En la frontera de Europa: de Erasmus en un barrio conservador de Estambul

Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2010
Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2010
Semestre de Erasmus en Estambul. Una vez superado el primer "shock" cultural, que no fue más que un pequeño susto, llego a la conclusión de que la experiencia me ha enriquecido mucho.

Mientras mi avión inicia las maniobras de aterrizaje en el Aeropuerto Atatürk de Estambul, me sobreviene un breve ataque de pánico. De repente me da por pensar que todo podría salir mal; a fin de cuentas, es la primera vez que visito Turquía y no hablo ni una palabra de turco. 

Seis personas en 20 metros cuadrados: la residencia femenina

Al llegar a la residencia femenina de estudiantes, me reciben tres mujeres de la administración. Sonríen con amabilidad y me ofrecen un cargado café turco, pero no hablan nada de inglés. Ya que no se me ocurre otra solución, firmo la lista de normas de la residencia sin comprender su significado. No tengo de qué preocuparme, pienso, hasta que más adelante una estudiante estonia me explica lo que he firmado: la residencia cierra a las ocho y están prohibidas las visitas, especialmente las masculinas. Además, la posesión y el consumo de alcohol y tabaco se sancionan con rigor.

Me llama la atención, sobre todo, que los jóvenes turcos, a diferencia de lo que sucede en Alemania, estén sometidos a una tutela tan estrecha por parte de sus mayores. Si una estudiante desea salir o pasar la noche fuera, se informa a los padres. Existe también la figura de las "abla" o los "abi", a saber: jóvenes de mayor edad, mujeres las primeras y hombres los últimos, que actúan como interlocutores de los jóvenes estudiantes y vigilan un poco que sus "pupilos" se dediquen primordialmente a sus estudios universitarios. ¿Un sistema así en las residencias de estudiantes alemanas? Absolutamente inconcebible. Ya que su idoneidad merece un debate largo y tendido, me veo inmersa en más de una acalorada discusión acerca de si es conveniente, y cuándo, enviar a los jóvenes fuera de casa para que vivan su vida "solos", como es habitual en Alemania al iniciar la Universidad.

No obstante, hay que reconocer un hecho: en Estambul no he conocido a ninguno de esos jóvenes solitarios, inseguros, y a menudo completamente desubicados que deambulan solos por las grandes ciudades, que no terminan de apañárselas fuera de su entorno habitual ni logran integrarse, y que, por desgracia, tan comunes son en Alemania.

Un modo distinto de debatir en las aulas

"Los profesores siempre están a disposición de los alumnos para conversar, lo que jamás sucedería en Alemania"

Durante mi semestre de intercambio, estudio ciencias políticas en la Universidad Fatih, un centro privado de tendencia conservadora alejado del centro de la ciudad. La gran ventaja con respecto a mi universidad (Marburgo), consiste en que, aquí, los profesores siempre están a disposición de los alumnos para conversar. Además, lo que jamás sucedería en Alemania, el alumno enseguida entabla amistad con el profesor, toma café con él, sabe cuál es su nombre de pila e incluso lo usa. En estas circunstancias, se dispone de mucho tiempo para debatir sobre política, por ejemplo, y el debate suele ser más polémico que aquél al que uno está habituado.

Al analizarlas retrospectivamente, todas esas discusiones me parecen tremendamente valiosas. Me enseñan a explicar mis argumentos y opiniones de un modo fundamentado. "¿Por qué es tan buena la soberanía popular?" En Estambul aprendo a cuestionar mi propia visión del mundo y a no considerar objetivos universales conceptos como "democracia" y "derechos humanos". "El ejército siempre ha velado por la paz y la estabilidad en Turquía", argumenta mi profesor. "Y si en un país existe el riesgo de una guerra civil, tales objetivos representan la máxima prioridad". Me sorprende descubrir que mi idea de lo correcto y lo incorrecto se ha gestado, en gran medida, dentro del marco de mi pequeño mundo. No existe una única solución y las verdades son, siempre, el resultado de la situación de partida y, por lo tanto, no pueden aplicarse universalmente. Una verdadera lástima.

Estambul: Islam y Atatürk

En la metrópoli turca viven casi 17 millones de personas, una aglomeración que refleja la diversidad social de Turquía. Hay de todo: el centro de la ciudad, por ejemplo, es muy animado. Se permite el consumo de alcohol en la calle, se ven travestis sentados en las cafeterías Starbucks, las chicas turcas llevan minifalda... . Aquí la gente cree en la máxima del fundador del Estado turco, Mustafa Kemal Atatürkorientar Turquía hacia Occidente para lograr la prosperidad y la modernidad. La gente con la que me encuentro en la calle considera que el Islam está "obsoleto", y que lo europeo es lo más "in".

Tomo un autobús y viajo durante una hora hacia el este. La estampa que ofrece Estambul aquí es completamente distinta: edificios de gran altura que, uno junto al otro, se alinean hasta donde alcanza la vista y complejos residenciales que habita la clase media turca. Un hombre me explica que los matrimonios concertados son los mejores y que las mujeres son demasiado sensibles para enfrentarse al mundo más allá de la puerta de su casa. Son muy pocas las mujeres que se dejan ver por la calle, y éstas llevan el rostro cubierto, a pesar de que el velo está prohibido en los edificios públicos. En Estambul, las mujeres turcas tienen un truco para cubrirse el pelo de todos modos: no se quitan el velo y, encima de éste, se ponen una peluca. Aunque visualmente suele resultar muy extraño, se trata de una solución comúnmente aceptada.

Por otra parte, las oportunidades de ligar de manera espontánea se reducen a cero; pero cuando me entero de que no prestar atención a una mujer constituye un signo de respeto, comienzo a verlo de un modo distinto. Hasta llego a sentirme verdaderamente bien.

Un semestre de Erasmus en Estambul constituye una experiencia increíblemente enriquecedora. Hay que contar con cierta capacidad de adaptación pero, por lo que a mí respecta, tengo claro que Estambul es una ciudad que he de visitar de nuevo. Y sin tardar mucho: el año que viene escribiré la tesis de mi máster sobre la influencia islámica en la política interior turca, y ¿qué mejor que hacerlo in situ?

Fotos: ©Leif/flickr; ©Objektivist/flickr; ©boublis/flickr; Vídeo ©justuur/Youtube