“Es el Este el que ha hecho Europa, allí se respira futuro”

Artículo publicado el 23 de Diciembre de 2009
Artículo publicado el 23 de Diciembre de 2009
Un joven periodista italiano hace un viaje por el viejo desfiladero de las dos Europas: Alemania, Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia. Se ha introducido en la madeja del Este, de aquella Europa ex-comunista, para dar sentido a ésta en la que vive

Matteo Tacconi, de 31 años, es un periodista apasionado por los temas del Este, colabora con Europa y, obviamente, con el Este. Un poco cansado de los diarios italianos(«demasiada política, demasiadas bofetadas en palacio», dice) está convencido de que debe interesarse más por lo que sucede más allá de la frontera, sus análisis sobre la política internacional cubren los Balcanes, Europa Central Oriental y todo aquello que esté “al este de Varsovia”: el viejo mundo rojo. Y precisamente sobre la Europa postcomunista habla en su libro ‘Había una vez un muro’, un reportaje sobre la ex cortina de hierro publicado a finales de octubre por Castelvecchi.

Parece que el muro de Berlín no haya caído...

Ha habido otras sacudidas antes. Polonia, con Solidarnosc, o los húngaros, decididos a la caída del muro. Naciones pioneras en la liberación y actores en la caída de los regímenes, Hungría puso los pilares en las fronteras en el agosto del año 89. Yendo un poco hacia atrás, en 1956, encontramos que ya Hungría y Polonia eran protagonistas, papel que, en los años setenta, Polonia continuó manteniendo al dictar el paso.

Estás convencido de que el Este haya conformado Europa, ¿en qué sentido?

El libro fue publicado por Castelvecchi en octubre de 2009Cuando se habla de la Europa unida, de la ‘reunificación’, y todo se concentra en 2004 subrayando que el Oeste se ha ensanchado hacia el Este, olvidamos que sin los hechos de 1989 hoy no se hablaría ni de la Europa ampliada, ni de la Europa unificada. No es el Oeste el que ha hecho que el comunismo desapareciese, pero aún así, todavía hoy no reconocemos los méritos del Este. Para todos, el Oeste, velaba por el status quo: era la edad de oro y no debíamos ‘ocuparnos’ del Este, excepto en lo que concierne un poco al aspecto emotivo de esta zona. Pocos meses antes de que el muro cayese, Andreotti dijo que le gustaba tanto Alemania que estaba contento de que existiesen dos. Mitterand y Thatcher temían que su hegemonía sobre el continente se viese limitada. El Este se ha liberado sin ayuda externa. Y creo también que el Este está haciendo Europa. El Oeste ha gobernado durante la ampliación de una manera muy burocrática: el procedimiento de integración y duró muchísimo, tanto que ha disipado el valor del año 1989 y llegado 2004 ¿quién se acordaba de él?

¿Qué atmósfera se respira en la región?

Se respira futuro. Caminando hacia Varsovia, Budapest, incluso en ciudades más pequeñas, se ve dinamismo y ganas de hacer en cada rincón. Ellos parten, emigran, y después vuelven fundando su propia empresa. Son propietarios potenciales. Nosotros, italianos, franceses, ingleses y españoles, sin embargo, somos todos irremediablemente perezosos. Otro de los falsos mitos que he intentado deshacer es la infelicidad. Se cree que en aquellos lugares con ciertos retrasos, grises y sumidos en un foso, los restos de una era comunista aún permanecen, como si todavía se hiciesen colas en los negocios de alimentación. Sin embargo, son lugares llenos de color que se deben descubrir y redescubrir.

Parece que prejuicios por desacreditar quedan y muchos..

Los llamamos ‘el bloque del Este’ y continuamos pensándolo cuando, sin embargo, son países con unas diferencias entre sí bien marcadas. Los polacos son impetuosos, violentos, sanguinarios, aventureros; los húngaros, más centroeuropeos y de gran temperamento; los checos, con su disciplina casi alemana; los eslovacos, europeístas y rusófilos. Es toda una riqueza que llega, el don de la diversidad no se llama don en absoluto».

¿Hay alguna base cultural llegada del Este que hayamos integrado sin darnos cuenta?

Para responder basta con mirar la riqueza histórico-cultural de estos países. La censura de la Guerra Fría y cuarenta años bajo el dominio de Moscú no han borrado su literatura, artes, la historia, el patrimonio cultural; cuatro decenios de sometimiento moscovita no han destruido a estas naciones. Que estuviesen al otro lado de la cortina de hierro nos hace todavía pensar que fueron siervos de Moscú, punto y final, y nos hemos olvidado de que su ADN, sus valores culturales son europeos, históricamente europeos, y han vuelto a flotar sin la menor intención de volver a hundirse.

La UE sigue el sueño de una Europa realmente unificada. ¿Es deseable?

Me parece que la política de la UE va a ir hacia un encerramiento estatista, más federal, algo más parecido a Estados Unidos, en lugar del sueño de una Europa unida de verdad. Esta es la actitud de los gobiernos. Europa todavía se aferra a la idea de un estado-nación, y es un problema. Pero incluso en el momento en que esta idea se desvanezca, todas las diferencias culturales deberán necesariamente permanecer: si fuésemos todos iguales, sería una homogenización, volveríamos a tiempos de grandes imperios. La diversidad debe entenderse de otra manera, con un espíritu de acercamiento, ser capaces de pensar en conjunto: creo que es un valor esencial de Europa y, sobre todo, de la Europa que vendrá.

Foto di testa da muslimpage/Flickr