En el ojo del huracán

Artículo publicado el 17 de Agosto de 2007
Artículo publicado el 17 de Agosto de 2007

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Cómo los activistas en Rusia superan la ilusión del poder.

“El 5 de mayo hubo una manifestación por la legalización de la marihuana en el centro de Moscú. Tres participantes fueron detenidos. Como siempre, los seguimos y preguntamos por el motivo de las detenciones. Los funcionarios nos dijeron que fueramos a la comisaría, que allí nos lo explicarían todo. Entonces nos detuvieron: nos retorcieron los brazos por detrás de la espalda, nos lanzaron contra el asfalto y pegaron las cabezas de los chicos contra el suelo. Nos estrangularon y detuvieron a diez personas. Finalmente, nos acusaron de hacer propaganda de las drogas y de resistencia contra el poder estatal”. Julia, de 25 años, activista de la red Youth Human Rights Movement (YHRM) de Moscú, ríe incrédula ante los sucesos que describe. “Solamente hemos reclamado la legalización de la marihuana, ¡esto es legal! Nuestros casos fueron discutidos ante un tribunal durante toda la noche. A las chicas les decretaron unas multas y a los chicos entre diez y quince días de arresto”. Desde hace medio año el grupo de activistas de YHRM de Julia se centra en conseguir que se respete el derecho constitucional de la libertad de reunión. Esto es - a la vista de las numerosas acciones fraudulentas por parte del estado - un trabajo de Sísifo.

Papa Kremlin

El estado ruso, según cuentan los medios europeos desde hace mucho tiempo, es una máquina de poder que oprime cada vez más la libertad del pueblo. En el centro se encuentra el Kremlin y, en la cabina del conductor, su presidente. Esta realidad se puede comprobar con historias como la de Julia, por ejemplo. Sin embargo, ella tiene más en común con la propaganda oficial de lo que parece, ya que, tal y como hace la doctrina del Kremlin, se fija en el estado y en la soberanía. “La gente en Rusia siempre necesita un Papa”, opina un joven que se considera un “radical libre”. ¿Podría ser que lo que hace a la población impotente ante el poder sea esta fijación en la autoridad? El Kremlin crea la realidad en cuyos límites luchan los “demócratas” por la “libertad”. La débil oposición cae en un huracán en cuyo ojo Putin, el Kremlin y Moscú son imaginados. Todo da vueltas en torno a este ojo, que descansa y mira. La ruleta rusa amenaza a todos los que se rebelen contra este centro.

Dominar el huracán

La revolución de Dimitri Makarov quiere ser más que un viaje de carrusel da capo al fine. “Mediante nuestro trabajo tratamos de crear un nuevo espacio social en el que se respete el valor de los derechos humanos”, dice el jurista de YHRM. Hay lugares en los que esta intención se logra mejor que en las calles de Moscú. Por ejemplo, en la Facultad de Sociología (SozFak) de la Universidad Nacional de Moscú (MGU). Allí, Dimitri y el YHRM han conseguido, en cooperación con un grupo de estudiantes descontentos, oponerse a la tormenta retórica del Kremlin.

Según el punto de vista de Dimitri, las condiciones en la SozFak se parecen a un sistema político autoritario en miniatura: “allí hubo un régimen estricto bajo la figura del decano y una mayoría de estudiantes pasivos. Los disidentes, descontentos, discutieron la situación en una cocina de la residencia de estudiantes”. Un puñado de alumnos críticos fundó la plataforma activista “od group”. Alexandrina explica la jerarquía de la SozFak: “el decano nombra a los miembros del Consejo Científico y el Consejo elige al decano. Es un círculo cerrado”. Su compañera de lucha Elja añade: “en una reunión algunos representantes estudiantiles se presentaron de forma agresiva frente a nosotros, e incluso nos llamaron extremistas”. Según Elja, las voces críticas fueron calificadas como “provocadoras”; como una “amenaza al orden del estado”. También la enseñanza en la facultad era defectuosa. Las teorías actuales no se enseñaban y en los seminarios apenas se debatía. Muchos estudiantes llegaban a la facultad no por sus conocimientos o su interés sino gracias a la corrupción.

El “od group” empezó sus manifestaciones a principios de año. El 28 de febrero distribuyeron folletos con sus reclamaciones delante de la facultad. Tras algunos minutos, los estudiantes fueron detenidos por “uso no permitido de medios de comunicación de masas”. El suceso se convirtió en un acontecimiento político, puesto que la cadena de radio independiente Echo Moskau y varios periódicos estuvieron en el lugar de los hechos. El decano de la facultad, Wladimir Dobrenkow, condenó las actividades de los estudiantes y los calificó de “extremistas”. Los estudiantes se defendieron. En la dirección de la MGU, en el Ministerio de Educación y en la Cámara de la Sociedad estatal, el alumnado logró que se crearan comisiones para investigar la calidad de la enseñanza. Como resultado, la dirección les entretuvo con promesas de un cambio lento. La Cámara de la Sociedad calificó las clases como defectuosas y los expertos del Ministerio de Educación descubrieron que los libros de texto del decano de la SozFak, Dobrenkow, habían sido copiados, en su mayoría- ¡plagio!

El cambio climático

Entretanto, las manifestaciones del “od group” han permitido la constitución de un público crítico creciente. Científicos, periodistas y ciudadanos del interior y exterior se han solidarizado con él. Sobre todo ha comenzado un “cambio climático” en el ambiente de la facultad: los estudiantes críticos se presentan con una conciencia de sí mismos desconocida hasta la fecha. Sin embargo, los éxitos son sólo “victorias de etapa” hasta que no haya más pasos por parte de la dirección de la MGU.

Las acciones del “od group” ya tienen un efecto extenso, no solamente sobre la MGU. Las historias sobre la pequeña revolución se propagan por todo el país a través de internet y de contactos privados. El decano se convirtió en objeto de burlas. Esta exitosa historia es un modelo que puede ayudar a los jóvenes a “reírse” de los poderosos y a pasar a la acción. Y todo esto en un país en el que todos observan al Kremlin y éste, por lo tanto, puede vigilarlos a todos.

© Fotos:

Ojo del huracán: ©Riz Ainuddin/flickr

Activistas/Periodista: ©Evgeniya Demina