Erasmus en Estambul: Los mejores momentos de mi vida

Artículo publicado el 24 de Julio de 2009
Artículo publicado el 24 de Julio de 2009
Los estudiantes que pasan su año Erasmus en Estambul tienen dos posibilidades: Sumergirse en la vida bulliciosa y extremadamente politizada de la ciudad o refugiarse en las borracheras del campus. Segunda parte de una experiencia

Una estudiante Erasmus, inscrita en la Halic, universidad privada situada en una zona de mayoría musulmana, me contaba hace poco que ella pertenecía a la exclusiva minoría de estudiantes del campus que no llevan velo, lo cual le sorprendía. Pese a que en la laica Turquía llevar velo está prohibido en lugares públicos, se tolera su presencia en gran parte de las universidades. Sin embargo, no ocurre así en otras en las que no se permite. Mi universidad está en ese grupo y las estudiantes musulmanas deben quitarse obligatoriamente el velo en la puerta de la universidad ante los agentes de seguridad, un ritual que siguen sin que parezcan sentirse especialmente molestas.

Estos días, en la entrada de la Universidad Yildiz, cada estudiante ve como registran meticulosamente su mochila. ¿El motivo? Hace unas semanas hubo un altercado entre estudiantes por motivos políticos y la policía tuvo que intervenir. Una amiga Erasmus que estudia en Yildiz me contó que ese día mientras ella salía del seminario el campus estaba cubierto de una nube de humo. La policía, que en realidad no tiene derecho a entrar en el campus, bombardeó a los protagonistas de la trifulca con gases lacrimógenos hasta que se separaron. La utilización de la violencia por parte del Estado contra sus ciudadanos no solo concierne a los estudiantes preocupados por los límites del poder estatal; es un fenómeno a estudiar con detenimiento.

Tcp909 / Flickr

Siempre y cuando se llegue a poner un pie en la ciudad, que no siempre es el caso. Por ejemplo, los estudiantes Erasmus, que, como a menudo sucede en mi universidad, viven en las tranquilas residencias de estudiantes cerca del campus, situadas a nada menos que dos horas del centro en la zona asiática, no son muy conscientes de estas situaciones. Debido a la distancia no pisan casi nunca la parte europea, donde la vida palpita, y sus amistades se limitan a otros estudiantes Erasmus de su universidad con los que se van de bares y beben tanto alcohol como su bolsillo les permite.

Sus esfuerzos por integrarse en la vida de Estambul son mínimos, y la mayoría no intenta aprender el idioma turco. Existen razones muy claras. Los Erasmus que viven con compañeros de piso de habla turca son minoría. Los que comparten piso –una realidad a la que no están muy acostumbrados por esos lares, sobre todo con personas de diferente sexo- lo hacen con otros Erasmus. “Al principio, claro está, quería vivir con turcos, pero los Erasmus hemos ido encontrando apartamento juntos y ahora no tendría sentido cambiar”. Esa es la respuesta que recibo más a menudo cuando les pregunto el porqué no viven con estudiantes de habla turca si quieren aprender el idioma. Además, el hecho de que en la mayoría de universidades las clases se impartan en inglés no ayuda.

jhefele / FlickrLa lengua es la puerta de entrada a una cultura. Quien quiere aprender un idioma debe comunicarse lo máximo posible con otras personas en la calle, con el conductor de autobús, hacer cursos… Requiere mucho tiempo y puede resultar frustrante. Tras 9 meses en Estambul, la mayoría de las veces no entiendo ni la mitad de lo que me dicen y no puedo leer el periódico, pero al menos sé de qué se habla y puedo hacerme entender. Cuanto más manejo el turco, más me sumerjo en su cultura, en su estilo de vida. Eso me motiva a seguir. Otro estudiante Erasmus que conozco, y que, como yo, ha estado en Estambul durante el pasado semestre, no ha sido capaz de aprender ni a decir “¡hola!” en turco. En lugar de eso, ha ido de fiesta en fiesta y dice querer volver porque ha vivido “los mejores momentos de su vida”.

Al final del primer semestre, cuando la mayoría de estudiantes Erasmus de la Universidad Yeditepe vuelven a casa, algunos organizan una fiesta de despedida. Durante el evento se elegía Miss y Mister. Todos los Erasmus tenían que mostrar sus preferencias en las categorías siguientes: Ausente “no te he visto antes”, fashion “cuando caminas todos dicen: woooow”, cool -que también significa fresco- “si, yo orino cubitos de hielo”, patriota “En mi país…”, curioso “¿qué fue primero el huevo o la gallina?”, altruista “¿estás bien?”, sexy “ups, ¡estás que lo partes!”. No he ido a la mayoría de fiestas Erasmus, pero propondría otra categoría para la próxima: “No brain, no pain”, lo que viene a decir “soy feliz en la ignorancia”. Habría claro está, más de un ganador, y el 'afortunado' recogiendo el premio diría esta frase que ya he oído más de una vez: “No conozco nada de la vida en Estambul, pero al menos he vivido los mejores momentos de mi vida”.

¡Lee aquí la primera parte de la experiencia Erasmus de Harika!