Eslovaquia: La juventud al rescate de la política

Artículo publicado el 9 de Marzo de 2016
Artículo publicado el 9 de Marzo de 2016

Después de las últimas elecciones, se formó en Eslovaquia una nueva clase de políticos treintañeros que trabaja en la transformación de la vida política. Después de las elecciones legislativas del sábado 5 de marzo, ¿conseguirá realmente esta nueva ola arrasar con todo?

A veces, sobre los bancos del Parlamento, los escuchamos más que a sus colegas mayores, más aguerridos y más conocidos. Antes de las elecciones legislativas del pasado sábado, el hemiciclo eslovaco contaba, contando a todos los partidos, con una veintena de diputados de menos de 35 años (de 150). La votación del 5 de marzo de 2016 volvió a dar preferencia al partido socialista del primer ministro Robert Fico. Ahora bien, el Smer-SD, que perdió 16 puntos en comparación con la votación del 2012, tampoco logró conservar su mayoría. En paralelo, seis nuevas formaciones políticas han entrado al Parlamento. Un acontecimiento en el país que debería contribuir, en los próximos años, a la transformación de la vida política eslovaca.

Marx, la famila y una barba bien cortada

Desde hace poco en Eslovaquia, la transformación política ha sido dirigida especialmente por una nueva generación. Jóvenes y ambiciosos políticos que quieren demostrar lo que tienen por dentro. Su credo no es nuevo: Juegan la carta del político simpático y desean diferenciarse de los viejos políticos arrogantes que frecuentan los pasillos de las instituciones desde hace décadas.

"Durante las elecciones legislativas de 2010 y 2012, la política se ha rejuvenecido progresivamente. Los nuevos partidos metieron en sus listas a jóvenes candidatos y funcionó. Creo que se debe también a que los partidos más viejos también comenzaron a buscar candidatos más jovenes y que estos pueden, de ahora en adelante, rivalizar con sus mayores. En fin, nuestra ventaja consiste también en saber dirigirnos a un electorado más joven", explica Andrej Kolesík, miembro del Smer-SD. El mejor ejemplo es sin duda el del jefe de gobierno actual: En 1992, cuando Robert Fico se postuló como candidato para el Parlamento por primera vez, no tenía más que 27 años.

"Es necesario remplazar a las generaciones, incluso en las altas esferas políticas. Hay decenas de jóvenes de menos de 35 años que son ya muy activos en la política local, sobre todo los alcaldes", agrega Kolesík. El alcalde del pueblo de Trnava, Peter Bročka, ilustra muy bien esta tendencia. Con sus ganas de hacer un cambio, su sombrero y su barba bien cortada, este político que no está afiliado a ningun partido político logró seducir a los habitantes de este pueblo al oeste de Eslovaquia. Desde el otoño de 2014, dirige esta región, que gracias a su industria automotriz se ha convertido en uno de los principales motores de la economía eslovaca.

Conforme a los resultados de las últimas elecciones, los partidos de oposición son los que tienen más sangre nueva en los debates políticos. Sin embargo, el Smer de Robert Fico también ha logrado dar a conocer a varios jóvenes políticos cautivadores. Ľuboš Blaha, quien se presentea como un intelectual marxista, no duda en leer el Pequeño libro rojo durante el discurso del presidente de la República. La pareja formada por Anton Martvoň y Otto Brixi se coloca a la cabeza de la lista de diputados más activos en lo que concierne a propuestas de ley.

Martin Poliačik, del partido liberal SaS, entró al Parlamento en 2012 después de trabajar como profesor independiente y de una larga experiencia en una asociación de debates. Durante su mandato como diputado, el joven explotó un tema muy apreciado en Eslovaquia: La familia. Después de casarse, Poliačik llegó sin dudar con su hijo más pequeño al seno del hemiciclo. ¿El resultado? Una hermosa campaña publicitaria donde vemos al joven padre reunido alrededor de todos los diputados, incluyendo sus adversarios más tenaces, como la severa presidenta del Smer, Jana Laššáková.

"Hace falta un joven con una fuerte historia personal"

Poliačik lo sabe. Jugar al papa gallina y al hipster simpático no será suficiente para convencer a los electores. Su partido rondó cerca del 5% de los votos necesarios para entrar al Parlamento y hará falta destacar otras historias para agruparse mejor. "Es necesario que un joven que quiera tener éxito tenga una historia personal muy fuerte, cierta experiencia de la vida que lo distinga de los otros, pero también un programa adecuado del que pueda agarrarse para que los demás lo crean capaz de actuar y de comunicar algo en concreto. Hace falta seguir el ritmo de los tiempos que cambian, aportar nuevos temas políticos", explica. Sea o no una buena fórmula, tras sus declaraciones, su partido llegó en la segunda posición en las elecciones al obtener 12.1% de los votos.

Martin Klus, joven politólogo, señala que este cambio de imagen proviene de un aprendizaje político. Dicho de otro modo: Los partidos por fin han entendido que nunca lograrán alcanzar a los jovenes sólo con hablar el mismo idioma que ellos. Igual que sucede con una operación de marketing exitosa, se trata de utilizar sus códigos, de frecuentar sus recursos y de colocar a representantes que se les parezcan.

Sin embargo, si la política eslovaca puede alegrarse de esta apertura, todavía queda un largo camino por recorrer para que sus nuevos rostros sean reconocidos en toda la nación. Porque no basta con poner fotos de la familia en sus redes sociales, también tienen que ser creíbles y hablar de temas que tengan peso en la sociedad. Klus, es muy optimista: "Estoy convendido de que esta tendencia seguirá. Según los últimos resultados de las elecciones, comenzando por las regionales, las presidenciales y las elecciones europeas, la demanda está relativamente clara". Fue suficiente, en todo caso, para convencerlo de participar. Después de nuestra entrevista, Martin Klus se involucró con el SaS. A los 35 años.