¿Es aún popular el programa Erasmus?

Artículo publicado el 5 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 5 de Mayo de 2009
En Francia, cerca de 4.000 becas Erasmus no encontraron dueño en 2008. ¿Por qué renunciar a una experiencia en el extranjero? Eficacia, dinero, elistimo... Una recopilación de testimonios para comprenderlo

"Somos una promoción de alrededor de 90 alumnos, estudiantes de comunicación y periodismo: solo una decena estábamos motivados por salir de Erasmus", entona Sébastien, estudiante belga. ¿Por qué una participación tan baja, particularmente en una escuela que supuestamente forma gente en materias que se basan en la curiosidad y la apertura al mundo? Cuando escuchamos los testimonios de estudiantes que han decidido optar por la beca Erasmus, aparece cierta inquietud de cara a los estudios: "Yo ya lucho con las asignaturas en francés... Entonces, estudiar en otra lengua...", reconoce Pauline "yo prefiero acabar mis estudios en la misma escuela e ir al extranjero después". 

Hasta para los jóvenes estudiantes de comunicación, la idea de irse varios meses al extranjero intimida a veces: "No me fui de Erasmus porque creo que tenía miedo. Miedo de estar lejos, miedo de salir del sistema escolar que conozco y al que estoy acostumbrado. Por mi parte, tengo la necesidad enmarcarme en el sistema laboral... Imagino que la experiencia es beneficiosa pero no encaja con mi personalidad", explica Justine. Antigua alumna Erasmus en Málaga, su amiga Camille confirma: "Es verdad que no es un ambiente propicio de trabajo. Y hay asignaturas que no se corresponden del todo a las de nuestra universidad de origen". Según un estudio de SOMECON, publicado en 2007, para la comunidad francófona de Bélgica, la experiencia Erasmus, desde el punto de vista universitario, era para el 42% de los estudiante, "beneficiosa" (4% no beneficiosa, 15% indiferente) pero en el plan personal, para el 82% es "muy provechosa". 

Equivalencias penosas

Consenso europeo: los problemas de la burocracia y otros negocios administrativos son un punto negro en las estancias Erasmus. Yoann, que este año cursa sus estudios de medicina en Italia, piensa que la debilidad del programa se encuentra en la falta de información, en el ámbito de los programas escolares propuestos por la facultad" Él observa "muchos acrobacias en los ‘learning agreement’ para hacer coincidir los programas. Nuestras facultades nos autorizan a salir a un destino sin preocuparse de saber si los programas corresponden" Andrea y Marco, dos italianos de Erasmus en Francia, están de acuerdo. "La burocracia, es lo peor!" Coraline y Mylene añaden de forma común, pero con una sonrisa:"la organización durante nuestro Erasmus en Cerdeña, fue la gran olvidada!" Si los últimos informes de la Comisión se congratulan de la mejora, gracias al Erasmus, de los servicios a los estudiantes y de la internacionalización de los sistemas de estudios superiores, vía, entre otros, de los creditos ECTS, todavía queda mucho camino por hacer hacia la homogeneidad de los cursos, para limitar por ejemplo, una gran diferencia entre las asignaturas de la universidad de origen y la de acogida.

(pieter.morlion/flickr)

Erasmus: ¿demasiado caro? 

Pero hay una prioridad que frena a la mayoría de los estudiantes, el aspecto económico. Xavier, un barcelonés de 26 años, explica: "no he participado en el programa Erasmus porque no podía permitírmelo. Pienso que no es un programa accesible para todos. Pero sí para los estudiantes de familias con un buen nivel de vida o las personas que pueden trabajar y poner el dinero de apoyo. Por contra, he participado en el programa Eurodisea en Reims, Francia. Esto me lo he podido permitir económicamente, y es realmente una experiencia que recomiendo". 

La dotación de la Unión Europea para el Erasmus, generalmente, alrededor de 150 euros por mes, no cubre evidentemente las necesidades de un estudiante normal. Para algunos, es una ayuda suficiente, para otros, los cálculos son negativos... 

Encontrar un trabajo de estudiante en el extranjero es más complicado. Además, el aumento del coste de la vida y el empobrecimiento de los estudiantes, impide en muchos casos alcanzar la renta necesaria y puede apagar las ganas de irse. Si a esto se suma el hecho de que la dotación de las becas no llegue hasta el final de la estancia...Valery Pecresse, ministro francés de enseñanza superior ha hecho constar así que "la movilidad internacional concierne solo a una minoría de estudiantes". 

Un estudio de Magalie Ballatore y Thierry Bloss, (2008), pone en tela de juicio el principio proclamado "democrático" del programa. A pesar de la democratización de estas estancias en el extranjero anunciadas en los discursos oficiales, se observa una representación significativamente más elevada de las categorías solventes. En Francia, por ejemplo, la apertura de la enseñanza superior a nuevos públicos no ha hecho más que acentuar las diferencias entre los estudiante según la procedencia social y escolar. El ex presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, declaraba "los estudiantes Erasmus.....contribuyen a forjar una identidad europea común..." Erasmus, ¿hacia una cultura europea elitista?