Entrevista con Ambroise Tézenas, el 'dark tourist'

Artículo publicado el 15 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 15 de Octubre de 2015

Ambroise Tézenas es un fotógrafo francés especializado en paisajes, pero no en cualquiera: Auschwitz, Pripiat, Ruanda, Sri Lanka, son ciudades y países tristemente célebres por su historial catastrófico o por el pasado bárbaro que encierran. Desde 2008, Ambroise Tézenas recorre y fotografía estos lugares un tanto "oscuros", hoy en día cada vez más turísticos. Encuentro.

Ganar pasta a costa de los muertos; esto es lo que nos propone el "turismo negro" o "el turismo de la desolación". ¿La idea? Viajar a lugares íntimamente relacionados con la muerte y con el sufrimiento; visitar las ciudades (o lo que queda de ellas) que han sido el centro de catástrofes naturales causantes de cientos de víctimas. Este nuevo género de vacaciones atrae cada vez a más viajeros. De una oferta turística a otra, la visita puede incluir opciones más o menos siniestras. En Tchernobyl, para poder poner un poco los pelos de punta, un guía os indicará durante toda la visita cuál es el nivel de radioactividad al que está expuesto en cada momento. En las ruinas del terremoto de Wenchuan, no olvidará daros el número exacto de víctimas fallecidas en la catástrofe. En la prisión de Kerosta, podrá incluso participar en el juego de ser un detenido por una noche atroz. En definitiva, un verdadero festín para los sentidos.

Cafébabel: Usted ha trabajado con un profesor de la universidad de Glasgow, el profesor John J. Lennon, que estudia la industria del turismo. Empezó seleccionando una decena de lugares. ¿Cuál fue su método de trabajo y cómo se hizo la selección?

Ambroise Tézenas: Cuando comencé a trabajar sobre el tema me di cuenta de que uno de los padres de la cuestión era el profesor de Glasgow, John J. Lennon. Entre otros, ha escrito el libro Dark Tourism, the incruising interest for death and desaster ("Turismo oscuro, el creciente interés por la muerte y el desastre"), documento de referencia en el tema. Así que fui a su encuentro a Glasgow y luego continuamos trabajando a distancia. La selección de los lugares la realizamos entre los dos. Había lugares obvios de los cuales hablaba en su libro o en sus investigaciones, y después otros que yo seleccioné durante mi investigación. Quería que esta selección ilustrase la noción de "dark tourism", que hubiera un propósito y una reflexión en torno a este concepto. El profesor Lennon firma el prefacio de mi libro, explicando de manera universitaria qué es el turismo de desolación.

Cafébabel: Se fue como fotógrafo, pero dentro de estos grupos de "dark tourists", ¿cuál era su enfoque?

Ambroise Tézenas: De hecho, llamaba a las agencias de viajes, pagaba mis guías y hacía mis visitas como un turista ordinario, con una gran diferencia: un trípode y una cámara de banco óptico. Desde el principio, me fijé unas reglas que he respetado a lo largo de todo el proyecto. En lugar de interesarme por los visitantes y sus motivaciones, me parecía mucho más interesante estudiar la industria de este "dark tourism" y las ofertas turísticas que proponen las agencias. Algunos sitios se mantienen preservados con el verdadero deseo de conmemorar un hecho histórico, pero en otros no dudan en decorar el lugar. Como en la prisión de Kerosta (una cárcel al borde del báltico, gestionada por particulares que alquilan el edificio a la ciudad), donde proponen a los turistas pasar unas horas o una noche en la piel de un detenido, en una de las celdas de la prisión, con un guarda que viene a despertarte en plena noche.

Cafébabel: Para la generación de jóvenes, ¿es "la experiencia vivida" la única manera de entender lo que pasó en estos lugares?

Ambroise Tézenas: El día que visité la prisión de Kerosta, unos jóvenes aceptaron jugar y pasaron una noche como detenidos. Formaban parte de un grupo escolar, y su profesor me confesó que, para él, tenía sentido hacerles vivir ese momento de la historia. Por lo tanto, formaba parte de su método de enseñanza. Aún así, tres niños se desmayaron de angustia durante esa noche...

Cafébabel: ¿Cómo explica usted esa necesidad de "vivir el horror", ese deseo de decir "lo he vivido"? ¿Qué sintió cuando visitó esos lugares de conmemoración?

Ambroise Tézenas: No creo que haya nada que entender, la idea era obervar ese sentimiento, analizarlo y ponerlo en cuestión. Una de las primeras cosas que hay que poner en duda es la interpretación que hace la industria del turismo para su propio interés, dado que la lógica económica de esas agencias de viajes desdeña totalmente la realidad histórica. La oferta turística que proponen ofrece una imagen muy selectiva de la historia, hay lugares conmemorativos, incluso sobre-conmemorados, y otros que pasan desapercibidos.

Cafébabel: Aparte del aspecto documental, hay una estética pulida en sus fotografías. ¿Era parte de sus propósitos mostrar una cierta belleza en estos lugares?

Ambroise Tézenas: Para nada. Soy un fotógrafo que trabaja con un material bastante sencillo: Cámara de banco óptico, película fotográfica y a menudo un solo objetivo. No tengo en cuenta la manifestación pictórica. Pero tras más de veinte años en la fotografía, obviamente uno se construye con el tiempo una escritura fotográfica. Lo que me fascina y obsesiona es el carácter documental de la imagen, aún más en este tipo de lugares en los que, aunque la transcripción es subjetiva, siguen siendo una representación de lo que está sucediendo.

Cafébabel: Trabaja con banco óptico, lo que implica una cierta distancia que, según dice, es indispensable. ¿Por qué es tan importante la fotografía a distancia y qué es lo que le permite hacer?

Ambroise Tézenas: Para mí, el trabajo fotográfico es, en primer lugar, la distancia. Es una forma de implicarse o no en la imagen y de provocar en el espectador una relación que puede ser bien una invitación o bien lo contrario, un distanciamiento. Para un tema como este, detenerse demasiado en los individuos habría sido como señalarles con el dedo, y eso es justo lo contrario de mi enfoque, dado que caeríamos en un énfasis algo caricaturesco. Para mi práctica fotográfica, la cámara de banco óptico se presentó como el instrumento más adaptado para capturar el tema o el paisaje. Por la distancia, pero también por las limitaciones que impone: Un tiempo de instalación largo, pocas películas y por lo tanto pocas fotos, más reflexión. Me gusta la no-inmediatez que implica.

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Leer : Ambroise Tézenas - Tourisme de la désolation