"Eppur si muove!": Entre vespas y burócratas, Roma busca el verde

Artículo publicado el 14 de Abril de 2011
Artículo publicado el 14 de Abril de 2011
A Roma no se la conoce sólo por sus monumentos infinitos, su comida o el carisma de sus habitantes; la maraña de coches que cada día devoran el aire y los edificios es también una parte de la “marca”. Pero, a pesar de la pasividad mostrada por las administraciones públicas, la movilidad verde se abre camino muy lentamente mediante iniciativas ciudadanas.

El mal gestionado transporte público y el tráfico salvaje convierten a la città eterna en un lugar complicado para moverse. Pero su elevado número de scooters, con una proporción de 143,7 por cada 1.000 habitantes, parece ser una gran solución para la movilidad, y las nacientes iniciativas eléctricas invitan a pensar en verde sobre dos ruedas.

Más datos positivos: según datos de Cittalia, el transporte privado en automóvil en 2009 consumió 461,52 millones de litros de gasolina en Roma, un descenso del 44% con respecto al año 2000. La misma caída ha sufrido el consumo de combustible en moto, de unos 41 litros por habitante en 2009. Sin embargo, es bastante difícil apreciar la voluntad de la administración pública para descongestionar esta ciudad de 2,7 millones de habitantes; tras un mes de persecución periodística, el Ayuntamiento de Roma nos ha dejado en una espera sine die para obtener información sobre los programas de movilidad sostenible.

Desmontando el mito de la moto

Sin embargo, sorprende la iniciativa del ciudadano de a pie, organizado en asociaciones y empresas privadas para sortear el tráfico con ingenio o sentido común; así podemos ver cómo la Vespa, una vez más, se agudiza en el país transalpino.

¿Podrá Vespa pagar su deuda con el cine?Un ejemplo de ello es la firma Vialibera, que, con base en Bolonia, vende e investiga soluciones ecológicas para el tráfico italiano. Su director comercial, Gianluca Guarnieri, recalca que la motocicleta es un medio práctico y económico que permite eludir los atascos y acceder a zonas prohibidas para el coche. Este modo de transporte (e icono romántico del cine clásico) funciona mejor en el sur del país por razones obvias: un clima benévolo invita a conducir al descubierto. ¿Es el desconocimiento lo que causa el miedo? Guarnieri recalca que, solo con el uso de un motor eléctrico, uno puede comprobar que la conciencia ecológica se ajusta al bolsillo. El modelo de su firma, la moto Metro, puede recorrer 70 kilómetros con un depósito lleno de energía eléctrica por 0,40 euros, lo que amortizaría el precio de la moto a través del ahorro de carburante.

Conciencia en potencia

Algunos estudios apuntan a la alta sensibilización en temas verdes en Italia: siete de cada 10 ciudadanos, según Cittalia, se preocupa por el medio ambiente. Pero parece que esta sensación aún no se ha traducido en el uso de medios eléctricos. En palabras de Guarneri, la motocicleta eléctrica no genera nada de contaminación; supodría "una reducción total de emisión de dióxido de carbono".

"Gracias a ella mantengo mi trabajo; con el tráfico de Roma sería imposible llegar a ningún lado a tiempo"

¿Y qué opinan los motoristas? Roma, Via del Corso. Los diez usuarios consultados comparten opinión: merece la pena gastar más dinero tanto en la adquisición de la moto, como en su mantenimiento y alimentación posterior. Marcello Chisena es un joven de 34 años y asegura que no recuerda haberse movido en otro medio que no sea la moto. "Gracias a ella mantengo mi trabajo; si no, con el tráfico de Roma sería imposible llegar a ningún lado a tiempo". Al preguntarle si contempla la posibilidad de adquirir un motor eléctrico, nos hace un gesto rematado con esta frase romana: "Li sordiiiii" (¡el dinero!); reaccionan igual Roberto Urbino o Giovanni Pilli, otros amantes de las dos ruedas.

Otra iniciativa interesante son las ciclofficine, un pequeño oasis donde los ciclistas de Roma pueden ir a reparar por un precio simbólico sus bicicletas o aquéllas que puedan servir para crear otras mediante un "sano reciclaje", aclara Erika Serio, usuaria de estos talleres callejeros. La Ciclofficina no es sólo un lugar de reparación, sino también una plataforma ciudadana defensora del los derechos del ciclista y de la movilidad sostenible. La construcción del carril bici o la tan discutida desaparición de los sanpietrini (adoquines) son algunas de las muchas reivindicaciones por las que estos apasionados voluntarios de la bici que, como Erika, luchan cada día, y con una idea muy sencilla: el paso a la bicicleta es cuestión de infraestructuras; “Seguiremos siendo italianos aunque esto cambie, pero menos ruidosos”, añade Erika.

¿Empezarán las administraciones a priorizar las políticas eléctricas y a reforzar el castigo a quienes no respetan las normas? El silencio del Ayuntamiento como respuesta a nuestras llamadas y correos habla por si mismo. Quién sabe: puede que las ideas eléctricas, no contaminantes, silenciosas y resistentes lleguen a imponerse desde abajo.

Este artículo forma parte del programa Green Europe on the ground 2010-2011, la serie de reportajes realizados por cafebabel.com sobre el desarrollo sostenible. Para saber más sobre Green Europe on the ground

Nota: especial agradecimiento a Roberto Ruiz, amigo, motero y periodista de raza.

Foto: Portada (cc) Evil Patrick Shannon/Flickr; Cartel de 'Roman Holiday' (1953)/imdb.com; vídeo: Youtube.com