personas en la Plaza de la Independencia -Maidan Nezaleznosti- para oponerse pacíficamente a la falsificación de los resultados de la segunda vuelta. Plaza de los ciudadanos, plaza de campamentos improvisados. Y espacio para la democracia.

Kreshatyk parece desde entonces una tribuna libre. En sus aceras se encuentra toda la juventud de Ucrania, con su buen humor, sus ideales y sus ganas de cambio. Como en todas las revueltas, la juventud es el motor de esta revolución. ¿El invierno de Kiev tendrá un destino diferente al que tuvo la primavera de Praga? Nadie lo sabe aún en este 24 de diciembre, dos días antes del veredicto de las urnas. Pero viendo la cantidad de tiendas de campaña, desde mi perspectiva de europeo occidental, no puedo evitar sentir admiración y envidia por este pueblo que todavía sabe lo que quiere decir luchar por sus derechos…

Ochsana no se ha quitado desde hace un mes su bufanda naranja y su bandera roja y negra, símbolo que significa libertad o muerte. Durante un año aprendió francés en Clermont Ferrand, en el centro de Francia. Pero, al contrario que muchos de sus compatriotas, Ochsana no intentó quedarse en Francia. Su sueño no era emigrar en busca de una vida mejor. Asegura que esta revolución ha cambiado las mentalidades, "Estamos hartos de tener que huir para vivir en libertad. Los jóvenes quieren participar en la construcción de su país. Yanukovich y Kuchma confiscaron los derechos y las riquezas de los ucranianos". Lo único que lamenta es no poder votar, ya que sólo tiene 17 años. Pero las manifestaciones le han permitido comprometerse como deseaba desde hacía mucho tiempo. Muchos de estos jóvenes han faltado a sus exámenes de diciembre o abandonado sus trabajos para unirse a las manifestaciones. Se han previsto incluso "repescas" después de las elecciones. En Kreshatiyk han llegado a estar acampados más de 12000 personas, ahora un poco menos porque la situación está más calmada. En Kiev hay más de diez campamentos, dispersos por distintos lugares de la ciudad. Los jóvenes vienen de todo el país, Kharkov, Lviv, Kiev…

Muchos de ellos, como Oschana, llevan el brazalete amarillo y negro de PORA, movimiento estudiantil que tiene como símbolo un pollito saliendo del cascarón con una cinta "a lo Rambo", imagen de esta juventud combativa y reivindicativa. Brice Bader, un francés que se encuentra también en el campamento y que vive en Kiev con su compañera ucraniana, ha seguido de cerca la evolución de este movimiento. "PORA ha canalizado la energía de estos jóvenes gracias a unos métodos de comunicación muy trabajados. Fueron ellos los que instalaron las primeras tiendas de campaña cerca de la Plaza Kontraktova y de la residencia de Kuchma, demostrando que era posible. También instalaron los primeros campamentos en otras ciudades del país, y trajeron a los manifestantes en autobuses al principio de la revolución cuando el gobierno intentó cerrar los campamentos en las provincias y restringió la venta de billetes de tren hacia Kiev". Aunque se califican a sí mismos de movimiento, PORA dispone de una estructura y de una jerarquía que hacen de ella una verdadera organización. En sus locales de la calle Desiatynna diez personas se ocupan cada día de preparar la "campaña". Su objetivo, como el de OTPOR en Serbia o KMARA en Georgia, está muy claro: erigirse en contrapoder. "Queríamos participar activamente en la escena política y elegimos la no-violencia para proteger la libertad y la democracia. Ahora nos esforzamos para compensar la falta de comunicación que existe en nuestra sociedad para responder así a las necesidades de la población y garantizar unas elecciones limpias", explica Vladimir Khaskiv, director de la campaña civil. Los métodos se han ido perfeccionando con la experiencia: "Hemos creado una base de datos con los números de teléfono móvil de nuestros miembros, lo que nos permite ejercer la máxima presión en un lugar y en un momento dado. También utilizamos Internet para divulgar nuestras ideas. Sin todo esto no habríamos podido conseguir lo que hemos conseguido". La página web proporciona asimismo contactos para organizar las acciones, recortes de prensa, imágenes, fotografías. Con más de 4.000 conexiones cada día, Anastacia Bezverkha no para. Sin dejar de trabajar en la página, nos cuenta cómo PORA ha creado una nueva forma de activismo político que ha dado lugar a una nueva generación de activistas en Ucrania. "Algunos quieren continuar trabajando, influir en la vida política y consolidar así la democracia".

Algunas preguntas continúan sin embargo sin tener respuesta: ¿Cómo ha podido construirse tan rápidamente este movimiento? ¿Por qué se disuelven estos contrapoderes una vez terminada la revolución?