Ensalada de primavera

Artículo publicado el 3 de Mayo de 2006
Artículo publicado el 3 de Mayo de 2006

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Lo mejor que hay para apreciar la frescura de la primavera es una ensalada. Pero al hacer la compra, es importarte no alterarse y permanecer “tan fresco como una lechuga”. Especialmente cuando al llegar a la caja uno se da cuenta de que olvidó el dinero en casa. Como dirían los franceses: “no tengo ni para rábanos” (ne pas avoir un radis). En ese caso, hay que asegurarse de no ponerse “tan rojo como un tomate” de la vergüenza. Tan sólo hay que decir, “lo siento” con la mejor de las sonrisas y "carottes sont cuites", ¡asunto acabado! (Zanahorias listas). Los verdaderos problemas aparecen al volver a casa con las manos vacías “da hast du den Salat”, diría un alemán: "¡vaya ensalada que tienres!".

Quizás entonces uno debería hacer una paradita de camino a casa para conseguir una rama de olivo, y así escapar del peor de los castigos. Como se diría en Bulgaria: “no hay limones sin limonada” (Mal que por bien no venga).