Escapar del extremismo: ¿Es posible dejar atrás un pasado neonazi?

Artículo publicado el 12 de Mayo de 2016
Artículo publicado el 12 de Mayo de 2016

En Alemania, el tema de la inmigración genera muchas tensiones. Mientras que la opinión pública está sumida en un amplio debate, los neonazis han encontrado vía libre para difundir su ideología. Sin embargo, en este contexto, hay quienes también intentan exactamente lo contrario. ¿Cómo puede uno abandonar un grupo neonazi y no poner su vida en peligro?

“En aquel momento, pensaba que si todo el mundo tuviese mis mismas ideas, entonces podríamos tener un mundo mejor. Creía que era la única manera”, dice Steven Hartung (28), ex neonazi que habla sobre su pasada ideología. Originario de una aldea en Thuringia en Alemania, Steven se metió de lleno en la extrema derecha a la edad de 13.

“Crecí en una pequeña aldea donde muchos se sienten resentidos y tienen un manera de pensar muy conservadora", explica. A la edad de 15, esas ideas ya no le eran suficiente. Decidió unirse a un grupo formal y se convirtió en su líder a los 16 años.

Según la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, en Alemania hay actualmente alrededor de 21.000 personas con opiniones de extrema derecha. Gracias a 'EXIT-Deutschland', Steven es una de las 500 personas que ha conseguido abandonar con éxito la escena neonazi.

Como líder de su grupo, Steven se encargaba de organizar reuniones, escribir comunicados y contactar con otros grupos neonazis presentes en Alemania y el resto de Europa. Con el tiempo, comenzó a querer cambiar la manera en que funcionaba el grupo, por lo que les instó a que usaran la cabeza y no sólo la fuerza. Tras entrar en discusión con otros pesos pesados dentro del movimiento, comprendió el alcance total de estos problemas. Finalmente, se vio obligado a contactar con 'EXIT'.

La colaboración entre un neonazi reformado y un oficial de policía

La organización alemana, fundada en el año 2000, ayuda a encontrar salidas al extremismo. Ingo Hasselbach era el líder de un famoso grupo neonazi cuando conoció a Tom Reiss, un periodista que escribía un libro sobre la vida de él. Ingo aceptó con el objetivo de mostrar a otros la lucha por su país. Durante el proceso, comenzó a cambiar de opinión y decidió dejar el grupo. El libro y la película se convirtieron en una historia de cómo abandonó el movimiento neonazi.

Sus seguidores no estaban tan emocionados con tal decisión y le pusieron una bomba oculta dentro de un libro. Afortunadamente, la batería estaba programada para durar tres días y, como era Navidad, el servicio postal alemán tardó cinco días en entregar el paquete. Cuando su madre lo abrió, la bomba no pudo detonar, pero esto hizo que Ingo comprendiera los riesgos que suponía dejar la escena neonazi.

Junto al ex oficial de policía Bernd Wagner, Ingo decidió crear una organización que proporcionase seguridad y ayuda a aquellos que intentaban abandonar la radicalización. Con la ayuda de la revista Der Stern, fundaron juntos 'Exit-Deutschland'.

Proporcionar salidas al extremismo

El primer paso tiene que venir de uno mismo, explica Fabian Wichmann (35), consejero que trabaja para la organización. Después de que se produzca el primer contacto, ya sea vía e-mail o teléfono, se crea un programa específico, que pone un especial énfasis en la seguridad.

En 2010, Steven entró en contacto con la organización y comenzó el proceso de salida, con Fabian como su consejero. Las primeras precauciones que se tomaron fueron cambiar su número de teléfono y domicilio. En algunos casos, es necesaria una identidad completamente nueva, como en el de aquellos individuos acusados de traición por su grupo, ya que corren peligro de sufrir un ataque.

Steven recibió muchas amenazas, algunas incluso de muerte, pero tras su salida, el grupo entero se derrumbó. 'EXIT-Deutschland' se centra generalmente en ayudar a los líderes de grupos extremistas de ultraderecha porque, en muchos casos, una vez que un líder decide dejar un grupo la estructura deja de existir.

"La gente cercana al líder tiene que pensar que algo está sucediendo allí", dice Fabian. "¿Por qué esa persona ha dejado la escena?" Además de seguridad, 'EXIT' también promueve el debate ideológico. La organización ayuda a proporcionar otros puntos de vista contrarios, así como nuevas maneras de observar la situación social dentro de Alemania.

Fabian explica cómo el tipo de grupo extremista de ultraderecha puede variar a lo largo del país. Algunos se asemejan a sectas y otros captan ciudadanos normales y corrientes.

Steven añade que la mayoría cree que una nueva guerra contra un "enemigo" es necesaria para lograr su victoria, aunque la naturaleza de este enemigo no esté del todo clara: "Algunos piensan que [el enemigo] es el sistema democrático; otros  el capitalismo; otros los judíos.Todos tienen un enemigo y piensan que necesitan una nueva guerra contra él".

Crece la intolerancia en Alemania

A pesar de que la escena neonazi no representa a la mayoría de la sociedad alemana, cada vez más gente comienza a compartir las mismas ideas que grupos políticos tales como el Partido Democrático Nacional (NPD), Alternativa para Alemania (AFD) y el movimiento de ultraderecha PEGIDA (Europeos Patrióticos contra la Islamización del Oeste).

Esta situación crea las condiciones perfectas para que la ideología neonazi se propague a través de tales grupos al resto de la sociedad. "Hace diez años habría sido muy feliz con esta situación porque muchas personas de ideología centrista pueden ser racistas y la derecha puede utilizar eso a su ventaja", dice Steven.

Christiane Beckmann de la organización 'Moabit-hilft', que ayuda a refugiados tras su llegada a Alemania, nos cuenta sobre las serias amenazas que sus voluntarios reciben por prestar su ayuda. "Si trabajas con extranjeros o refugiados acabas recibiendo amenazas de algún partido de derecha o de algún supuesto 'ciudadano preocupado", explica.

La fundadora de esta organización, Diana Henniges (38), tuvo la mala suerte de que uno de estos 'ciudadanos preocupados' descubriera su domicilio. Diana recibió llamadas telefónicas no deseadas, encontró pájaros muertos delante de su casa y recibió amenazas de personas que le decían que se llevarían a su hijo de la guardería.

El nivel de amenazas enviadas por e-mail a los voluntarios va desde tratarles de "estúpidos por ayudar" hasta decir que "deberían ser violadas por ayudar a hombres musulmanes". Algunos han llegado al extremo de infiltrarse en la organización como voluntarios para obtener información interna. "Recibimos e-mails diciendo que querían verificar algunos papeles. El fin de semana siguiente, un individuo [del partido de derecha] estaba aquí y había muestras de que alguien había usado la fuerza para entrar a la oficina" recuerda Christiane.

Los ataques más serios contra refugiados han pasado por incendiar diferentes centros de asilo. Fabian explica que algunos grupos neonazi están creando mapas de estos centros donde se explica cómo se puede acabar con ellos. Aunque la relación no se haya comprobado, algunas de la casas que aparecen en estos mapas, están dentro de las que han sido recientemente quemadas.

Fabian no cree que bajo las condiciones actuales en Alemania, la cantidad de neonazis vaya a aumentar. La verdadera preocupación es garantizar que el ciudadano de a pie no se sienta más cómodo compartiendo ideologías similares, o incluso hablando de ellas.  

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Este artículo forma parte de nuestra serie de reportajes EUtoo un proyecto que busca contar la desilusión de los jóvenes europeos, financiado por la Comisión Europea.