Entre religión y laicismo: por qué el Islam aleja a Turquía de Europa

Artículo publicado el 22 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 22 de Septiembre de 2008
“A la prensa danesa y funcionarios públicos no se les debería permitir insultar al Islam. Instamos al gobierno a condenar a todos los partidos responsables por el bien de las relaciones globales de Dinamarca con el mundo islámico”

(Imagen: world economic forum/ Flickr)Estas líneas forman parte de una carta enviada al primer ministro danés, Anders Rasmussen, el 12 de octubre de 2005. Con ella, los embajadores de países islámicos reaccionaron a la publicación de las caricaturas que representaban al profeta Mahoma en el Jyllands Posten de Dinamarca en septiembre de 2005. La petición de restringir la libertad de expresión en un país extranjero fue avalado por Fugen Ok, embajador de Turquía en Dinamarca, un representante de un país que se proclama una democracia laica. Una semana antes, Turquía había entablado negociaciones con países miembros de la UE. Esto perfila la complicada posición en la que Turquía se ha encontrado durante tanto tiempo: ¿Islam o no? Basta con recordar los veintiún párrocos que protestaron en contra de la creciente influencia del Islam en Dinamarca en agosto.

El siglo XX turco se ha visto marcado por un conflicto con el Islam por un lado y por el Kemalismo, una ideología reformadora cuyo fundador fue el primer presidente de la actual República de Turquía Mustafa Kemal Atatürk, por otro. Atatürk expulsó el Islam de la vida pública e introdujo un estricto control sobre las religiones, exigiendo al ejército el papel de guardián de la naturaleza secular del Estado. La política y científica eslovaca Anna Matusková cita cuatro ocasiones en la segunda mitad del siglo XX donde el ejército turco se vio forzado a intervenir contra los gobiernos elegidos democráticamente que intentaban restaurar el Islam en la vida pública. “Solo hace una década desde la última tentativa en 1997”, comenta.

¡Arriba con el pasado y arriba con Europa!

El Kemalismo quiere decir más que la mera separación entre Iglesia y Estado. “En Turquía, el Estado controla estrictamente todas las organizaciones y actividades religiosas. Los imanes son pagados por el Estado”, explica Matusková. Tal histeria puede parecer excesiva. Después de todo, Europa tiene muchos partidos políticos legítimos basados en valores de la religión cristiana. Si la promoción de los valores cristianos en los gestos políticos no amenaza la democracia en el oeste, ¿por qué el Islam sería un problema? Aproximadamente hacia la mitad del último milenio, el imperio otomano controlaba una vasta parte de Europa y Asia, pero gradualmente fue perdiendo sus colonias. 

"En Turquía el Estado controla estrictamente todas las organzaciones y actividades religiosas"

El experto en Turquía Peter Kučera, dice que los intelectuales del imperio otomano habían empezado a darse por vencidos nada menos que por el siglo XVIII, cuando el país comenzaba a rezagar militar, política y económicamente respecto del oeste europeo. “Ellos habían reconocido la superioridad tecnológica de Europa y asumieron que los avances técnicos van de la mano del desarrollo cultural y científico”, explica Kučera. Las reformas de modernización gradual culminaron en la creación de la República de Turquía en 1923, que anunciaba un ataque al Islam en la vida pública.

(Imagen: Encounter/ amazon)El Islam y el cristianismo no se pueden comparar, propugna el especialista en Oriente Robert Spencer en su libro Islam desvelado (2002). Mientras Jesús abogó por el enfoque de la salvación personal y condujo libre de política (“Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”), con el profeta Mahoma nació un líder religioso y político. Él hizo la guerra a los no creyentes y ordenó a sus acólitos asesinar a sus opositores. Del mismo modo, el Corán no solo es un libro espiritual como los Evangelios, también contiene instrucciones concretas sobre las relaciones legales y la vida en sociedad. El Islam significa absoluta e incondicional sumisión a la voluntad de Dios. El mandato de la ley islámica, la Sharia, figura por encima de cualquier ley mundana hecha por el Hombre. Si en el cristianismo es posible hablar de divorcio con la política, no sucede así en el Islam, si el Islam cesa en su interferencia política, estaría traicionando uno de sus principios básicos.

Lo que Atatürk ya sabía

Si la religión invade los asuntos públicos, decía Atatürk, ahogará el progreso y la innovación. “El Islam era percibido como una religión reaccionaria y retrógrada cuyo lugar tuvo que estar bajo el control del Estado y fuera de la sociedad establecida”, explica Kučera. Solo el ejército fue lo bastante fuerte como para desviar la presión de las élites religiosas. Teniendo esto en cuenta, la perspectiva de preservar el laicismo en Turquía se hace más débil. Las encuestas sugieren que el apoyo público está creciendo a favor de las reglas del partido pro-Islámico de Justicia y Desarrollo (AKP). 

El partido islámico cuenta cada vez con más apoyo

Las protestas de los secularistas y las tímidas muestras de unos cuantos académicos después de que el AKP ganara el pleito que pretendía prohibir el partido no pararán el avance de las tendencias islamistas en Turquía. Dentro de las negociaciones de acceso, la UE pide que Turquía reduzca la influencia del ejército en política. Lógicamente, en nombre de la democratización del país, el poder del ejército en política debe disminuirse. Aunque es irónico, el cumplimiento de las exigencias de la UE podría ayudar a quienes quieren que Turquía vuelva a abrazar el Islam.