¿Es cierto que vivimos en la ciudad más invivible de Italia?

Artículo publicado el 25 de Diciembre de 2013
Artículo publicado el 25 de Diciembre de 2013

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

La clasificación de la publicación So­le24O­re ha situado Nápoles en la última posición entre las ciudades italianas y se vuelve a abrir el debate sobre la validez de estas afirmaciones. Los criterios científicos de este periódico se enfrentan a una realidad difícil de entender y seguramente poco idónea para ser descrita mediante cálculos matemáticos.

Puntual como cada año, ha llegado la cla­si­fi­cación del So­le24O­re que valora la habitabilidad de las  capitales de provincia italianas. Nápoles se encuentra en el último lugar de las 107 provincias analizadas basándose en cinco macro-indicadores para cada ciudad: Modo de vida, Servicios y Ambiente, Negocios y Trabajo, Orden público, Población y Tiempo libre. Y también han llegado puntuales la polémica entre los diversos alcaldes, entre los ciudadanos, entre los honorables y entre los expertos en la materia: un debate entre patriotismo y objetividad estadística.

Vamos a ver de mas cerca nuestra ciudad, la última, como he dicho antes, que ha quedado dividida en dos grupos: los napolitanistas y los no-napolitanistas (los llamaré así para que sea más simple). El vídeo de Fan­pa­ge, que tuvo cerca de 38 visualizaciones, nos muestra muy bien cuales son las opiniones de ambas partes, y todo el mundo de los medios sociales se ha posicionado.

El vídeo de RoadT­vI­ta­lia

Entre los napolitanistas se encuentra por supuesto el alcalde De Ma­gis­tris. En una en­tre­vis­ta te­le­vi­si­va, recordaba que el problema se encuentra en los parámetros de valoración, sobre todo porque ser refieren a la provincia y no a la ciudad en particular. Massimo Marrelli, rector de la Universidad Federico II es del mismo parecer, piensa que en la encuesta falta el parámetro hap­pi­ness, mientras que otros problemas como la criminalidad, el trabajo y el ambiente se deben a factores históricos. En las redes sociales se ha hecho referencia a las palabras que el escritor Erri de Luca pronunciaba unos año atrás:  “Con­si­de­ro calidad de vida poder comer en cualquier lugar cosas exquisitas y sencillas a precios bajos, lo que en otros lugares sería imposibles. Considero calidad de vida el mar que envuelve el golfo entre Capri, Sorrento y Posillipo. Considero calidad de vida el viento que barre el golfo desde los cuatro puntos cardinales y sopla suavemente. Considero calidad de vida la excelencia del café napolitano y de la pizza". Y concluía "Pero háganme un favor. Es un consejo, en la próxima estadística eliminen Nápoles, es imposible poder medirla".

Puede que todo esto sea verdad, pero las razones de los no-napolitanistas son también válidas y tal vez más concretas. Si con invivible nos referimos a las "medias horas" perdidas en las paradas de autobús o metro, y los "tres módicos euros" de los aparca-coches callejeros, los cuatro intermitentes del conductor estacionado en doble fila, la degradación de la plaza Bellini los domingos por la mañana, ... en estos casos il So­le24O­re ha acertado. No todo es culpa de la administración o de los problemas endémicos (trabajo, criminalidad, ambiente), también es culpa de una cultura extendida y por lo tanto es importante que nosotros mismos admitamos también nuestra parte de culpa.

Comparar Nápoles con Trento, la primera ciudad de la clasificación, no es una elección demasiado justa por diversos motivos, que van desde las dimensiones hasta la situación geográfica. Pero la comparación con Milán o Roma puede ser adecuada aunque Nápoles continúe situándose por detrás. Puede que la posición más justa fuera una posición intermedia entre las opiniones de los napolitanistas y los no-napolitanistas, y que los cálculos matemáticos del So­le24O­re no sean de mucha ayuda.