¿Encaminados hacia la teocracia?

Artículo publicado el 7 de Junio de 2005
Artículo publicado el 7 de Junio de 2005

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El ayatollah chií al-Sistani reclama la introducción de la sharia en la nueva constitución iraquí y despierta con ello el miedo a la islamización de Irak.

Por Irak vaga el rumor de un golpe islamista a la constitución: el Derecho tradicional -la Sharia- debe ser la única base para la legislación de la nueva constitución iraquí. La Alianza Iraquí chií obtuvo la mayoría de los escaños en las elecciones parlamentarias de enero de 2005. Por lo tanto ejercerá una influencia notable en la elaboración de la constitución que se cerrará el 15 de agosto. La Alianza cuenta con el apoyo del gran ayatollah Alí al-Sistani, que goza del respeto y la admiración de los chiítas. Pero el anciano de turbante negro y barba blanca recuerda en el extranjero a los revolucionarios iraníes. Con ello despierta el miedo a que los chiíes rechazen el modelo democrático en favor de uno teocrático similar al iraní.

Los islamistas no cuentan con un amplio apoyo

El debate sobre el papel del Islam se muestra en la posición legal de la Sharia. En la constitución transitoria aprobada en abril de 2004, se menciona la Sharia como una de las fuentes para la legislación: las leyes no pueden contradecirla, pero también deben respetar las libertades fundamentales. Los islamistas quieren que se acepte la Sharia como la única fuente válida para el cuerpo legislativo. Sin embargo, no está claro cuáles serían las consecuencias más inmediatas si se pusiera en práctica esta imposición. El ejemplo de los países vecinos muestra que la aceptación de la Sharia no conlleva la puesta en práctica de la misma. De la voluntad política depende la puesta en práctica de la Sharia así como su interpretación y aplicación en los juzgados. La cláusula constitucional que incluye la Sharia no tiene ninguna consecuencia política sin un fuerte movimiento islamista.

Irak no cuenta con un movimiento islamista organizado y masivo, ya que bajo el gobierno del partido socialista y secular Baaz se suprimieron todos los grupos de la oposición. Mientras los parientes musulmanes en Egipto y Jordania, de Hisbulá en Líbano, de Hamás en Palestina o de Jamaat-i Islami en Pakistán, han construido a través de sus hospitales, escuelas y mezquitas un Estado paralelo y ejercen una gran influencia sobre la política y la sociedad, Irak no cuenta con un amplio respaldo islamista.

La estrella de al-Sadr se hunde

Aun cuando el grupo terrorista de al-Zarqawi, brazo local de Al-Qaeda, o las milicias de Muqtada al-Sadr, ala militante de los chiíes, tienen cierto poder con su política islamista y violenta, no se debería sobrevalorar su posición dentro de la sociedad. El joven al-Sadr, que debe sobre todo su autoridad y sus simpatizantes a su padre, jugó un papel importante en la oposición a la dictadura. No obstante, con el uso excesivo de la violencia ha perdido bastante apoyo.

A esto también ha contribuido su derrota frente a al-Sistaní. El gran ayatollah de Nayaf cuenta con el respeto de la comunidad chií tanto en cuestiones teológicas como políticas. Su llamamiento a la no violencia, a la cooperación y participación han ayudado a que las zonas chiíes hayan permanecido tranquilas durante las elecciones.

Teocrático no, pero ultraconservador sí

Con la victoria de los chiíes, al-Sistaní tiene un control directo sobre la creación de la constitución. Sin embargo, siempre ha rechazado que el Islam tenga un papel político como en el modelo iraní, en el que las autoridades religiosas tienen la última palabra en la política. Que una autoridad religiosa ejerza el poder político supone una innovación teológica opuesta a la tradición chií del quietismo, según la cual se separa estrictamente la religión de la política.

No es de temer la introducción de la teocracia por parte de al-Sistaní, pero tampoco hay que esperar una sociedad moderna y secular. A pesar de sus convicciones moderadas sobre la política, al-Sistaní sí defiende una visión del mundo muy conservadora y estrictamente religiosa que deja poca libertad a las mujeres. Además, ha proclamado en febrero la Sharia como única fuente legislativa. Si esto no tuviera consecuencias inmediatas para las leyes y la aplicación de las mismas, se podría considerar como un indicador de la relación entre las fuerzas políticas en Irak. Si el Islam político gana influencia en Irak, la Sharia como única fuente legislativa sí podría preparar el camino a otras medidas para la islamización de la sociedad.