Es difícil perder las viejas costumbres

Artículo publicado el 16 de Marzo de 2004
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Artículo publicado el 16 de Marzo de 2004

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Rusia ha perdido el norte y Putin ha aprovechado esta falta de confianza para fortalecer su posición. Un análisis de la persona de este moderno Zar.

La Guerra Fría ha terminado, pero Rusia y América, padre y madre de las relaciones internacionales, permanecen como dos de los gobiernos más poderosos de la tierra. Estos gobiernos se han abierto a las elecciones democráticas este año. Una ha generado millones de portadas de periódicos y horas de debate televisivo, la otra pasará desapercibida, elemento revelador de un sistema inmutable. La característica de las elecciones es que EEUU puede tener o no un nuevo presidente a finales de este año y nadie sabe quién puede ser ese presidente. Rusia será presidida por la misma persona que pasó por las filas del KGB en los 90 para luego sentarse como Primer Ministro de Rusia sólo nueve años después: Vladimir Vladimirovich Putin.

Viejas glorias

La Rossiyskaya Federatsiya (Federación Rusa) ha dado a luz algunas de las figuras más significativas del mundo desde Chekhov, Dostoyevsky y Tolstoy a Tchaikovsky, Shostakovich y Rachmaninov; grandes instrumentalistas, cantantes, bailarines, artistas y circenses; maestros del ajedrez y un pasmoso grupo de deportistas de élite. Aún así, este antiguo gran país ha perdido el norte. Ha perdido gran parte de su confianza en sí mismo y ha dejado un vacío que Putin ha aprovechado para reactivar su querido país y consolidar su figura en el escenario político. Bajo el régimen de Putin se ha dado el ataque contra los canales independientes de la televisión rusa, la erosión de la sociedad civil y todo un catálogo de investigaciones criminales ha sido lanzado contra algunos de los oligarcas rusos más prominentes. Un joven ruso declara: Ciertamente, Putin se está atrincherando eficazmente, desafiando a los oligarcas y fortaleciendo su poder desde la base. Y aunque no es un factor primario, es realmente preocupante que Chechenia desapareciese de la agenda y a Putin le haya sido entregada por la comunidad internacional una licencia para llevar el asunto sin miedo a represalias.

Además, en un sorprendente movimiento, el 24 de febrero Putin destituyó a todo su equipo de gobierno, con la explicación: esto está relacionado con mi deseo de exponer mi posición sobre qué dirección debería tomar el país tras el 14 de marzo del 2004. Simplificando, Putin se está rodeando de aduladores.

El rey de la casa

Es mucho decir que el Putinismo ha puesto en crisis al país. A pesar de las incontables bajas en Chechenia, a pesar del sorpresivo cese de su gobierno y a pesar de la pobreza que todavía azota Rusia, Putin ha adquirido un aura de cuento de hadas que su pueblo admira curioso. Putin se ha convertido en un moderno e intocable Zar, como hacía notar Steve Rosenberg, corresponsal de la BBC en Rusia: <<Hay canciones pop sobre Putin en la radio nacional. Su cara adorna cajas de bombones y camisetas. Puedes comprar juegos de mesa de Putin, palillos de Putin... incluso trajes de novia adornados con el retrato de Putin>>.

Putin se ha creado una personalidad tan fuerte y atrayente que incluso si existiese una alternativa, improbablemente sobreviviría. La UE, tradicionalmente promotora de la democracia y el rol de la ley, pone mala cara ante los informes sobre los abusos de los derechos humanos y las irregularidades legales. Es improbable que el acceso de los diez nuevos miembros este año afecte a las relaciones UE-Rusia, dado que los nuevos están involucrados en ásperas querellas perfilando cuánto les será permitido exactamente.

Los hombres de Estado europeos han establecido relaciones cordiales con Putin, como muchos otros presidentes y primeros ministros del mundo. El mundo exterior no puede ofrecer alternativas, ¿pueden los rusos, fascinados y leales a su presidente, dar una alternativa al sistema de Putin? La elección ha sido un formalismo. Pocos, dentro o fuera de Rusia, conocen que Sergei Glazyev, Irina Khakamada, Nikolai Kharitonov, Oleg Malyshkin o Sergei Mironov eran los otros cinco candidatos a presidente. Cada uno de ellos presentaba su propia alternativa, pero sus ambiciones de llegar al gobierno nunca se verán realizadas.

Fortalezas y debilidades

La alternativa al sistema de Putin yace en el propio presidente. Su dramático juego y entusiasmo por atraer a alguno de los más poderosos industriales del mundo, le hacen vulnerable a los ataques políticos y personales.

Esta es una filosofía esgrimida por John Bowis, eurodiputado británico y vicepresidente de la delegación parlamentaria de uno de los antiguos estados soviéticos: <<La fuerza de Putin es también su debilidad. Ha usado la agresión en casa y en el exterior para fortalecer su posición interior. También juega al nuevo Gran juego>>

Por ahora, sin embargo, no hay alternativa al sistema Putin. Todavía presume de índices de popularidad del 80%. En realidad, los rusos han sido desguarnecidos de la oportunidad de pensar si necesitan una alternativa. Irónicamente, la única alternativa puede venir del propio Putin. Él estaría ya considerando la Rusia que dejaría detrás cuando se retire del mundo de la política y moldeando un sistema capaz de instalar un protectorado leal a Putin. No perderá el control en su patria materna, no habrá alternativa, Rusia terminará sufriendo inevitablemente. Ya que siempre es difícil perder las viejas costumbres.