Enterrar el trauma húngaro del tratado de Trianon

Artículo publicado el 10 de Noviembre de 2006
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Artículo publicado el 10 de Noviembre de 2006

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El tratado de Trianon, firmado el 4 de junio de 1920 en Versalles, puso fin a la primera guerra mundial. Hoy es aún un tabú en Hungría y aviva los debates nacionalistas y la división en Europa oriental.

A consecuencia del tratado de Trianon, Hungría perdió el 72% de sus 325.000 km2 de territorio y un 64% de su población, en aquel entonces de 20.900.000 habitantes. Esto explica la razón por la que un tercio de los húngaros actuales viven fuera del país.

Han pasado ochenta años desde entonces, pero los magiares todavía no han superado este trauma. Puede parecer absurdo, pero los húngaros aún recriminan a los franceses a causa del tratado. En el momento de firmarse, la delegación francesa impulsó con firmeza el establecimiento de la paz a pesar de la oposición frontal de los políticos húngaros.

Discordia a causa del tratado

¿Por qué las consecuencias del tratado de Trianon son tan importantes para los húngaros? Durante las décadas previas a la primera guerra mundial, los políticos de la "gran Hungría" no defendieron los intereses y los derechos de las diferentes etnias que habitaban el extenso territorio. Sin embargo, hacia el final del siglo XIX estas etnias constituían alrededor del 50% de la población. A causa de la firma del tratado de Trianon, cientos de pueblos y ciudades íntegramente húngaras cayeron bajo el control extranjero. Rumanos, serbios y eslovacos se tomaron la revancha por décadas de discriminación.

Los tratados "de paz" firmados después de la primera guerra mundial pretendían mantener a las naciones derrotadas en una situación de debilidad. Es evidente que aquellos tratados estaban destinados a provocar incluso más conflictos, en lugar de a mantener una paz duradera.

Es una peculiaridad de Europa oriental: el tratado de Trianon no ha sido oficialmente abordado desde entonces. En Hungría es, todavía hoy, un tabú político. De hecho, incluso el aclamado poeta József Attila, un conocido comunista durante el período de entreguerras, no fue perdonado. Uno de sus poemas, en el que criticaba el tratado, desapareció de sus antologías y sólo reapareció recientemente en una de sus nuevas ediciones.

La consideración del tratado de Trianon no es mejor en otros países, en los que en ocasiones los políticos alimentan las campañas electorales invocando el odio general hacia los húngaros y la amenaza de la "gran Hungría". Aunque hay voces revisionistas entre los húngaros nacionalistas marginados, esas "fuerzas" están lejos de representar un peligro. Sin embargo en algunos de los países vecinos, como en Eslovaquia, partidos abiertamente antihúngaros son muy fuertes. Estos grupos podrían dañar seriamente las ya frágiles relaciones entre los países de la cuenca de los Cárpatos.

Resolver los conflictos y enfrentar nuestro pasado

Uno podría creer, razonablemente, que una vez estos países se incorporen a la UE, estas tensiones desaparecerán. Pero Europa ha demostrado que es incapaz de resolver los conflictos étnicos de sus Estados miembro. Las tensiones en Irlanda del Norte, Córcega, el País Vasco y Bélgica ilustran esta incapacidad. ¿Por qué iba a ser distinto en Hungría?

El conflicto sobre el tratado de Trianon sólo se resolverá si deja de ser un tabú y ocupa un lugar privilegiado en los programas de estudios en las escuelas. Trianon debe enseñarse y debe hablarse sobre él concediéndosele la importancia que tiene. Deberíamos dejar de culpar siempre a los demás y de quejarnos acerca de nuestro orgullo nacional herido. No importa lo doloroso que sea. Tenemos que enterrar Trianon de una vez por todas.

El acuerdo humilló a los húngaros, dividió el territorio y separó a familias enteras. Pero la gente hizo algo que los moradores de Europa central y oriental hacen bien: aprender a vivir con la nueva situación y enterrar los recuerdos tristes. Sin embargo, las generaciones jóvenes y de mediana edad no pueden hacer frente a esta actitud de negación. Se sienten como elefantes en una cacharrería. ¿Cómo pueden entender Trianon si los medios y el público lo tratan como un tabú? Los políticos deberían desarmar el extremismo trabajando para enfrentar Trianon hoy en beneficio de las generaciones futuras.

Hasta que no nos hagamos conscientes de lo que Trianon significa para nosotros, las campanas seguirán sonando cada año el 4 de junio a las 4 de la tarde para recordarnos que nuestros muertos sin enterrar están todavía entre nosotros.