En las tensiones étnicas de Bosnia, la Unión Europea toma el mando

Artículo publicado el 19 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 19 de Noviembre de 2008
El 10 de noviembre, los ministros de exteriores de la Unión Europea confirmaron que la UE jugaría un papel mayor en Bosnia. El Consejo de Implementación de Paz se reunirá del 19 al 20 de noviembre para revisar los progresos de Bosnia en su camino hacia el autogobierno

El acuerdo Dayton detuvo el derrame de sangre provocado por la limpieza étnica de la guerra de los Balcanes entre 1992 y 1995, hace ya 13 años. Por iniciativa de la comunidad internacional, instauraba inintencionadamente ciertas obstrucciones para el funcionamiento de un Estado multiétnico. Congelando al momento todas las peleas entre los partidos, establecía dos entidades mayoritariamente autónomas: la Federación Bosnio-Croata y la República Srpska. Ambas autonomías tienen su propio presidente, parlamento, gobierno, policía y sistema judiciales; pero la constitución concede a cada uno de los grupos étnicos tripartitos -serbios, bosniacos (bosnios musulmanes) y croatas– el derecho de bloquear las decisiones de las instituciones centrales, debilitándolas so pretexto de ir en contra de los intereses de algunos de estos grupos.

Algunos analistas, preocupados por los derechos de los grupos étnicos más que por los de los ciudadanos, dicen que la constitución de Dayton a encerrado a Bosnia en un ciclo de disputas nacionalistas interminables. Esto volvió a probarse tras las elecciones locales del 5 de octubre: utilizando una retórica de odio étnico más que de discusión de los problemas locales y el derecho al veto, los nacionalistas han hecho que el funcionamiento normal de Bosnia sea prácticamente imposible. La mayoría de los partidos bosniacos acordaron así aceptar las exigencias de la UE para cambiar la constitución a principios de noviembre. Sin embargo, esto puede producir una escalada en las tensiones étnicas.

Visiones étnicas de Bosnia-Herzegovina

(Imagen: Halbkreis/ Republic of Srpska government/ Wikipedia)Los bosniacos ven la existencia de la República Srpska como el resultado de la limpieza étnica que tuvo lugar durante la guerra. La ‘aceptaron’ a punta de pistola para conseguir el acuerdo Dayton. El presidente bosnio, miembro musulmán del tripartito, Haris Silajdzic, ha abogado frecuentemente por la abolición de la entidad serbia.

Cuando el líder de guerra de la República Srpska, Radovan Karadzic, fue arrestado y extraditado para ser juzgado en el tribunal de la Haya el 22 de julio, Silajdzic dijo que esto debería llevar al fin de la República Srpska: “Karadzic ha sido arrestado pero su proyecto aún late y respira. La comunidad internacional tiene el deber de borrar los efectos del genocidio en Bosnia”, dijo en una entrevista con la BBC. Por eso, no es sorprendente que los bosniacos vean en las exigencias de la UE por instituciones centrales más fuertes una oportunidad de oro para crear una Bosnia más centralizada. Silajdzic no parece querer comprometerse en maquillar sus intenciones: en 2006, bloqueó un paquete de reformas constitucionales, conocidas como el ‘paquete de abril’, porque no debilitaba las entidades, como el había exigido.

Los serbios, aterrorizados por la idea de una dominancia musulmana, han utilizado su veto cada vez que ha habido un signo de refuerzo centralista. El primer ministro de Republica Srpska, Minorad Dodik, ha amenazado repetidamente con la secesión. En una entrevista en televisión dijo que estaba listo para “forcejear” con cualquier tropa internacional de occidente y llevar a su entidad “hacia la independencia”. Los analistas creen que cualquier intento de separación podría ser la chispa para encender otra guerra.

El papel de la comunidad internacional

“Los extranjeros han convertido a nuestro país en un laboratorio internacional que no tiene nada que ver con Bosnia-Herzegovina”

Los serbios se oponen a cualquier intervención: “los extranjeros han convertido a nuestro país en un laboratorio internacional para probar proyectos que no tienen nada que ver con Bosnia-Herzegovina”, declaró el primer ministro de Bosnia, el serbio Nikola Spiric, al periódico de centro-derecha Dnevni Avaz el 13 de septiembre. Dodik ha enfatizado que los cambios al documento legal más importante de su país “no incumbe a nadie de fuera de él”. Pero los políticos bosniacos cuentan con la comunidad internacional: “Tanto EE UU como la UE deberían trabajar en arreglar lo que han hecho”, dijo Sulejman Tihic, diputado del Bosniak SDA (partido por la acción democrática), al diario bosnio Dnevni List el 31 de agosto. Este periódico es especialmente popular entre los bosnio-croatas.

La comunidad internacional parece querer conservar la configuración presente: “La Republica Srpska no tiene el derecho de secesión de Bosnia-Herzegovina, al igual que nadie puede abolir unilateralmente la misma”, dijo Miroslav Lajcak, alto representante diplomático de la UE en Bosnia-Herzegovina el 30 de enero. “Bosnia-Herzegovina es un Estado reconocido internacionalmente y su integridad territorial está garantizada por el Acuerdo de Paz de Dayton, su existencia no puede ser cuestionada”. Por el momento, la comunidad internacional tiene la autoridad máxima en Bosnia. Su alto representante puede imponer leyes y detener a oficiales obstructivos. Los observadores no creen que esta posición pueda mantenerse cuando los presupuestos se cambien en junio de 2009 y es posible que se tome alguna decisión al respecto durante en Consejo de Implementación de Paz del 19 al 20 de noviembre. La UE, que será el organismo que tome control del Consejo parece favorecer la posesión de Bosnia de este proceso, por lo que será poco probable que se retenga el poder absoluto del alto representante.

(Foto: wodnerduck/ Flickr)

Tanto analistas como diplomáticos creen que Bosnia aún no puede prescindir de la presencia internacional. Parece ser que ninguna fuerza doméstica podría desafiar el status quo; pero, sin embargo, la comunidad internacional debería cambiar su enfoque para reconciliar a los grupos étnicos. Los bosniacos necesitan aceptar la existencia de la República Srpska y dejar de relacionarla con los crímenes que se cometieron durante la guerra. Los serbios necesitan dejar de pensar que cualquier cambio que se proponga es una amenaza a sus intereses e incluso a su misma existencia. La comunidad internacional deberá crear una atmósfera de confianza entre los grupos étnicos y potenciar la emergencia de políticos más moderados.