¿Es el voto obligatorio la clave de la abstención europea?

Artículo publicado el 27 de Mayo de 2015
Artículo publicado el 27 de Mayo de 2015

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Desde 1979, la participación en las elecciones europeas está disminuyendo en el seno de los Estados miembro. ¿Acaso la implantación del voto obligatorio podría ser la solución a este problema? 

El considerable descenso de la participación ciudadana en las elecciones europeas empieza a poner en duda la legitimidad de la democracia comunitaria. Como consecuencia de dicha crisis de participación, se está produciendo un aumento de la abstención que podría deberse a una falta de confianza de los ciudadanos en sus representantes o, incluso, a una pérdida de interés en asuntos políticos y sociales. 

Entre las soluciones que podrían estudiarse, existe la de hacer que el voto sea obligatorio a nivel comunitario en las elecciones europeas. Pero ¿es esta realmente la solución para incrementar la participación ciudadana o es solo una de las posibilidades para luchar contra la abstención?

Si todos los electores acudiesen a las urnas para votar por sus propios representantes europeos, algunos  también podrían votar en blanco. Sin embargo, aunque a menudo haya sido criticada, esta elección les permitiría expresar su preferencia y ejercer sus obligaciones como ciudadanos. De esta forma, se agilizaría el desarrollo del proceso de integración de la Unión Europea, que también sería más democrático.

No obstante, los que se oponen a esta solución consideran que se trata de un defecto de la democracia y afirman que son los partidos políticos los que tienen que ir en busca de sus electores. En Francia, como en la mayoría de los Estados miembro, la participación electoral constituye un derecho, pero solo es una obligación «moral» para los ciudadanos.

Hoy en día, el voto solo es obligatorio en Bélgica, Luxemburgo, Grecia y Chipre (en el seno de los Estados miembro). Mientras que el índice de participación ciudadana alcanza respectivamente el 89,64% y 74,8% en Bélgica y Luxemburgo, tan solo el 59,97% de los griegos y el 43,97% de los chipriotas acudieron a las urnas para elegir a sus representantes políticos en 2014. Estos resultados superan la media europea, situada en el 42,54%, y quizá sean un indicio que demuestre que el voto obligatorio contribuiría a aumentar la participación del resto de Estados miembro. Sin embargo, Italia y Malta cuentan con una participación electoral del 57,22% y 74,8% respectivamente.

Por lo tanto, cabe preguntarse si la ausencia del voto obligatorio es realmente el único motivo de esta abstención y si el mundo político no la utiliza más bien como excusa para no responsabilizarse de la falta de interés de los electores.

Para incrementar la participación de los ciudadanos en la vida política comunitaria, ¿sería necesario acercarlos más a los derechos y obligaciones intrínsecamente relacionados con su estatus, es decir, el de ser un ciudadano europeo?